jueves, agosto 24, 2006

EL BOOMERANG DEL NACIONALISMO CATALÁN CONSERVADOR

Ángel Escolano
ULD - Univesitarios Liberal Demócratas

En Cataluña, el nacionalismo catalán de corte conservador, representado fundamentalmente por ciertos sectores de Convergencia Democrática de Cataluña y por Unió Democrática, así como por grupos católicos catalanes de diversa índole, se ha pasado, durante los años en que ha tenido en el Gobierno Autonómico y en el Parlamento Catalán una influyente y en cierta medida preponderante capacidad decisoria, durante todo el Gobierno de Pujol, apoyando -cuando no inspirando y ejecutando- las políticas de inmersión lingüística en la enseñanza catalana.

El resultado de todos los decretos de inmersión lingüística que estos grupos -a los que en otra ocasión podemos poner nombres y apellidos- es que se ha privado a los padres catalanes de un importante derecho: el de poder elegir la lengua vehicular en la que estudia su hijo en Cataluña. La imposición "a golpe de reglamento" del catalán en el sistema educativo catalán ha culminado este 30 de junio, con una resolución del Secretario General del Departamento de Educación (ya del tripartito, pero en este caso con una gestión heredada de sus predecesores en el departamento) que impone a las escuelas privadas (si, privadas, que no reciben un duro de las generosas y deficitarias arcas del estado) el uso del catalán en todos los ámbitos de la educación, en las actividades internas y externas. Ya es imposible estudiar en castellano en Cataluña, aunque los padres se lo quieran pagar de su bolsillo.

Evidentemente, esta gesta del nacionalismo de corte católico, de la que muchos seguro se sienten orgullosos, se ha convertido, quiero creer que a su pesar y sin conducta dolosa por su parte, en un golpe que se han dado a ellos mismos. Aunque las huestes convergentes, filoconvergentes y pseudoconvergentes pensasen que su enseñoramiento sobre Cataluña iba a durar mil años, finalmente el Tripartito los ha desalojado (y posiblemente por mucho tiempo) de sus cómodas poltronas. Y no hay nada más fácil que caer del trono para caer en el lodo.

Pero ahora, este nacionalismo de corte cristiano, empieza a lamentarse de que el tripartido empiece a coartar la libertad de los padres, poniendo trabas a la enseñanza de la religión. Aunque los prohombres de Unió y los prelados garantes de las esencias patrias catalanas aun no hayan salido a batallar, es evidente su malestar, que ya expresaron en la elaboración del Estatuto. De hecho, no pocas entidades cristianas con fuertes vinculaciones con sectores de CiU, como E-Cristians, pidieron el no en el referéndum sobre la reforma estatutaria.

Pero esta decisión del tripartito no es más que la penitencia que llevan en su pecado: el hecho de coartar la libertad de los padres para elegir la lengua materna en que estudian sus hijos, el hecho de dar a la Administración la facultad de decidir por los padres aquello que considera que es lo adecuado para sus intereses en la educación de sus hijos, el haber querido convertir el Sistema Educativo Catalán en una especie de reformatorio lingüístico en el que cambiar la lengua materna del niño, todo eso, redunda ahora en su contra.

Porque, es evidente, que si es legítimo sustituir la voluntad de los padres e imponer la enseñanza en catalán es igual de legítimo imponer la enseñanza laica sustituyendo la voluntad de los padres. Es igual de legítimo que Convergencia imponga el catalán desterrando el castellano, que pretendía suprimir como lengua habitual en Cataluña a largo plazo, que imponer el laicismo desterrando los valores cristianos, para tener la sociedad perfecta para las proclamas e intereses electorales de la izquierda.

El nacionalismo conservador está probando el aceite de ricino, aunque también nos lo hagan beber a los demás, que ellos han hecho catar a muchos catalanes castellanohablantes durante casi dos décadas. Esperemos que al menos hayan aprendido que no hay nada mejor que potenciar el criterio y la libertad de elección de los padres en la educación, y que el hacer de ello un principio del sistema educativo evita que éste se convierta en un instrumento de ingeniería social del poder público.

lunes, agosto 21, 2006

Especial recopilatorio sobre Líbano y la crisis de Oriente próximo

 

de ARBIL, apostando por los valores

Indice hiperenlazado

 

Recopilación de algunos artículos de números anteriores y autores de Arbil, relacionados con el Próximo Oriente que ayudan a entender la actual situación en Libano tras la invasión israelí.

 

 

Desde http://www.arbil.org  también puede acceder a un índice de todos los números anteriores y a un índice de todos los artículos de todas las revistas (más de 3000 artículos sobre todos los temas desde una cosmovisión del derecho natural). 

