jueves, febrero 15, 2007

La cobertura televisiva sobre el 11M en Internet: Libertad Digital Televisión, Telemadrid, y Popular TV




Libertad Digital Televisión presta una especial cobertura informativa al juicio del 11-M. Todos los lunes, martes y miércoles, Luis del Pino conectará desde las instalaciones de la Audiencia Nacional en de la Casa de Campo de Madrid con la segunda edición de Noticias en Libertad (emisión de lunes a viernes a las 21.00 h) para informar de los acontecimientos más destacados de la jornada desde el escenario donde sucede la noticia.





A partir del jueves 15 de febrero, laOtra, segundo canal de Telemadrid, va a emitir en directo las sesiones del juicio del 11-M, fecha en la que tuvo lugar el atentado terrorista más grave ocurrido en España.

Los espectadores podrán ver en laOtra las sesiones de dicho juicio, que tendrán lugar de lunes a miércoles (y excepcionalmente los jueves), entre las 10:00 y las 14:00 horas, y entre las 16:00 y las 20:00 horas.

laOtra emite en analógico, a través del canal 40; en TDT, a través del canal 63; y en los canales de cable de Imagenio y Ono.

Las sesiones podrán verse también, en directo, a través de Internet en:
www.telemadrid.es


Estas emisiones serán comentadas por periodistas de Telemadrid y contarán con la participación de diversos expertos en materia legal.

Asimismo, cada jueves (a partir del día 22), Telemadrid emite "11-M Audiencia Pública", un programa en directo a las 23:00 horas, en el que catedráticos, periodistas, víctimas, magistrados, etc., ofrecen a los espectadores todas las claves de lo que está sucediendo en el juicio del 11-M.




Popular TV emite los días, 15 y 16 de Febrero, el juicio del 11-M en directo. Las emisiones de Popular TV darán comienzo con un programa especial de los Servicios Informativos, a las 10.00 horas, con motivo del inicio del proceso judicial por el mayor atentado en la historia de España.

Las emisiones continuarán los días 19, 20 y 21 de Febrero, en los siguientes horarios: de 10.00 a 12.00; de 12.30 a 14.00; y de 16.00 a 18.00 horas.

Se trata de sesiones de mañana y tarde en la Audiencia Nacional de lunes a miércoles. Hay 29 procesados y la Fiscalía pide penas para todos ellos de entre 4 y 38.000 años de prisión.

Seminario "La Voz de las Víctimas del Terrorismo: memoria, dignidad, justicia y libertad"




El Seminario "La Voz de las Víctimas del Terrorismo: memoria, dignidad, justicia y libertad", pretende acercar a la ciudadanía la realidad de las víctimas del terrorismo, manifestar el carácter injustificado y rechazable del terrorismo por atentar contra la libertad inviolable de las personas y sus derechos fundamentales.

Mediante este seminario también se pretende hacer efectivo el apoyo de la sociedad civil a las víctimas del terrorismo, reforzando su compromiso y solidaridad con ellas.

Para más información sobre el Seminario consulta la página:

www.vozvictimasterrorismo.org

miércoles, febrero 14, 2007

"¡Vale ya!... de tomarnos el pelo" por Jaime Ignacio del Burgo



El Mundo, Miércoles, 14 de febrero de 2007

Quienes seguimos los avatares de la investigación del 11-M casi nos hemos convertido en expertos en explosivos, sobre todo desde que se nos dijo que en el atentado se había utilizado una dinamita de fabricación nacional denominada Goma 2 ECO y no Titadyne, explosivo de fabricación francesa utilizada por ETA desde el año 2000. Ahora acabamos de saber que había otra modalidad de dinamita española: la Goma 2 EC. Las dos son dinamita, pero tienen distinta composición.

Cuando se hizo público el sumario instruido por el juez del Olmo, se detectó una extraordinaria incongruencia. Resulta que la Goma 2 ECO no lleva nitroglicerina, a diferencia de la Titadyne (utilizada por ETA) que sí la lleva. En consecuencia, la deducción sumarial de que el explosivo utilizado había sido Goma 2 ECO no se tenía en pie.

Para intentar salvar los muebles, Juan Jesús Sánchez Manzano, antiguo jefe de los Tedax, se vio obligado a hacer un gran papelón primero ante la opinión pública y luego ante el juez. Reconoció haber cometido un error en su comparecencia ante la Comisión del 11-M. Donde dijo nitroglicerina quiso decir dinamita. Ante la magnitud del escándalo, el juez del Olmo tomó cartas en el asunto y requirió la presencia de la inspectora jefe del laboratorio de los Tedax. La funcionaria en cuestión dijo al juez que no podía aportar ningún informe porque el que se hizo a las 14.00 horas el día 11 de marzo fue verbal, sin quedar constancia escrita del resultado de los análisis de las distintas muestras. Así que sólo quedaba el testimonio de Sánchez Manzano, expresado en un informe del 27 de abril de 2004, en el que se decía que en la mayoría de los focos de explosión se habían detectado los componentes habituales de las dinamitas, pero sin especificar cuáles eran.

En vista de ello, la defensa de alguna de las partes solicitó al juez Del Olmo que se realizara un nuevo informe sobre los restos recogidos en en lugar de las explosiones. El instructor lo denegó. Sin embargo, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional rectificó a Del Olmo y acordó su realización por los peritos policiales, en presencia de otros expertos nombrados por las partes.

El informe se recibió ayer en la Audiencia Nacional y contiene una información explosiva: en los restos de los focos de explosión se detecta la presencia de nitroglicol y dinitrotolueno. En consecuencia, los terroristas no utilizaron Goma 2 ECO, sino Goma 2 EC o Titadyne. Pero Goma 2 ECO rotundamente no.

El pasado 22 de septiembre de 2006, la fiscal del caso, Olga Sánchez, indignada por el interrogatorio realizado por el abogado de Zouhier a Sánchez Manzano, rechazó que se hiciera un nuevo análisis de los restos, y sentenció: "El explosivo es Goma 2 ECO; es lo que estalló en los trenes y en Leganés. Es un tipo de explosivo que no tiene nada que ver con Titadyne, cloratita, amosal... nada que ver con ETA. ¡Ya vale!".

Pues no, no vale. El nuevo informe pericial demuestra que cuando reclamábamos -ya que no lo hacía el juez Del Olmo- una auditoría de la investigación policial teníamos razón. Si el informe que ahora han realizado los peritos hubiera figurado desde el primer día en el sumario no se hubiera podido establecer por deducción que el explosivo utilizado por los terroristas era Goma 2 ECO.

