sábado, enero 21, 2006

FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS, ESPAÑA Y LA CONSTITUCIÓN

Cesáreo Jarabo Jordán
www.pensamientohispanico.com

Me declaro incapaz de escuchar emisoras del orden de la mal llamada cadena SER y de la mal llamada RNE, y digo mal llamadas porque ni la una responde a la “E” ni la otra a la “N”, pero cada vez que escucho a Federico Jiménez Losantos en la COPE padezco una gran desazón.

Sí, lo confieso, una gran desazón porque, cuando más entusiasmado estoy surge, inexorable, su defensa de lo indefendible (el sistema opresor), y sus descabellados ataques a quienes nunca hemos tenido empacho en declararnos españoles ni en denunciar que la Constitución es un coladero de la anti-España.

Cuando en 1978 nos la impusieron (a mí eso de la decisión popular me produce bastante risa desde que existe el poder de la propaganda), denunciamos sus infinitas lagunas; los infinitos coladeros que tiene para introducir los males en España. Se nos tildó de fascistas; se nos tildó de antidemócratas. Bien, yo voy a discutir ninguno de los extremos. Lo que me parece de verdad indiscutible es que, entonces, luego, ahora y mañana, el sistema se encuentra impermeable ante cualquier cuestión que implique la defensa de los valores humanos y españoles.

Al amparo de la constitución se defiende cualquier barbaridad. Al amparo de la constitución de impone cualquier barbaridad, desde el pasteleo con el terrorismo hasta la desmembración de España o la desamortización de los archivos históricos, y se nos dice que al amparo de la misma podemos defender cosas contrarias. Sobre el papel, literalmente cierto, pero quienes la redactaron saben perfectamente que en la dura realidad eso es una absoluta mentira. La triste realidad es que, lo que denunciábamos en 1978 se ha ido consolidando como auténtica realidad; al amparo de la constitución, lo español y lo humano lleva demasiado tiempo siendo perseguido. Desde el divorcio hasta el aborto; desde la pérdida de nivel educativo hasta la violencia doméstica y callejera. Todo tiene un referente constitucional.

Así, no es cierto que el proyecto de estatuto de Cataluña sea inconstitucional. Tienen razón los separatistas. Lo que tal vez sucede es que la constitución es antiespañola.

¿Qué hacer?. ¡Ah!,eso no me corresponde a mí decidirlo.

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