 

Además ya se puede incluir la dirección RSS de Arbil http://indicesdearbil.blogia.com/index.xml para tener información actualizada a través de los programas pertinentes

 

Por qué un especial recopilatorio dedicado a Líbano y el mundo árabe
por Redacción

Las Iglesias Orientales
por José Basaburua

Tierra Santa: no habrá paz sin justicia
por Ignacio Santa María

Bashir Gemayel, un cedro con madera de cruz
por J.L.O.M.

Cristianos Libaneses
por Redacción

El cedro a la sombra del sol sirio: la encrucijada libanesa.
por Fernando José Vaquero Oroquieta

 La retirada israelí del sur del Líbano
por Fernando José Vaquero Oroquieta

 

La Iglesia católica y el Líbano
por Fernando José Vaquero Oroquieta

 Elías Hobeika: espejo de la destrucción del Líbano.
por Fernando José Vaquero Oroquieta

 

Delenda est Hizbulá.
por Fernando José Vaquero Oroquieta

Centralidad y decadencia del Kataeb en la política libanesa del siglo XX..
por Fernando José Vaquero Oroquieta

 Michel Aflaq y el BAAS: un cristiano en los orígenes del nacionalismo árabe moderno.
por José Basaburua

Árabes cristianos, los grandes olvidados
por José Luis Orella

¿Salvar los Santos Lugares?
por Jean Dumont

 

Otros enlaces a artículos de números anteriores de Arbil, sobre diferentes aspectos del Islam, sus movimientos políticos, sociales y terroristas :

 

- Extractos de una conversación. Problemas del Islamismo en una sociedad occidental

- Los cristianos en la República Islámica de Irán

- Los grandes desconocidos, los cristianos de Israel

- Las cifras del Islam en España

- Algunos factores en el origen del fundamentalismo musulmán

- Hamas, Palestina se pone el turbante

- Arafat entre la realidad y el mito.

- Sharon, pionero, soldado y político

- Música para el diálogo de las civilizaciones

- El trasfondo ideológico del presidente iraní Ahmadineyad: La relectura chiísta de la religión chiíta

- Analogías y diferencias entre los islamismos radicales de Marruecos y Argelia

- Los cristianos, pilar de la cultura musulmana

- El islam wahhabita

- Islam y Cristiandad: la guerra de los mil y un años

- Arabia Saudí: ¿Caballo de Troya del fundamentalismo islámico o aliado de Occidente?

- La secta de Mahoma: un mormonismo con éxito

- Europa, Turquía, España

- ¿El islam que viene; nueva configuración social en Europa o reto al orden público?

- Ceuta y Melilla: La defensa de las dos ciudades españolas

- El problema geoestratégico del Islam

- Isla Perejil: ¿incidente aislado o expresión de un conflicto permanente?

- A propósito del Islam en el África subsahariana

- El Islam de Bosnia, una frontera en el interior de Europa

- Mohamed VI, ¿el último rey marroquí?

- Las atrocidades ignoradas de Sudán

- Un ejemplo de los movimientos intraislámicos; la cofradía "Senusia"

- Islam: antecedentes para el diálogo

- ¿Qué se esconde bajo una mezquita?

- Esencia y papel del Islam

- La Guerra Santa. ¿Un sexto pilar del Islam?

- Culto y ética islámicos: Los Cinco Pilares

- Contexto histórico del nacimiento del Islam; el tronco de Abraham.

- Inmigración e identidad Católica de España

- ¿Y si España fuera, algún día, de mayoría musulmana?

- Ni Islam ni Nuevo Orden Mundial

- Integración y desintegración. o "quiero a los musulmanes, pero mejor lejos"

- El conflicto en Tierra Santa (I)

- El conflicto en Tierra Santa (II)

- Occidente y el Islam

- Minaretes en Europa

- El milenarismo revolucionario de Osama Ben Laden

- Islam, fundamentalismo, terrorismo

- Sahara: confusión y guerra

- Al-Qa´ida y Osama ben Laden: un estudio "definitivo" sin "soluciones finales"