Otra vez la ceremonia de la confusión. Los partidarios de la versión oficial dirán que un informe hecho tres años más tarde carece de fiabilidad o que el explosivo vino de Mina Conchita porque en marzo de 2004 se encontraron en ella cartuchos de Goma 2 EC. Negarán la hipótesis de la Titadyne y alegarán que la presencia del dinitrotolueno es consecuencia de una contaminación de los restos al practicar los análisis, del mismo modo que se contaminó el culote de la furgoneta Kangoo donde apareció una sustancia extraña a la Goma 2 ECO como la metenamina. Alegarán que los asturianos Toro y Suárez Trashorras han sido condenados recientemente por estar en posesión de 16 kilogramos de Goma 2 EC y que por tanto podrían tener más. Claro es que tendrán que achacar a la casualidad -otra más- el hecho de que en los trenes estallara Goma 2 EC, reservándose la Goma 2 ECO para la mochila de Vallecas y otros menesteres. Podrán una vez más acusarnos de sustentar teorías conspirativas. Pero lo único que no podrán sostener los defensores de la versión sumarial es que en los trenes estalló Goma 2 ECO.

Termino parafraseando a la fiscal Sánchez. "¡Vale ya!", pero de tanta tomadura de pelo. Creo que haríamos bien en esperar a que la Audiencia haga su trabajo. Quede claro que nosotros no hemos sustentado en ningún momento ninguna teoría sobre la autoría del atentado. Sólo hemos pedido una investigación rigurosa, profesional e independiente del poder político. Es posible que para las defensas este lío de los explosivos y de la autenticidad o no de la mochila de Vallecas sea vital. Si el sumario hace aguas, la perspectiva de una condena ejemplar está en el aire. Confiemos en el tribunal. Pero, además de desentrañar esa madeja para depurar las responsabilidades penales que procedan, nosotros exigimos que se dé respuesta a la gran pregunta: ¿cómo es posible que se pudiera cometer el atentado si los implicados o eran confidentes de la Guardia Civil, de la Policía o del CNI, o estaban vigilados por los referidos cuerpos policiales, en algunos casos bajo la dirección del juez Garzón?

Jaime Ignacio del Burgo

viernes, febrero 09, 2007

Boletín FAES nº85: “Por la Libertad, por la derrota de Eta, contra el dialogo y la cesión a la banda terrorista”




NACIONAL:

“ETA negocia y mata; ETA escribe y mata; ETA habla y mata” Extracto del discurso de Teresa Jiménez Becerril en la manifestación.

“Zapatero no quiere la unidad de los españoles para derrotar a ETA porque lo que desea es llegar a algún pacto con ETA". Extracto del discurso de Mikel Buesa.


INTERNACIONAL:

“Mi Francia es una nación que reivindica su identidad, que asume su historia. Nada se construye sobre el odio de los otros, pero no se construye nada bueno sobre el odio a uno mismo” Nicolas Sarkozy, candidato a la Presidencia de Francia por la UMP. Discurso en español.

“¿Qué ocurrirá tras la muerte de Fidel Castro?” Carlos Alberto Montaner.

Index of Economic Freedom 2007. Prefacio The Herigate Foundation y Faes.



lunes, febrero 05, 2007

EL FORO ERMUA SOLICITA AL PSOE ...


COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA: EL FORO ERMUA SOLICITA AL PSOE QUE MODIFIQUE SU POLÍTICA ANTITERRORISTA Y QUE UTILICE BANDERAS ESPAÑOLAS Y EL HIMNO NACIONAL EN SUS MOVILIZACIONES

Bilbao. 5 de febrero, 2007. Ante las críticas vertidas por el Partido Socialista en relación con la presencia de banderas españolas y el himno nacional en la manifestación del día 3 de febrero que discurrió en Madrid con una multitudinaria asistencia de la ciudadanía y con el lema "Por la libertad, derrotemos juntos a ETA. No a la Negociación", el FORO ERMUA, único responsable de la organización y del diseño de esta manifestación, desea manifestar lo siguiente:

1º.- La decisión de hacer sonar el himno nacional al final de la manifestación fue única y exclusivamente de los organizadores, es decir, del Foro Ermua.

2º.- Esta no ha sido la primera vez que el Foro Ermua ha reproducido el himno nacional en sus actos en la calle. Ya lo hicimos a comienzos de 2006, durante la campaña que realizamos en favor de la unidad de España, de la igualdad y de la solidaridad entre todos los españoles, con motivo del proyecto de nuevo Estatuto de Cataluña, concretamente en Pamplona, en el Paseo Sarasate, el 21 de enero de 2006 y en la Plaza Moyúa de Bilbao, el 18 de febrero de dicho año.

3º.- Es absoluta y radicalmente falso que el R.D. 1560/1997 prohíba el uso del himno nacional en actos cívicos como el desarrollado el 3 de febrero. Dicho Real Decreto se limita a señalar cuándo deberá sonar el himno nacional de manera obligatoria, pero no prohíbe su uso en otras ocasiones. Más abajo reproducimos el texto del Real Decreto en cuestión.

4º.- El FORO ERMUA no pretende apropiarse de ningún símbolo nacional, sino que hace uso de ellos sin complejos, como debería hacer el Partido Socialista. Si el PSOE no quiere que se identifique la bandera y el himno nacional con el FORO ERMUA u otras asociaciones o partidos, sólo tiene que utilizar también dichos símbolos en sus actos. Sería una magnífica noticia para nosotros, porque demostraría que habría superado los condicionamientos que suponen sus alianzas con partidos nacionalistas que expresan y abiertamente rechazan los símbolos nacionales españoles y manifiestan su deseo de terminar con la Constitución y desvertebrar España. Solicitamos expresamente al Partido Socialista que en sus movilizaciones públicas luzcan banderas españolas y hagan sonar el himno nacional. Este empleo de los símbolos nacionales españoles, habría de hacerlo extensivo el PSOE a los actos de todas sus organizaciones regionales, tales como el Partido Socialista de Euskadi (PSE) y el Partido Socialista de Cataluña (PSC). Desde hace años el Foro Ermua venimos hondeando en nuestros actos tanto la ikurriña como la bandera española, en cualquier punto de España.

5º.- El Partido Socialista está demostrando ser incapaz de asumir las críticas y rectificar sus errores. Así lo prueban sus descalificaciones de todos los que hicimos uso del legítimo derecho a manifestarnos por una causa justa. Acusar a los cientos de miles de manifestantes del pasado sábado tres de febrero de manifestarnos de mala fe es una falta de respeto a los ciudadanos y un insulto a todos y cada uno de los que estuvimos en la manifestación. Hay que recordar que en la misma estaban presentes las principales asociaciones de víctimas del terrorismo y del movimiento cívico. ¿Qué está sucediendo en el PSOE para que mientras considera que Otegi tiene un discurso de paz, desprecie a las víctimas del terrorismo y al movimiento cívico?

6º.- El Partido Socialista, ante la plural y multitudinaria manifestación en defensa de la libertad, por la derrota de ETA y contra la negociación, en lugar de reaccionar descalificando a los manifestantes y con absurdas protestas por el uso del himno nacional y la bandera española, debería reaccionar escuchando a la población y modificando su política antiterrorista, renunciando en términos claros y diáfanos y por boca del Sr. Rodríguez Zapatero a cualquier negociación presente o futura con terroristas, convocando al Partido Popular al Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo para poner a funcionar a todo el Estado de Derecho contra ETA e invitando a todos los partidos políticos que compartan el rechazo de la negociación y la apuesta por la derrota de ETA a la unidad en la lucha antiterrorista.




