miércoles, mayo 17, 2006

A FIDEL LE GUSTA MALTRATAR A LAS MUJERES


Alexis Ortiz     

La ONU acaba de desfigurarse al incluir a países con gobiernos represivos y opresivos (Cuba, China, Arabia Saudita, Rusia y Pakistán), entre los miembros de su recién estrenado Consejo de los Derechos Humanos. Esta patética tentativa de poner ratones a cuidar quesos, llevó al prestigioso periodista argentino Alejandro Gómez a decir en su pasada columna dominical de El Nuevo Herald: Con tanta hipocresía y cinismo, Naciones Unidas puede pedirle al mundo cualquier cosa menos una: que la tomen en serio.

Y de todos los gobiernos despóticos del planeta, el más descarado y virulento, es el del tirano Fidel Castro, culpable de casi cincuenta años de violaciones a los derechos humanos y crímenes sin castigo. Escandalosos han sido sus fusilamientos sin juicios o juicios simulados; espionaje y/o flagrantes intervenciones armadas en otras naciones soberanas; derribo de aeronaves y hundimiento de embarcaciones desarmadas; uso de soldados cubanos como carne de cañón de las pretensiones imperialistas de la fenecida Unión Soviética; narcocorrupción; turismo sexual; exilio de millones de ciudadanos; destrucción del aparato productivo cubano; miles de prisioneros y torturados a lo largo de casi medio siglo martirizando al amable pueblo de Cuba; persecución a sus propios compañeros; y, destierro de figuras de rango planetario como Guillermo Cabrera Infante, Celia Cruz, Andy García, Orestes Miñoso y Carlos Alberto Montaner.

Pero no todo es ignominia en Nueva York, la ciudad cosmopolita donde la ONU tiene asiento, porque la reputada Universidad de Columbia, emblema de la localidad, otorgó el Doctorado Honoris Causa al valiente y pacifista defensor cubano de la libertad y demás garantías ciudadanas, Oswaldo Payá. Y en el resto del mundo, mientras gobiernos como el español de Rodríguez Zapatero son ambiguos y complacientes con la dictadura cubana, otros como el de la República Checa no dejan de exigir democracia para Cuba y castigo para el tirano Castro y sus obsecuentes servidores.

Pero lo que más llama la atención de la dictadura castrista, es el ensañamiento de Fidel, a quien el estadista portugués Mario Soares llamó el último de los dinosaurios, contra las mujeres cubanas que reclaman apertura democrática y respeto a los derechos humanos inalienables. Laura Pollán y sus compañeras Damas de Blanco, reconocidas por la Comunidad Económica Europea, son constantemente hostigadas por las bandas agresoras del partido comunista de Cuba. Y la recia sexagenaria Marta Beatriz Roque, paradigma del coraje y la inteligencia de las mujeres latinoamericanas, recientemente fue golpeada en su propia casa, por esbirros que se ufanaban de cumplir órdenes directas del ominoso Castro.

En eso se parecen Fidel Castro y su mozo de espadas Hugo Chávez Frías, ambos se desesperan ante las damas de talento y brega. Ambos autócratas despliegan un narcisismo que excluye la igualdad del sexo opuesto. A ambos les gusta maltratar y exhiben un sospechoso odio a las mujeres.

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