- Tierra Santa: no habrá paz sin justicia

- El wahhabismo y la guerrilla chechena

- Ejército español y Marruecos, el origen de una difícil relación

- La batalla de Viena de 1683: La civilización se salva del peligro islámico

- Tayikistán, la línea roja con el islam

- Los cristianos, pilar de la cultura musulmana

- Vladímir Putin y Chechenia

- Españoles en las cruzadas

- Uzbekistan, el país de las Toledos musulmanas

- Chiítas, los marginados del mundo islámico

- Armenia, la primera nación cristiana convertida en pueblo de diáspora

- Nueve siglos de Cruzadas. Crítica y apología

- Cristianos en tierras del Islam

- Los retos de Occidente: La cultura de la muerte y terrorismo islámico

- El Islam, padre de Europa

- Esquizofrenia e islam

- El terrorismo islámico y los hashashin. Una infundada comparación

- El islam como religión. Las sectas

- Al-Qaeda-ETA: ¿Rivales o extraños compañeros de viaje? La nueva alianza islamo-social-comuno-nacionalista del terror

- Banca y usura en el Islam

- Fundamentalismo islámico, terrorismo y guerra en Oriente Medio: de la cuestión palestiana a la cuestión iraquí?

- Salam Alaikum: Sumisión musulmana y libertad cristiana

- La convivencia entre los musulmanes y no musulmanes es casi imposible

- Marruecos: algo más que un vecino

- Árabes cristianos, los grandes olvidados

- Teorías de guerra justa neoconservadoras para Irak rechazadas

 

viernes, agosto 18, 2006

El desfile del perdón


Estimados amigos del Foro Ermua, os enviamos este artículo por su enorme interés.      
Recibid un cordial saludo.     

Javier G.F.
Prensa Foro Ermua




El desfile del perdón
Por FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR .
Catedrático de Historia Contemporánea. Universidad de Deusto


... La historia no puede ser interpretada en términos de perdón. Porque pedir perdón por lo que ocurrió hace ya casi tres cuartos de siglo puede ser una tarea tan inagotable y vana como intentar corregir el pasado lejano...

LA moda es pedir perdón. O exigir un minuto de arrepentimiento público. Y si puede ser con respecto a errores o abusos de un pasado remoto, mejor. En los viejos y ruidosos tiempos de la vanguardia del siglo pasado tuvieron mucho éxito las escenificaciones con animales: Gómez de la Serna recitaba desde el lomo de un elefante y Valle Inclán se quejó de que no se le permitiera subir al tranvía con dos leones. Hoy se lleva mucho el perdón con espejo retrovisor.

Los casos se multiplican, y entre nuestros políticos y algunos memorialistas dan para toda una antología del disparate. La esencia de esta pos-modernísima moda del perdón es que las atrocidades siempre las cometen o un hermético puñado de fuerzas oscuras -el Estado, el colonialismo, el imperialismo yanqui, la globalización...- o los supuestos antepasados del rival político - los fascistas, los comunistas, los alemanes... Dos ejemplos. Hace no mucho tiempo hubo una gran polémica porque el Congreso de los Diputados no consideró necesario pedir perdón por el fusilamiento de Luis Companys, tal y como propusieron los diputados de ERC con el respaldo de las principales formaciones nacionalistas e Izquierda Unida. Y este año -con ocasión del aniversario de la guerra civil- los gobiernos de Alemania e Italia han visto cómo se les llegaba a reclamar una disculpa por la intervención de Hitler y Mussolini al lado de las tropas franquistas.

Ni el cinismo de los prohombres de la Restauración exigía tanto meneo de cadera. Teatro de parlanchines, esta fiesta del perdón ha convertido España en una sociedad donde la verdad de ahora y los problemas de ahora son impronunciables o de mal gusto y donde toda explicación pública del pasado se queda en farsa. Como si realmente se creyera que las responsabilidades de las gentes del pretérito pudieran imputarse, sin más, a los habitantes del presente. Como si tuviera alguna utilidad. Como si a los perseguidos y los fusilados de hace más de setenta años les sirviera de algo que unos gobiernos -que tienen tanta relación con la Alemania nazi o la Italia fascista como la actual España de Zapatero puede tenerla con la España de 1939- dijeran que los alemanes o los italianos estaban muy equivocados en 1936 por venir de turismo armado a la tierra de Carmen y Picasso.

La historia no puede ser interpretada en términos de perdón. Porque pedir perdón por lo que ocurrió hace ya casi tres cuartos de siglo puede ser una tarea tan inagotable y vana como intentar corregir el pasado lejano o cambiar la claridad amarga y severa de la historia por las blanduras dulzonas de una terapia halagadora. Los errores del presente y los que pueden evitarse en el porvenir son los que cuentan, y no se remedian ni con aspavientos ni con unos minutos de contrición pública. Porque, además, no hay mayor falacia que pedir perdón por el pasado cuando se actúa con parecida soberbia o ceguera en el presente. El mayor ejemplo de lo que digo lo hemos podido ver recientemente cuando Ibarretxe envió una carta a las víctimas de la violencia etarra pidiendo perdón en nombre del pueblo vasco.