Real Decreto 1560/1997, de 10 de octubre, por el que se regula el Himno Nacional.
BOE 244/1997, de 11 octubre 1997 Ref. Boletín: 97/21605
C.e. BOE num. 253, de 22 de octubre de 1997


De conformidad con lo previsto en el art. 97 de la Ley del Patrimonio del Estado de 15 de abril de 1964, y en el art. 43 de la Ley de Propiedad Intelectual de 12 de abril de 1996, el Real Decreto 1543/1997, de 3 de octubre, dispuso la adquisición exclusiva por el Estado de los derechos de explotación de la obra tradicionalmente conocida como «Marcha Granadera» o «Marcha Real Española».

Dada la naturaleza de esta obra, resulta oportuno regular, asimismo, su carácter y utilización como himno nacional de España y establecer, formalmente, la partitura oficial, sus diferentes versiones y las distintas modalidades de interpretación.

En su virtud, a propuesta del Presidente del Gobierno y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 10 de octubre de 1997,

DISPONGO:
Artículo 1

El himno nacional de España es el conocido tradicionalmente por «Marcha Granadera» o «Marcha Real Española». Su partitura oficial será la que figura en el anexo del presente Real Decreto.

Artículo 2

El himno nacional de España se interpretará de acuerdo con las siguientes directrices:

a) Constará técnicamente de una frase de dieciséis compases, dividida en dos secciones, cada una de las cuales tendrá cuatro compases repetidos. La indicación metronómica será de negra igual a setenta y seis y la tonalidad de Si b mayor. Sus duraciones serán de cincuenta y dos segundos para la versión completa y de veintisiete segundos para la versión breve.

b) Se entenderá por versión breve la interpretación de los cuatro compases de cada sección, sin repetición.

c) Las partituras de banda, de orquesta y de reducción para órgano son las que se contienen en el anexo de este Real Decreto y servirán de referencia para cualquier versión de grupo de cámara.

d) El himno nacional de España, en cualquiera de sus dos versiones, se interpretará siempre íntegramente y una sola vez.

Artículo 3

El himno nacional será interpretado, cuando proceda:

1. En versión completa:

a) En los actos de homenaje a la Bandera de España.

b) En los actos oficiales a los que asista Su Majestad el Rey o Su Majestad la Reina.

c) En los actos oficiales a los que asista la Reina consorte o el consorte de la Reina.

d) En los demás actos previstos en el Reglamento de Honores Militares.

2. En versión breve:

a) En los actos oficiales a los que asistan Su Alteza Real el Príncipe de Asturias, Su Alteza Real la Princesa de Asturias o Sus Altezas Reales los Infantes de España.

b) En los actos oficiales a los que asista el Presidente del Gobierno.

c) En los actos deportivos o de cualquier otra naturaleza en los que haya una representación oficial de España.

d) En los demás casos previstos en el Reglamento de Honores Militares.

Artículo 4

La actitud de respeto al himno nacional de los asistentes a los actos en los que sea interpretado se expresará, en el caso del personal uniformado de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas de Seguridad, efectuando el saludo reglamentario.

Artículo 5

De acuerdo con la costumbre y usos protocolarios habituales, cuando las Personas Reales o Autoridades a que se refiere el art. 3 del presente Real Decreto asistan a actos oficiales de carácter general, organizados por una Comunidad Autónoma o Corporación Local, siempre que la naturaleza del acto requiera la interpretación del himno nacional, ésta se realizará de acuerdo con los siguientes criterios:

a) Cuando al iniciarse el acto esté prevista la ejecución de los himnos oficiales de las Comunidades Autónomas o de las Corporaciones Locales, el himno nacional de España se interpretará en primer lugar.

b) En los casos en que esté prevista la ejecución de los expresados himnos al finalizar el acto, el himno nacional de España se interpretará en último lugar.

Artículo 6

1. En los actos y visitas oficiales de carácter internacional celebrados en territorio español, cuando deban ejecutarse himnos nacionales, se interpretarán, en primer lugar, los himnos extranjeros y después el himno nacional de España. En las despedidas, se interpretarán en orden inverso. Igual orden se observará en las visitas oficiales de buques de guerra extranjeros.

2. En puertos extranjeros, a bordo de los buques de la Armada, se interpretará en primer lugar el himno nacional de España y a continuación el de la nación anfitriona.

3. En todo caso, la interpretación de himnos nacionales extranjeros irá acompañada siempre del himno nacional de España.

DISPOSICIONES TRANSITORIAS


Disposición Transitoria Primera

1. En el plazo de dos meses a partir de la publicación del presente Real Decreto, los distintos organismos e instituciones, tanto públicos como privados, adaptarán la interpretación del himno nacional de España a la partitura oficial.

2. Durante el plazo señalado, las modalidades y tiempos de duración de la interpretación del himno nacional se podrán ajustar a la versión vigente hasta la entrada en vigor del presente Real Decreto o, en su caso, a lo establecido en la costumbre.

Disposición Transitoria Segunda

Hasta tanto se modifique el Reglamento de Honores Militares, y a los efectos previstos en el art. 3 del presente Real Decreto, las referencias que el expresado Reglamento contiene al «himno nacional completo» y «la primera parte completa», se entenderán hechas a la versión completa. Igualmente, las referencias de esta misma disposición a la «primera parte sin repetición» se entenderán hechas a la versión breve.

DISPOSICION DEROGATORIA

Disposición Derogatoria Única

Queda derogada la Real Orden circular de 27 de agosto de 1908, en lo que se refiere a la ejecución de la Marcha Real; el Decreto de 17 de julio de 1942, sobre el himno nacional, y cuantas disposiciones se opongan a lo establecido por el presente Real Decreto.

DISPOSICION FINAL

Disposición Final Única

El presente Real Decreto entrará en vigor el mismo día de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado»

jueves, febrero 01, 2007

Foro de Ermua: Declaración final manifestación 3-F


POR LA LIBERTAD, DERROTEMOS JUNTOS A ETA NO A LA NEGOCIACIÓN


“Si me matan, no quiero que digan en mi epitafio que moría por la paz, sino que luché por la libertad”
Mario Onaindia.


Es una obligación moral comenzar mostrando nuestra solidaridad con Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, asesinados por ETA en la T4 de Barajas el 30 de diciembre, y con sus familiares y amigos, así como con el resto de los casi mil asesinados, los heridos y mutilados, los extorsionados, los amenazados, los desterrados, aquéllos a quienes el terrorismo ha dejado una marca indeleble en sus vidas.