Hazañas humanitarias como ésta demuestran hasta qué punto la moda del perdón permite no tener en cuenta la realidad o prescindir de la responsabilidad individual olímpicamente. Leyendo la carta del lehendakari y completándola después con otras declaraciones paralelas uno adquiere la sólida idea de que la culpa del infierno vivido por las víctimas del terrorismo en el País Vasco es del pueblo vasco en su conjunto, que asistió con miedo, rutina y fatalismo a los atentados; pero, sobre todo y por encima de todo, del «conflicto político», que como el mismo lehendakari recordó de viaje por Washington, atraviesa las tierras vascas desde hace ya 170 años.

Lo que se impone así es el hacinamiento de pillos, verdugos, acosados, equidistantes... en una gran responsabilidad colectiva. Todos son arrojados a la misma marmita : el pueblo vasco, el conflicto político. Como si las responsabilidades individuales no existieran y siempre hubieran sido las circunstancias las responsables de las decisiones humanas, las acciones humanas y, sobre todo, el sufrimiento humano. Como si el País Vasco no fuera un lugar multiplicado, un lugar donde no sólo existe la patria de Ibarretxe situada en las alturas, acostumbrada a la presencia del crimen y del infierno a condición de que sean los otros los que lo padecen. Como si no hubiera una patria en las profundidades, por debajo: los asesinos, y los chivatos, y los beneficiarios política y económicamente del terrorismo, del ambiente de miedo y de la solución negociada. Como si no fueran pueblo vasco también las víctimas acostumbradas a las pintadas amenazadoras en las puertas de sus casas o la minoría que durante años y años se opuso al fanatismo y denunció con riesgo de su propia vida el iceberg de vejación y silencio que los dirigentes nacionalistas querían mantener sumergido. Como si detrás de las instituciones públicas -que, según Ibarretxe, no supieron estar cerca- no hubiera personas y siglas políticas concretas.

Hablar de culpabilidad colectiva es lo mismo que decir que todos somos culpables. «También, tú, asesinado». Ésta es, precisamente, la forma de hablar del totalitarismo. Porque -y conviene recordarlo- no todos cerraron los ojos ni todos se mantuvieron callados o sentados. No todos toleraron cuanto se ha tolerado y tolera en el País Vasco. O justificado ideológicamente el terror insistiendo, como lo hacen los nacionalistas, en que la verdadera libertad, la verdadera emancipación y la verdadera soberanía es colectiva o no es, y que el pueblo vasco, sin un gobierno nacional propio, se halla privado de derechos humanos.

Lo peor que podría hacerse ahora es engañarnos respecto de algo que está perfectamente claro: la mitología del nacionalismo vasco no es inocente de los horrores etarras, como tampoco lo es su proclama de que la verdadera constitución del conjunto de todos los ciudadanos vascos de hoy -sean éstos nacionalistas o no lo sean- reside en oscuros y viejos derechos históricos ni la rígida fantasía en un pueblo milenario dividido en siete territorios, regado con la lengua más antigua de Europa y ocupado por las fuerzas oscuras de dos Estados rivales, Francia y España.

El nazi Himmler, que tan bien conocía la mentalidad de aquellos a los que organizó, describió no sólo a sus hombres de las SS, sino los amplios estratos donde los reclutó, cuando dijo que no se hallaban interesados en «los problemas cotidianos», sino que sólo lo estaban «en cuestiones ideológicas importantes durante décadas y siglos, de forma tal que el hombre... sabe que está trabajando para una gran tarea que solamente se presenta una vez cada dos mil años». Pero una cosa es pensar en la situación más parecida a esta Euskadi 2000 -la Alemania de los años 30- o dibujar una interpretación política a golpe de citas, y otra enfrentarnos cara a cara con el rostro aburrido de ese independentismo totalitario que ha utilizado el coche bomba y el tiro enla nuca. Ver la realidad que vivimos con toda su carga bestial de deshumanización. Una imagen: el juicio de los asesinos de Miguel Ángel Blanco.

En medio de este desfile del perdón al que se han unido los dirigentes nacionalistas vascos con la esperanza de cerrar el libro de la violencia y abrir el de la soberanía, quizá convenga decir que el perdón es un hecho privado entre quien ha infligido un sufrimiento y quien lo ha padecido. No es posible si no existe también la justicia. Tampoco la sustituye ni la desmiente.