Con el brutal atentado de Barajas ETA ha puesto de manifiesto, una vez más, su naturaleza criminal y fascista. No es nada nuevo: desde hace decenas de años la banda ha venido ejerciendo la violencia con el único objetivo de obligar a los representantes políticos a sentarse a negociar bajo amenaza y chantaje e impedir que los ciudadanos podamos pensar, expresarnos y comportarnos libremente. Por eso el proyecto terrorista ataca directamente a la libertad, al Estado de Derecho y a la Constitución que pretende violar y por eso son la Constitución, el Estado de Derecho y la libertad los que requieren una defensa activa y comprometida de toda la sociedad.

Ése es el motivo de que esta manifestación sea algo más que la expresión de la solidaridad con Carlos Alonso, Diego Armando y el resto de las víctimas: es también la expresión pública de la coincidencia y unidad de todos los presentes en el rechazo frontal del terrorismo y de cualquier negociación con los terroristas. No es una convocatoria ni de izquierdas, ni de derechas, ni de centro, es una convocatoria para todos los ciudadanos que quieran defender la libertad, confíen en el Estado de Derecho, en la derrota de ETA y que se opongan a la negociación con los asesinos. En un asunto de tan vital trascendencia no debe haber otro objetivo que la disolución total de ETA y la entrega de las armas: ésta es una cuestión de principios democráticos irrenunciable. Y para conseguirlo es necesario sacar las enseñanzas adecuadas de las equivocaciones cometidas a lo largo de tantos años de existencia de la banda.

No queremos mirar atrás para reprochar nada a nadie, sino para aprender de los errores y no volver a incurrir en ellos:

1. Debemos aprender de nuestro pasado que ETA no pone en riesgo la paz, sino la libertad y que cuando se ha hablado de “proceso de paz” para referirse al diálogo con los asesinos, se ha utilizado un término engañoso; España no está en guerra: no volvamos a repetir este error.

Pedimos que no se hable de paz, cuando lo que se requiere es un proceso de libertad y de aplicación de la ley, para que haya justicia.

2. Debemos aprender de nuestro pasado que las víctimas del terrorismo que dicen “no a la negociación” no hacen partidismo, sino que defienden los principios y valores por los que muchos de ellos se han convertido en víctimas. No se han politizado como víctimas, sino que precisamente los han convertido en víctimas, en su mayoría, por sus posturas políticas o personales frente a ETA o frente al nacionalismo o por su entrega en defensa del Estado de Derecho. Por eso ha sido una equivocación establecer diferencias entre las víctimas y olvidar las peticiones de las asociaciones que mayoritariamente las representan. No volvamos a repetir este error.

Pedimos que se respete y escuche la opinión de las víctimas, sin estigmatizarlas y sin acusaciones de politización que sólo vienen a hacer más profunda la herida que les ha dejado el terrorismo, ya que se les supone incapaces de tomar mantener opiniones o tomar decisiones al margen de los intereses de los partidos políticos. Seamos solidarios con todas las víctimas de ETA, hoy especialmente con Carlos y Diego, por la cercanía de su asesinato, pero con todas las anteriores también.

3. Debemos aprender de nuestro pasado que las mal llamadas treguas de los terroristas no son más que una parte de su estrategia terrorista, una pieza lógica y esencial de su proyecto para imponer su voluntad por medio del terror y obligar al Estado a sentarse a negociar bajo amenaza. Ha sido una equivocación responder a esa estrategia con ofertas de diálogo o modificaciones de la política antiterrorista: no volvamos a repetir este error.

Pedimos el compromiso firme para no volver a modificar jamás la actitud y las medidas contra ETA porque ésta decida declarar una tregua. Sólo el anuncio incondicional del abandono inmediato y definitivo de las armas y de toda la actividad terrorista, acompañado de hechos que lo acrediten con absoluta seguridad, deberá valer para los demócratas.

4. Debemos aprender de nuestro pasado que no hay nada que negociar con ETA. En primer lugar porque no hay espacios legítimos entre la Democracia y el proyecto liberticida de la banda. Y en segundo lugar porque los intentos de diálogo no son gratuitos: sirven para legitimar a los terroristas, para hacerles concebir esperanzas y para que puedan recomponer sus fuerzas y animar a sus bases; la política de hacer, prometer o insinuar concesiones no logra, como se ha visto, más que fortalecer a los terroristas. Por eso la negativa a cualquier diálogo o negociación es el único camino para que pierdan toda esperanza de conseguir ninguno de sus objetivos y se extienda así entre sus filas y simpatizantes la desmoralización. Una desmoralización que acelere la degeneración y consiguiente derrota de ETA y la conquista de la libertad. Frente al fascismo de ETA no cabe más alternativa que la firmeza democrática, la movilización ciudadana y la persecución judicial y policial. Por eso, cuando se han abierto escenarios de negociación con la banda, se ha tomado el camino equivocado: no volvamos a repetir este error.

Pedimos que se rechace cualquier tipo de diálogo o negociación con ETA y que se apueste por su derrota con todos los instrumentos del Estado de Derecho.

5. Debemos aprender de nuestro pasado que la unión de las principales fuerzas políticas de España en una política antiterrorista sustentada sobre bases claras y de firmeza, apostando por la derrota de ETA y contra la negociación, es el mejor camino para reducir a los terrorista a la incapacidad y marginalidad y conseguir, finalmente, su derrota y el triunfo de la libertad. La ruptura del Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo fue una equivocación: no volvamos a repetir este error.

Pedimos la recuperación del Pacto de Estado por las Libertades y contra el Terrorismo en toda su integridad. Pedimos unidad en la lucha antiterrorista basada en unos principios conocidos y claros que eliminen del horizonte cualquier posibilidad de negociación o final dialogado con la banda.

Precisión en los términos, solidaridad y respeto a las víctimas, unidad en la firmeza y en la defensa de la libertad y la Constitución, rechazo explícito y contundente de toda negociación, abandono de cualquier horizonte de final dialogado de ETA y compromiso para obtener su derrota con todos los medios del Estado de Derecho. Ésas son nuestras peticiones y nuestras democráticas exigencias.

El criminal atentado de ETA en la T4 de Barajas exige una respuesta ciudadana y popular masiva, como la que ejemplarmente protagonizó la sociedad española tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Como entonces se puso de manifiesto, sólo una multitudinaria respuesta social de este tipo –capaz de desbordar y superar las divisiones y los recelos partidistas– tiene la fuerza necesaria para combatir a los terroristas, sus cómplices y quienes los amparan, los financian o los justifican. Exigimos a todas las fuerzas políticas democráticas que se unan a la inmensa mayoría de los españoles para llevar a cabo esta urgente tarea. Quienes se opongan a este camino de unidad y firmeza asumirán una gravísima responsabilidad ante la sociedad española.

NOTA: El Foro Ermua comunica que esta declaración ha sido enviada por correo certificado al Presidente del Gobierno, Consejo de Ministros, principales directores de informativos, secretarios generales de los principales sindicatos, así como a líderes de los distintos partidos con representación en el Parlamento.

Para más información:
Mikel Buesa 650 974 204
Inma Castilla de Cortázar 686 652 710
Iñaki Ezkerra 657 700 792

domingo, enero 28, 2007

EL CATOBLEPAS - número 59




Ya está disponible el número 59 (Enero 2007) de EL CATOBLEPAS, revista crítica del presente:






Si no se tiene en cuenta el miedo en el País Vasco, todo lo que se negocie será falso




Raúl Guerra Garrido, escritor y Premio Nacional de Literatura: «Si no se tiene en cuenta el miedo en el País Vasco, todo lo que se negocie será falso»

El escritor, que publicará «La soledad del ángel de la guarda», una novela sobre un escolta, es un testigo de los primeros años de la resistencia civil contra el terrorismo
Manuel Calderón´- La Razón

Madrid- Siento pudor al oír hablar a Raúl Guerra Garrido: es como ver a alguien desnudo, mejor dicho, despojado de su ropa a la fuerza. El dolor, por más sangrante, es íntimo, y la literatura le protege. Hace años que quiere escribir una novela «posterrorista». Cree que no llegará ese momento. Guerra Garrido es un testigo incómodo de una crónica negra de la política: la exclusión de una parte de la sociedad vasca por su desapego inquebrantable al nacionalismo hegemónico. Su testimonio viene de la prehistoria de la resistencia civil al terrorismo. Muy a pesar suyo, fue el primer escritor que trató en una novela el terrorismo vasco en «Lectura insólita de “El capital”». Era 1976 y la lista de este macabro género sigue siendo muy escasa. Estudió la carrera de Farmacia en Madrid, donde nació, y llegó a Guipúzcoa a trabajar en la industria en los primeros años sesenta. «Esa epopeya individual pero a la vez muy colectiva es lo que me sedujo del País Vasco y por lo que probablemente me quedé y es lo que siempre me ha interesado escribir. Pero literariamente, la aparición de la violencia me ató del todo», dice.

-Cuando en 1970 escribió «Cacereño», su primera novela, no podía imaginar que casi cuarenta años después seguiría hablando del País Vasco y no precisamente desde el costumbrismo.

-Nadie imaginó lo que nos esperaba, incluso a pesar de que el atentado de Carrero Blanco me produjo un enorme enfado, porque sabía que se iba a pagar un precio por ese asesinato, porque la izquierda se iba a creer que ETA era de los nuestros.

Hablar para poder vivir

-¿Cómo es posible que en uno de los lugares más desarrollados de Europa y del mundo, impere la irracionalidad política?

-Creo que en todas las sociedades donde existe un diferenciación, de tipo racial, religiosa o lingüística, siempre hay alguien que se aprovecha y levanta la bandera del «nosotros» contra los «otros». Es una maldición. En una sociedad como la vasca, industrializada, muy compleja y con un gran nivel económico, no puedes aspirar a crear un país unívoco, aunque se ha conseguido transmitir esa unidimensionalidad: vasco es igual a nacionalista y esto lo hemos asumido todos. En nuestro Parlamento hay un Grupo Vasco, que es el del Partido Nacionalista Vasco. Y el resto de los vascos que hay en el Parlamento, ¿qué son? Por cierto, hay bastantes más que en el Grupo Vasco. Esa situación podemos trasladarla a todo, así de sencillo, y cuando se produce esa diferencia entre «nosotros» y los «otros» es cuando surge la irracionalidad más terrible.

-¿Cuál es su estado de ánimo después del atentado en el aeropuerto de Barajas y de la ruptura de la tregua?

-Pues el mismo que antes: malo y pesimista. Es un aburrimiento infinito. Alguien dijo que no hay nada más agotador que explicar lo obvio. Si alguien quiere entender la situación vasca sólo tiene que ver la televisión vasca o irse al Goyerri. Nada de eso se entiende si no es a través del miedo. Si eliminas el factor miedo, todo lo que hagas, discutas o negocies estará sobre unas bases falsas. Son terroristas y por lo tanto han impuesto el terror. Si me piden un artículo sobre la situación de hoy, a unas semanas de romper la supuesta tregua de ETA, daría una fotocopia de un artículo de hace diez, veinte, incluso treinta años. Lo que está sucediendo es una repetición «ad nauseam».

-¿No estamos mejor entonces que hace una año, como ha dicho el presidente del Gobierno?

-Yo estoy hablando de decenas de años y llevo mucho escribiendo sobre el terrorismo en mis novelas. A mí me interesan las situaciones individuales, ese miedo que no aparece nunca y que no es objeto de artículos de fondo pero que he visto en amigos, en vecinos, en gente anónima. Un miedo que forma parte de mi próxima novela, «La soledad del ángel de la guarda». Los escoltas existen en el País Vasco y no son seres arcangélicos de los que nadie habla, ni el terrorista es tampoco otro ser arcangélico. Todos hemos nacido en un sitio, de un padre y una madre y la gente te conoce.

-Creo que no le gusta hablar de esto.

-Soy escritor, he escrito libros donde expongo con dureza lo que pienso sobre el terrorismo vasco, en «La carta» o en «La costumbre de morir», incluso en «Lectura insólita de “El capital”», que publiqué en 1976 y donde narraba el secuestro de un industrial y sus lecturas en el zulo del libro de Marx para pasar el tiempo. Con ella gané el Premio Nadal y algunos dijeron que era una novela oportunista... Es decir, me ha tocado hablar cuando he tenido que defender la vida. Soy como aquel chiste sobre la guerra de Vietnam que decía «mi capitán, han llegado los voluntarios; pues que los desaten». Pues algo parecido soy yo. He querido mantener la dignidad, entendiendo por dignidad querer ser uno mismo cuando te ponen muy difícil ser uno mismo.

Cumplir la penitencia

-Nunca se ha querido hablar abiertamente de ETA, como si ocultando su nombre borrásemos su existencia o, lo que es más absurdo, para evitar darle publicidad, y se han escrito pocas novelas y se ha hecho un escasísimo cine. Usted es de los pocos novelistas que lo ha hecho.

-Eso es miedo. La gente tiene miedo a hablar, así de sencillo. Hubo una época tremenda, en los primeros ochenta, cuando asesinaban a gente todos los días, que lo horrendo y lo que te echaban en cara no era el asesinato, sino que hablases de ello. De ahí viene esa desidia. La primera edición de «La carta», la más dura de mis novelas, es de 1990, y no se atrevieron a publicarla y tuve que editarla en otra editorial y acabó descatalogada. Los hermanos Cela, que eran dueños de Alfaguara, no consintieron que en «Cacereños» apareciera la palabra ETA. Habría que preguntar algo básico para comprender este problema y el momento que vivimos: ¿cuántos miembros de tu familia o amigos ha matado ETA? Yo he visto a un amigo íntimo tirado en el suelo con dos tiros en el pecho y dos en la cabeza y luego viene la Policía y te dice que podías haber sido tú. Su delito era haber escrito un artículo. Eso sucedió en este siglo, hace muy poco. Es decir, el miedo está extendido, el terror ha triunfado. Si a uno no le gusta el terrorismo -como, por ejemplo, tampoco que bombardeasen con napalm en Vietnam-, no comprenderá de qué va este problema. Reconozco que sigo impresionado con la muerte de José Luis López de la Calle.