Después de vivir la pesadilla del juicio, la madre de Miguel Ángel Blanco dijo que casi no había podido mirar a la cara a sus asesinos: «Sólo podía mirarle a las manos. Una y otra vez. No podía dejar de pensar que con esas manos le habían quitado la vida a mi hijo». Escribo estas palabras, y luego las digo mentalmente. Y las repito muchas veces. Como plegaria. Porque el futuro no puede surgir de disolver las responsabilidades individuales ni tampoco de borrar de la Historia la existencia de ETA, desarraigándola de las conciencias y creando un pasado con víctimas pero sin asesinos, sin verdugos, sin victimarios. Porque para que el ágora sustituya al templo y el futuro no esté ya secuestrado es preciso plantearse el terrible enigma de esas manos. No lavarlas en la ficción de una paz sin ojos sino repetirse y tratar de responder las preguntas que un día se hiciera Hannah Arendt en su libro Los orígenes del totalitarismo: ¿Qué ha sucedido? ¿Por qué ha sucedido? ¿Cómo ha podido suceder?.

RedPopular denuncia la pésima gestión de los incendios en Galicia y propone medidas para paliar la crisis

 

RP Galicia 16 AGOSTO 06
RedPopular denuncia la pésima gestión de los incendios en Galicia

RED POPULAR de Galicia insta a la creación de un plan especial de medidas urgentes y exige la dimisión de los responsables de la crisis

La "marea roja" de incendios que ha asolado Galicia durante casi dos semanas ha dejado tras de sí un rastro de destrucción que ha supuesto más de 80.000 hectáreas de montes quemados, millones de pérdidas económicas y la pérdida de cinco vidas humanas.

Esta terrible "crisis del fuego" se ha visto favorecida por un viento de negligencia que ha resultando más eficaz que las condiciones atmosféricas para la propagación incontrolada del fuego. Las administraciones central y autonómica han tardado en reaccionar, y cuando lo han hecho, ha sido de manera caótica e insuficiente, por no hablar de los indicios que apuntan a que las políticas sectáreas del bipartito nacionalista han podido influir directamente en la gravedad de la crisis.

Por si fuera poco, la incompetencia demostrada por los gobiernos de Zapatero y Pérez Touriño se ha visto acompañada por abyectas insinuaciones, acusaciones infundadas e intentos de manipular la tragedia por parte de miembros del Gobierno o colectivos cercanos al PSOE.

Por todo ello, una vez que la crisis ha remitido, creemos que es hora de hacer balance. RedPopular de Galicia quiere denunciar la prepotencia e ineficacia de los gobiernos español y gallego y exige la dimisión de los responsables de esta catástrofe humana y medioambiental. Al mismo tiempo, exigimos la creación de un plan de medidas urgentes destinadas a paliar los efectos del fuego en esta Comunidad.

Responsabilidades políticas en la crisis incendiaria de Galicia

El Gobierno bipartito, por desmantelar por razones políticas el dispositivo anti-incendios
Cuando Touriño y Quintana llegaron al poder, procedieron a desmantelar el operativo anti-incendios que en tiempos de Fraga logró mantenerlos en límites aceptables. Quizá no sabían hablar gallego, pero llevaban años funcionando.

Pérez-Touriño, por negarse a interrumpir sus vacaciones alegando que estaba "todo controlado"
Touriño rechazó la intervención del Ejército contra el fuego alegando que era una "lucha de país". El presidente de todos los gallegos sólo se puso al frente de la crisis once días después, cuando ésta estaba llegando a su fin.

Zapatero, por realizar una visita propagandística una semana después del comienzo de la crisis
El retiro vacacional del presidente del Gobierno, a miles de kilómetros de la tragedia, y su visita fotogénica de unas horas al lugar de la catástrofe, obligado por la iniciativa de Rajoy, supuso una afrenta intolerable hacia los afectados.

Narbona, por criminalizar a los ex-miembros de retenes y señalar el atraso de Galicia como causa
La Ministra de Medio Ambiente acusó de los incendios a "personas con actitudes despechadas por no haber sido contratados en los retenes de este año" y apuntó como causas del fuego el atraso y el aislamiento rural de Galicia.

Pérez Rubalcaba, por acusar sin pruebas a una supuesta "trama incendiaria" organizada
El Ministro del Interior manifestó que Galicia sufre una "nueva tipología" de incendios "planificados con muy mala intención". Varios ancianos, desequilibrados mentales y hasta un candidato del PSOE han sido los detenidos de momento.

Los intelectuales del Régimen, por acusar al PP de provocar los incendios para desgastar al Gobierno
Dos escritores amigos de Zapatero, Suso de Toro y Manuel Rivas, han señalado al PP como el culpable directo de la tragedia ecológica que vive Galicia, alegando que "no soportan haber perdido el poder".

'Nunca Mais', por quedar en evidencia su manipulación y sectarismo durante el Prestige
La plataforma, que destacó por los ataques sistemáticos al gobierno de Aznar durante la catástrofe del Prestige, ha convocado una manifestación a dos semanas vista contra el "terrorismo incendiario" y no para atacar al Gobierno.

Suárez Canal, por su incompetencia durante la crisis y por no reconocer los efectos del fuego
Independientemente de sus responsabilidades en la crisis, el consejero de Medio Rural intentó manipular a la baja el balance de los incendios. Finalmente reaccionó al dato de Bruselas elevando su cálculo hasta las 77.000 hectáreas.

PSOE-nacionalistas, más preocupados por los Estatutos que por los problemas de los ciudadanos
Las políticas nacionalistas y desintegradoras emprendidas y fomentadas por el partido de Gobierno y sus aliados están demostrando tener consecuencias nefastas en la solución de los problemas reales de España.

RED POPULAR denuncia el problema político del nacionalismo, agravante de la crisis incendiaria de Galicia

RedPopular quiere hacer pública su denuncia sobre la actuación de las administraciones socialistas en la gestión de los problemas que afectan a los ciudadanos. Las políticas nacionalistas y desintegradoras emprendidas y fomentadas por el partido de Gobierno y sus aliados están incendiando la convivencia entre los españoles y están demostrando tener consecuencias nefastas en la solución de los problemas de los ciudadanos.

Ni siquiera el precedente trágico del incendio de Guadalajara en agosto de 2005, en el que fallecieron once personas de las brigadas de extinción en unas circunstancias similares a las sufridas durante estos días, ha escarmentado a un Gobierno que se desentiende de los problemas reales de España para aplicarse en la ingeniería jurídica de la deconstrucción del país.

Por si fuera poco, a la incompetente gestión de los incendios se unen declaraciones intolerables por parte de destacados dirigentes de las administraciones socialistas, pretendiendo salir al paso echando la culpa al gobierno anterior por "abandonar al medio rural" y acusando de los incendios a una supuesta "trama incendiaria". Tampoco los antaño reivindicativos "intelectuales" gallegos y la plataforma "Nunca Mais" han demostrado estar a la altura, exculpando al gobierno y lanzando sus críticas de nuevo contra el Partido Popular.

RedPopular pretende denunciar el modo de actuar sectáreo de socialistas y nacionalistas, poniendo de relieve la gravedad de las acusaciones vertidas y la incompetencia en la gestión de una catástrofe en la que no están exentos de responsabilidad.

Nuestras exigencias al Gobierno de España y a la Xunta de Galicia

1

RedPopular reclama que se ponga fin al vacío de autoridad sufrido durante la crisis en Galicia, provocado por la negligencia y la falta de respuesta de los gobiernos central y autonómico.

2

Exigimos que se elabore con carácter de urgencia un plan que indemnice a las personas afectadas y que se tomen medidas extraordinarias para la recuperación de los montes quemados.

3

RedPopular exige al Gobierno socialista que deje de esconderse tras la infame cortina de insidias con la que pretende manipular la catástrofe para achacársela al Partido Popular.

4

Solicitamos que la Xunta de Galicia abandone las absurdas políticas nacionalistas que han conducido a la situación actual y que se restaure el dispositivo anti-incendios anterior.

5

RedPopular exige que se depuren responsabilidades políticas y que se reconozca el esfuerzo en las labores de extinción de miles de voluntarios gallegos y del resto de España.

RedPopular - RedCatalana - RedPopular de Galicia

Más información en http://www.interpopular.com/redpopular/incendiosgalicia.htm

 

 

sábado, agosto 12, 2006

Jugar con fuego


Suso de Toro     
EL PAÍS - 11-08-2006      

Sopla el Noreste, el Nordés que seca las casas. Correrá aún un par de días este viento que barre nubes y, sin embargo, el cielo no es azul, que es turbio y gris. En esta aldea, hoy vigilan a este viento revoltoso, que parece que se esté burlando, pues ya ha ardido casi todo: los montes comunales y los particulares; hubo incluso que defender algunas casas del fuego.

Hace ya tres años que se cerró la última cuadra de vacas de la aldea. La gente joven o está embarcada o emigró a Canarias. El campo está abandonado. Eso es lo que hemos hecho aquí estos años: abandonar, política de abandono. Todo se resume en el plan para el campo seguido por la anterior administración autonómica, Plan para o abandono de explotacións.