-Antes que miedo, ¿no existe una incomprensión de lo que está sucediendo?

-Me acuerdo de una larga conversación en un curso de verano de El Escorial donde estaba Mario Benedetti. Hubo una charla muy larga sobre el País Vasco y además con gente que se creía esa idea romántica del mundo «abertzal». Al final, Benedetti me dijo: «Te puedes creer que no entiendo nada». Pues vas bien, le dije, si después de dos horas no entiendes nada, vas por el buen camino. ¿Es compatible la extrema izquierda con el nacionalsocialismo? ¿Desde cuándo los oprimidos son los que mandan? ¿Desde cuándo en un Parlamento los que necesitan llevar escolta son la oposición, no el Gobierno?

-¿Usted cree que algún día se podrá llegar a la reconciliación...?

-... nunca me ha gustado la palabra reconciliación.

-La utilizo intencionadamente porque está en la cultura política de la transición española y sabemos lo que quiere decir.

-Yo no me he salido jamás del concilio, quien se haya salido del concilio democrático, que vuelva. Pero ellos, que son muy católicos, saben muy bien cómo la iglesia concede el perdón. Si se lo concede Dios, por qué no se lo vamos a conceder nosotros, pero hay un sistema: propósito de la enmienda, dolor de corazón, decir los pecados al confesor y, lo más interesante, la penitencia.

-¿Cree que puede desarrollarse, como suele decirse en los últimos meses, un «escenario de paz»?

-Se puede convivir con una úlcera de estómago y hay personas que conviven con un cáncer. Es verdad que en la sociedad civil no se da la ferocidad antagónica que existe en el mundo político, pero se han creado dos comunidades. Sólo hace falta ver un par de días ETB para comprender qué quiere decir que hay dos comunidades. Por ejemplo, es una televisión que no puede dar la noticia de un Premio Nacional de Literatura, como fue mi caso, pero que tampoco dio el fallecimiento de Julio Caro Baroja y donde tampoco se hablará de un libro de Savater...

-Precisamente Savater escribía en un reciente artículo después de la bomba de Barajas que este «proceso de paz» se había montado bajo la ilusión de que los perseguidos en el País Vasco habían dejado de serlo.

-Hace tiempo, creo que en 1984, montamos el Colectivo Miguel de Unamuno y una revista, «Cuaderno de Alzate», luego el Foro Ermua, ¡Basta ya! ... El resultado es el mismo: no saben no contestan. Efectivamente, no estábamos tan bien como lo pintaban. Reconozco que soy pesimista porque sólo nosotros estamos dispuestos a buscar un término medio. Defendimos el Estatuto de Autonomía, la universidad vasca y no sé cuántas cosas más y firmé centenares de manifiestos... ¿qué más tengo que firmar ahora? Un nacionalista entiende una negociación sólo dándole la razón, en cuanto no se la das, eres un intolerante.

-¿No cree que la aparición de las víctimas -la parte fundamental en el drama junto al asesino- es el elemento distorsionante, incluso molesto para algunos, en este «proceso»?

-Lo que pasa es que antes el amenazado y el muerto, por definición, eran culpables. Es como el sida: si lo tienes es porque has hecho algo malo y no te queda otra que asumir el castigo. Gracias a los movimientos civiles esto ha cambiado. A mí me dicen: es que te opones a la paz. Sí, radicalmente. Hace años celebramos los 25 años de paz, lo que no querría era morirme celebrando los 75 . En las manifestaciones que hacíamos en el País Vasco no se gritaba paz, sino libertad, porque vivimos en una situación predemocrática. Todavía no han habido unas elecciones donde no haya candidatos, los de PP y los de PSE, que se jueguen la vida.

Cómodamente extranjero en todas partes

«Me siento cómodamente extranjero en todas partes». Lo dice en Madrid, donde nació en 1935. «Jugaba al futbol en el solar de Felipe II, que era mi territorio, en lo que había sido la antigua plaza de toros. Acabada la guerra, los parques de atracciones eran los descampados». Vive en San Sebastián desde los primeros años sesenta. Su farmacia, atacada en numerosas ocasiones por los grupos proetarras, fue destruida en un incendio. Decidió resistir. Ha terminado «La soledad del ángel de la guarda», una novela sobre un guardaespaldas, que no pensaba escribir, pero en la que arroja nuevas preguntas: «¿Quién vigila al vigilante?, y otra que a veces me he hecho: ¿soy todavía de los nuestros?». Es un hombre de ciencia que escribe, lo que acaba destilando un convencimiento poco dogmático, casi escepticismo. «Siempre me ha interesado el ámbito de la industria y el trabajo y creo que en algunos de mis libros queda plasmada esa impronta de la épica industrial, que prolongo en “Castilla en canal”, que es una mirada a la Ilustración, a la razón, a la manera como Goethe definió la Ilustración, la mayoría de edad del hombre donde se impone la razón y se racionaliza el trabajo. Ésa ha sido mi fe, la de un ilustrado, a pesar de que hoy hablar de las virtudes de la razón para solucionar problemas parece retógrado. Eso es lo que nos hace salir de las cuevas, aunque a veces me pregunte por qué salimos».

Llamamiento del Foro de Ermua


Este sábado día 3 de febrero, el Foro de Ermua convoca a todos los españoles a una manifestación en la que, además de homenajear a los fallecidos en el brutal atentado de ETA en Barajas, se reclamará libertad y el fin de la negociación con la banda terrorista.

Para informarse sobre los detalles de la manifestación (recorrido y autobuses) consulte la web del Foro de Ermua: http://www.foroermua.com







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sábado, enero 27, 2007

DISCURSO ÍNTEGRO DE JOSÉ MARÍA AZNAR (En la entrega del premio anual de la Fundación Gregorio Ordoñez)

Creo que no tengo que utilizar muchas palabras para expresar mi agradecimiento por el premio que me habéis concedido. Todos los premios se agradecen. Pero este lo siento con la emoción profunda del recuerdo al amigo, al compañero, al que, como se ha dicho aquí, no quitaron la vida sino que la entregó por la causa de la libertad.

Y en estas primeras palabras quiero dejar constancia de mi admiración a todos los que desde su muerte habéis sido depositarios leales de la memoria de Gregorio a través de ésta esforzada fundación y de vuestro trabajo personal. Mi admiración -que saben que la tienen- para Ana, para Consuelo, para María. Es decir, mi admiración a su familia y a sus amigos, que compartieron su mismo compromiso.

Sabed que la figura de vuestro marido y padre, de vuestro hijo, de vuestro hermano, de vuestro amigo se engrandece y se hace más necesaria. Sabed que su trabajo en esta ciudad sigue dando frutos y que su muerte –ese es el fracaso de sus asesinos- ha hecho de Goyo una figura imborrable a la que rendimos homenaje. Hace doce años que Gregorio fue asesinado. Y doce años después seguimos comprobando hasta qué punto su legado político, la herencia cívica que dejó a la sociedad vasca, sigue vigente, nos compromete y nos inspira.