Los incendios de este año son algo nuevo, no hay duda, pero el mal es heredado. Viene de que Galicia, que en el imaginario gallego y español, aún se tiene como país campesino, ha abandonado su campo. Galicia aún se ve como un territorio vivo, fecundo, incluso proteico, pero hoy no está siendo así. El campo, el país, es hoy un gran fracaso. Las políticas agrícolas de los Gobiernos español y gallego han consistido desde ya hace muchos años en desmantelar la agricultura. Y así hoy el 80% de la leche producida aquí, en una tierra que tenía por símbolo a una vaca, es comercializada por empresas que no son gallegas. Y así se recorta cada día la producción ganadera. Y así la política autonómica de los últimos años ha fomentado este gran eucaliptal. No, nuestro árbol sagrado ya no es el carballo, el roble, ahora es el eucalipto. El mal de este fuego de hoy es heredado.

En esto, como en tantas cosas, hemos desperdiciado los años de la autonomía que nos arrebataron de las manos en el 1936 y que recuperamos mucho después. Al redactar el nuevo Estatuto se debiera entender que el autogobierno, ser dueño del propio destino, empieza por el propio cuerpo, el propio territorio.
Galicia ha sido históricamente un territorio totalmente humanizado, civilizado; hoy mucho territorio está a monte, asilvestrado. Pero ese país sin alma que se prefigura, de arrabales y yermo alrededor, no será nuestro país; será el solar de los especuladores que ya sobrevuelan la costa. Necesitamos una política nueva, que no puede ser la política del fuego. Una política para un territorio vivo, para un campo productivo. La provincia de Lugo, donde se mantiene una agricultura y una economía ligada al campo, apenas arde; arden sobre todo las provincias occidentales, donde el campo no ha evolucionado sino que se ha descompuesto, donde el mundo rural es una comunidad destruida.

Y donde desaparece la economía agraria aparece otra economía, la del fuego. El fuego es hoy un gran negocio; la administración autonómica gasta hoy una suma ingente cada año en apagar el fuego. Si se buscasen los intereses económicos detrás de lo que ocurre, habría que atender a este sector antes de nada. Pero, sobre todo, habría que imaginar lo que daría de si esa suma invertida en agricultura y cuidado de montes.

Es una verdadera crisis social, pero puede ser el momento de reaccionar. No hay por qué aceptar como herencia la política del abandono. Galicia tiene derecho a tener su campo, su agricultura. Este nuevo desafío tan duro puede ser la oportunidad de recuperar un país para todos, para los que siguen marchando, para los que no hemos marchado y para los que vengan.

Y este desafío -lo que está ocurriendo es un desafío que durará lo que este viento alocado que multiplica la consigna nihilista de los incendiarios- es un pulso a la sociedad en toda regla. El castigo es explícito: el fuego no quema masas arboladas, va directo contra las casas, contra la gente. La trama que actúa como guerrilla insurgente aquí y allí castiga a una sociedad que hace justo un verano ha tomado una decisión seria, jubilar dieciséis años de administración de la derecha. Dieciséis años es mucho tiempo, el tiempo en que se crea una vasta red de intereses, de vidas e intereses económicos ligados a una administración. Es un tiempo que basta para crear adictos y cómplices, para que empresas de comunicación estrechen lazos con el poder político y envuelvan a la ciudadanía en una burbuja ideológica. Tiempo para fomentar el derrotismo de unos y el fanatismo de otros.

Sea como sea, esto es un desafío político. Cuando alguien quema el monte a un vecino está atacándolo; cuando una trama conspira para incendiar un país está atacándolo y también está desafiando a su Gobierno.

Y ese desafío es amplificado por quienes hacen populismo o demagogia con la desgracia del fuego. Las fotos de dirigentes de la oposición con una manguerita inauguran una nueva etapa del ridículo en política. Las declaraciones del candidato a presidente de la Xunta derrotado, culpando de los fuegos al Gobierno bipartito, son una verdadera justificación y aliento para la trama incendiaria, esa santa compaña moderna y siniestra.

El Prestige fue una desgracia amplificada por una administración incompetente que luego negó la marea negra, negó ayuda y se marchó de caza. Hay medios de prensa que evocan cada día al Prestige, pero aquella desgracia desencadenó una reacción social que llevó a un cambio político. Quizá alguien quiera repetir la pauta pero en sentido contrario.

Esta administración cometió un error de apreciación, pensó que se hallaba ante la campaña de incendios anual y crónica, cuando enfrentaban una campaña bien urdida. Pero no se marchó de caza. Y Zapatero tampoco tardó un mes en aparecer. Jugar con fuego es peligroso y puede chamuscar algunos plumeros.