Goyo no fue un héroe involuntario, lanzado por las circunstancias a un destino con el que no contara. Gregorio Ordóñez fue un hombre que asumió de manera íntegra y consciente un compromiso sin límites, hasta su propia muerte, con el bien de la libertad. Se rebeló contra el terror y contra el miedo no sólo por un sentido de justicia que no admitía transacción.
Se rebeló por dignidad. Su ¡basta ya! -que después fue coreado por tantas voces en las calles de esta ciudad- expresó la decisión firme de no tolerar la humillación ni el sometimiento a los agentes del terror, a sus cómplices y a sus beneficiarios, a quienes lo instigan y lo legitiman.

Gregorio no fue el único, pero si fue quien con más fuerza puso voz y transmitió coraje a los silenciados de esta sociedad. Quiso demostrar que no hay que resignarse, porque la resignación y el silencio no son una forma de vida llevadera, sino el abismo al que los terroristas quisieran precipitarnos. Gregorio fue, en el mejor sentido, el gran elemento subversivo de este régimen de árboles y nueces, de falsos oprimidos, del algo habrá hecho, de verdugos convertidos en víctimas, de exilios interiores.

Este régimen asentado y consentido por el éxito del espejismo nacionalista, alentado una y otra vez por otros no nacionalistas, que prometía paz y pide a cambio el poder. Durante demasiado tiempo se creyó que lo mejor era subcontratar la solución del “problema”. No se cayó en la cuenta de que encomendamos la solución a quien era parte del problema, porque no quería, ni quiere ni querrá la derrota de una banda terrorista a la que adorna y legitima como expresión de un conflicto secular que, por definición, no puede tener solución jamás.

Los asesinos de Gregorio Ordóñez habían elegido su objetivo con precisión. Sabían lo que buscaban con el asesinato de Goyo porque sabían muy bien que por las calles de San Sebastián andaba un tipo que decía la verdad que sufrían cientos de miles de vascos; un tipo contra el que no funcionaban las amenazas y que además no estaba dispuesto a irse. Era insistente, sincero, creíble. Transgredió los límites, reclamó lo que le correspondía en el espacio público, salía a la calle con su denuncia y le resbalaban las descalificaciones con las que sus adversarios pretendían neutralizarle.

Goyo decía la verdad en voz alta y –vosotros lo sabéis mejor que yo- aquí hay muchos que pueden tolerar un murmullo pero nunca una verdad elemental proclamada en la plaza pública. Una verdad que repelía el desaliento y que vio en la aparente soledad de sus posiciones el precio inevitable –pero siempre transitorio- que a veces exige la razón. ¿Os imagináis qué respondería Gregorio si después de las dos nuevas víctimas del atentado de Barajas le dijeran que se había quedado sólo?

Pues bien, Gregorio Ordóñez nos acompaña, en eso que llaman nuestra soledad, a todos los que más allá de las siglas, desde posiciones ideológicamente distantes, con trayectorias políticas y personales muy diversas, creemos que la derrota es el único final aceptable para el terrorismo. No hay un ápice de razón que tengamos que reconocer en la trayectoria, en las motivaciones o en los objetivos de una banda terrorista.

No hay contextos en los que haya que diluir, situar o comprender sus crímenes.


No hay ninguna legitimidad de consolación que debamos reconocer ni explícita ni implícitamente. No hay ningún sistema que debamos tejer a medida de lo que los terroristas y sus cómplices estén dispuestos a hacer, sino asegurar que se someten a la ley, al juicio de los tribunales y al imperativo de reparación de sus víctimas. En todo esto, hasta hace no mucho tiempo había un acuerdo amplio y razonable, bien articulado en un pacto de Estado que yo -que ya se sabe que soy un intransigente- acepté negociar con el entonces líder de oposición.

Firmamos ese Pacto cuando quedó claro que además de estar juntos en el rechazo al terrorismo, íbamos a adoptar medidas concretas y tangibles que pusieran en práctica el compromiso de derrotar la estrategia terrorista, de negar precio político alguno y de asegurar los derechos y libertades de todos en el marco de la Constitución y el Estatuto. Impulsé la ley de Partidos –la ley que puso a Batasuna fuera de la ley- y eso se negoció con la oposición. Impulsé la ley que, por fin, hacía que los terroristas cumplieran íntegras sus condenas. ETA- Batasuna quedo identificada en la Unión Europea y en Estados Unidos como las organizaciones terroristas que son.

Ahora andan algunos rebuscando frases mías pronunciadas tras el final de la tregua de 1999. Creo que dije que “haría todo lo posible para buscar los caminos que nos conduzcan a una paz definitiva”. Y eso es justamente lo que hice. Fue justamente esa política, la de la ilegalización de Batasuna y la del cumplimiento total y efectivo de las penas, la que sabía que nos conduciría a una paz definitiva. Casi llegamos a comprobarlo. Faltó muy poco tiempo.



Hace dos años, en este mismo salón, al cumplirse diez años del asesinato de Gregorio, yo preguntaba por qué se estaba cambiando la política que estaba a punto de acabar con la banda terrorista. ¿Por qué se abandonaba una política que estaba funcionando? Llevamos dos años sin recibir respuesta. El Gobierno que yo presidía tenía mayoría absoluta y una idea clara de lo que teníamos que hacer. Pero también teníamos una idea igualmente precisa de cómo debíamos hacerlo. Y eso incluía al Partido Socialista.

Estaba firmemente convencido de que con ello dábamos credibilidad a la política antiterrorista, mandábamos un mensaje inequívoco a ETA y respondíamos a lo que la sociedad española mayoritariamente nos pedía. Pero cuanto más se defienden los mejores instrumentos de nuestra convivencia, más ciega es la descalificación que se sufre. No es la primera vez que ocurre. Defender la Transición, el pacto constitucional, los Estatutos que operaron la transformación del Estado y ahora defender el pacto antiterrorista es convertirse en objeto de la fobia de todos los que creen que el secreto para continuar en el poder radica en deconstruir, en vaciar, en desarticular el armazón de nuestra convivencia pacífica y en libertad.

Todos esos supuestos que habían quedado incorporados al consenso contra ETA de los dos únicos partidos de gobierno vuelven a enterrarse. Y si, a pesar de todo, esos principios se entierran, se habrá enterrado la esperanza. Repito, si esos principios son enterrados, enterraremos la esperanza. O para ser precisos, enterraremos por mucho tiempo la esperanza de acabar con lo que el terrorismo es y lo que el terrorismo ha sido. Es decir, acabar con la estructura criminal que vuelve a matar y cerrar el paso a cualquier intento de legitimación de su trayectoria criminal.

Todo esto, ¿para qué? ¿Para que el Gobierno y el Partido Socialista vuelvan a entenderse con los que no han querido ni quieren la derrota de ETA?

¿Para volver a entenderse con los que pactaron con ETA en Estella echarles de la vida pública en el País Vasco?