El periódico EL PAIS terminaba el artículo con un: "Suso de Toro es escritor", yo termino diciéndo que si, pero "un poco imbécil", cosa que resume todo aquello que yo no voy a escribir porque no lo merece.


Relacionados:
La Carbona
Intelectuales amigos de Zapatero acusan al PP de quemar Galicia para desgastar al Gobierno




De Jose Luis:

Que mal estilo. Si nos guiáramos por la lógica de estos miserables, se podría pensar que el PSOE estuvo detrás del 11M y el hundimiento del Prestige, para ganar las lecciones, que fueron los autores de los incendios de Huelva y Guadalajara del año pasado, del accidente de Valencia y de los incendios de Galicia y en general, de cuantas calamidades nos azotan, para así incriminar al Partido Popular y expulsarlo de la vida política, sin respeto alguno para los españoles que le hemos votado.

Por desgracia se repite la historia de 1936, y aunque ahora son otras las circunstancias sociales y políticas, el PSOE y sus aliados no se han enterado todavía, siguen anclados en esa fecha, pero con el rencor y el odio a flor de piel por haber perdido la Guerra.

Espero que el PP se querelle inmediatamente contra toda esta gentuza, y se deje de una vez de actitudes melindres y timoratas. De lo contrario, estos ataques irán a más y sufrirá las consecuencias de su "cobardía". Y que tenga presente que detrás de esta infamia, se encuentran el Gobierno de Rodríguez y el PSOE.

Un saludo a todos.

El círculo cuadrado


Aleix Vidal-Quadras     
La Razón 11/8/2006     

En el mundo delicuescente y banal de ZP no rige el constitucionalismo liberal ni el método racional. En las ensoñaciones bobaliconas del presidente del Gobierno, impregnadas de infantilismo caprichoso, basta formular un deseo o tener una visión onírica para que la realidad o la ley puedan ser ignoradas. A mí lo que empieza a parecerme asombroso no es tanto la debilidad errática de la psique zapateril como el hecho de que la gente que le rodea en el Ejecutivo y en su propio gabinete le sigan en sus delirios tontiblandos. Es obvio que nuestro sistema partitocrático no nos protege frente a la posibilidad, remota quizá, pero hoy trágicamente consumada, de que llegue a La Moncloa un personaje que normalmente ninguna comunidad de propietarios hubiera elegido como responsable de la gestión de su inmueble. España ha podido sobrevivir a lo largo de su azarosa historia pese a ser regida en ocasiones por incapaces, por sinvergüenzas, por idiotas, por malvados o por degenerados. Pero lo que no estaba previsto es que a los españoles nos gobernara un chiste.

Y formulo estas duras aunque justificadas reflexiones a raíz de la manifestación convocada por Batasuna para este fin de semana y que Baltasar Garzón parece decidido a abortar en cumplimiento estricto de la normativa vigente. Este episodio, uno más de los muchos incidentes bochornosos que vienen jalonando el absurdo proceso de paz puesto en marcha por Zapatero, demuestra algo que cualquier observador mínimamente lúcido sabía desde que el actual líder socialista forzó en el Congreso la penosa resolución sobre el diálogo con ETA: la absoluta imposibilidad de acabar con la banda terrorista sin atropellar el Estado de Derecho y sin triturar la Constitución. Lo que Zapatero pretende es la cuadratura del círculo porque Batasuna y ETA ya han dejado meridianamente claro que el crimen organizado no cesará sus actividades sangrientas si no son satisfechas sus exigencias de siempre, que, como es notorio, son imposibles de cumplir sin liquidar nuestra democracia y poner a los pies de los matarifes la dignidad de la Nación para que se limpien a gusto en ella el barro ensangrentado de las botas.

Por tanto, seguiremos en esta danza macabra de desafíos y machadas por parte de ETA, de huídas hacia adelante del Gobierno y de actuaciones rigurosas del poder judicial hasta que el invento le estalle entre las manos a su frívolo promotor. Lo malo es que en el camino habrá quedado el pacto de la transición y con él los fundamentos de nuestra convivencia. Pero así lo hace todo el iluminado que juega a Presidente del Gobierno, con la misma superficialidad y voluntarismo ignorante enfoca la lucha contra el islamismo radical, los fuegos de Galicia, las oleadas de cayucos o las huelgas salvajes. Vivimos tiempos que requieren en el timón del Estado un cirujano de hierro y tenemos un muñeco de plastilina.