¿Para volver a entenderse con los que se han opuesto y se oponen a todos y cada uno de los instrumentos más eficaces del Estado de Derecho contra el terrorismo?



¿Para volver a entenderse con los que deslegitiman, precisamente, al Estado que tiene que asegurar la libertad de sus ciudadanos?

¿Para volver a entenderse con los que dicen querer la paz pero alimentan su poder y su libertad excluyente con la falta de libertad de sus conciudadanos?

Desgraciadamente, en nuestro país se ha convertido en un principio de gobierno que lo que funciona bien es, cuando menos, sospechoso, y casi siempre prescindible. La levedad y el radicalismo llevados al Boletín Oficial del Estado, primero destruyen acuerdos, instituciones, leyes, y marcos de organización que han demostrado eficacia y capacidad de concitar adhesión; y luego los sustituye por sucedáneos que solo se justifican dentro de un proyecto sectario y excluyente.



Por eso, un pacto de Estado, EL Pacto por las Libertades, un acuerdo de objetivos ambiciosos comprometido con la derrota de ETA, un acuerdo eficaz y comprobado, va a ser sustituido por un supuesto consenso de mínimos. Lo peor de ese consenso de mínimos no es que no vaya a tener ninguna eficacia operativa, que no la va a tener. Lo peor tampoco es que vaya a tener muchísimo menos apoyo que el Pacto por las Libertades. Lo peor es que el objetivo de ese “pacto de mínimos” ya no será la derrota de ETA, sino cómo se mantiene, a prueba de bombas, un proceso que reafirmará a la banda en la idea de que matar y negociar son dos ingredientes que entran en la misma receta. Es sólo cuestión de dosis y de tiempos para que lo que hoy es un crimen pase a ser considerado un mero accidente.

Déjenme que formule algunas preguntas en voz alta:



¿Es razonable a estas alturas un consenso que no apoye la ley de partidos? ¿Se hará ese consenso a costa de la ley que desde el año 2003 asegura que los terroristas cumplen efectivamente sus condenas? ¿Están dispuestos los integrantes de esos acuerdos a activar todos los resortes internacionales contra ETA-Batasuna?

Porque si no es así, ese acuerdo nada suma. Todo lo contrario, resta fuerzas, limita posibilidades legítimas de actuación del Estado de Derecho, desperdicia el esfuerzo acumulado, y nos devuelve a la sórdida rutina de los lugares comunes, las falsas soluciones, y los experimentos de aprendiz de brujo. En fin, la clave es la esperanza. La diferencia entre unos y otros radica en dónde y en qué depositamos nuestra esperanza. Unos depositan sus esperanzas en lo que pueda hacer ETA. En lo que ocurra en eso que llaman “ese mundo”.



Por eso nos exhortan a que prestemos atención a lo que dice este o aquel, o se dedican a fabular con supuestas escisiones, y además se jactan de saberlo de buena tinta. Son los mismos que se entregan a extravagantes ejercicios de ingeniería social con los terroristas, diseñando combinaciones de fuerzas entre blandos y duros, jóvenes y veteranos, políticos y pistoleros, críticos o disciplinados. La realidad es que la política antiterrorista no se puede hacer a base de dibujos tan alejados de la realidad, ni de entretenidos temas de tertulia.

Yo, por mi parte, no espero nada de ETA y no creo que debamos preguntarnos qué es lo que ETA puede hacer por nosotros porque, si pudiera, no haría otra cosa que matarnos. Yo no espero nada de una política en la que el Estado no confirma su fuerza y voluntad de prevalecer sino que manifiesta su debilidad. Menos aun espero que los terroristas retrocedan ante una política de apaciguamiento. Deberíamos reconocer la lógica perversa del apaciguamiento. Es la lógica del chantajista que sigue exigiendo el pago, no porque la víctima no pague sino porque ha empezado a pagar. Es la lógica de Hitler que invade Polonia, no porque Chamberlain no hiciera concesiones, sino precisamente porque las empezó hacer en Munich.

Cuidado, pues, con ciertos razonamientos, sobre todo porque los mismos que los utilizan se escandalizan luego de las consecuencias a que conducen. Mi esperanza está en el Estado de Derecho, en la movilización de la sociedad, en el impulso –como el que hoy experimentamos aquí- que nos ofrece el sacrificio de las víctimas. Mi esperanza está en la fuerza de la libertad, en el amparo de la Constitución, en el vigor de la democracia que, decidida a plantar cara a los terroristas, es capaz de derrotarles.

Como cualquiera de vosotros veo con preocupación las dificultades que está encontrando esta opción que es la de la firmeza, la de la coherencia. Pero seguimos siendo muchos los que la defendemos. Estoy convencido de que nuestra actitud, la solidez de nuestras posiciones, nuestro compromiso con una democracia en riesgo, será determinante para evitar que el aventurerismo arrastre al conjunto de las instituciones del Estado hacia una crisis generalizada en los instrumentos básicos del Estado de Derecho y de la organización territorial.



Soy un español con alguna experiencia. No estoy en el gobierno, ni en la oposición. No estoy en nada más que en la vida particular, que he recuperado, y en el desarrollo de las ideas en las que creo. Voy adonde me llaman mis amigos; estoy donde alguien cree que puedo ser útil. Me siento especialmente cercano a todos mis compatriotas cuya libertad está cercenada, cuya vida se encuentra amenazada y precisamente por ello siguen decididos a no entregarse. Soy, en resumen, un ciudadano normal y en esa condición creo que el Estado democrático tiene que utilizar todas sus posibilidades para asegurar la libertad de quienes luchan por ella.

Creo que ETA puede y debe ser derrotada y que ese objetivo implica desmantelar sus apoyos y hacer efectiva la ecuación que los iguala como terroristas a la propia banda. Creo que no puede haber impunidad jurídica, ni política, ni social para los terroristas y sus cómplices. Creo en la ley como base para la convivencia y como instrumento para que la realidad del Estado de derecho se imponga al delirio de los terroristas. Creo que no se deben negociar treguas con una organización terrorista.

Creo que es preciso quitarle a ETA la llave de la solución dialogada, ese mito probadamente falso que ETA abre y cierra cuando quiere, pretendiendo dictar en cada momento el juego que le interesa. Creo que un Gobierno puede y debe explicar sus actos, pero no reivindicar sus errores como un derecho; y creo que hay errores que cuando se insiste en cometerlos son inexcusables, y son además la expresión del miedo y de la cobardía. Creo que nunca, jamás, se debe unir el final del terrorismo con una negociación política bajo ningún nombre, y que debería quedar claro a los terroristas que no verán otra mesa que aquella en la que depositen sus armas.

Creo que las víctimas, ajenas a la tentación de la venganza, constituyen un ejemplo de confianza en el Estado de Derecho y un imperativo de justicia que nos compromete a todos. Y con estas ideas, que son un bagaje simple pero de convicción sincera, siento la satisfacción y el agradecimiento de volverme a encontrar con todos vosotros bajo el recuerdo doloroso pero querido de mi amigo Goyo.

Muchas gracias.



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