sábado, enero 21, 2006

ENTONCES COMO AHORA

�Entonces como ahora, las elites aspiran a aumentar los privilegios que poseen. Entonces como ahora, las elites se quejan de la falta de voluntad negociadora de Espa�a. Entonces como ahora, las elites apoyan a quien les conceda m�s competencias de las que ya acumulan�

MIQUEL PORTA PERALES
ABC 20-01-06

Hojeando lecturas pendientes, he topado con una monograf�a sobre el 11 de septiembre de 1714. Y me ha sorprendido la existencia de una evidente similitud entre el comportamiento de las clases dominantes catalanas de entonces y la clase pol�tica catalana de hoy. Antes de valorar el comportamiento de las elites catalanas de ayer y hoy, deteng�monos en los hechos.

En 1705, los ciudadanos de Barcelona, impulsados por las clases dominantes, se levantaron contra un Felipe V que tres a�os antes hab�a celebrado Cortes en Barcelona y jurado las Constituciones catalanas; cosa que, por cierto, no hab�an hecho los Austrias en un siglo. Y hay que decir que, en las mencionadas Cortes, Catalu�a -fundamentalmente, Barcelona- obtuvo del Borb�n privilegios importantes: Barcelona fue declarada puerto franco, se concedi� que dos barcos al a�o comerciaran con Am�rica, se constituy� una compa��a mercantil catalana, se consolid� la libre exportaci�n de vino catal�n y productos agr�colas catalanes a todos los puertos espa�oles sin recargo alguno, se instaur� un arancel proteccionista que gravaba los vinos y tejidos extranjeros. Por lo dem�s, la Generalitat recuper� la recaudaci�n y administraci�n de ciertos impuestos, se cre� un tribunal de garant�as, y la Real Audiencia acot� sus competencias. A modo de resumen: las clases dominantes obtuvieron una serie de indudables ventajas al tiempo que la Generalitat aumentaba sus recursos, competencias y atribuciones.

Sin embargo, ello no fue suficiente y en el a�o 1705, como dec�amos m�s arriba, los ciudadanos de Barcelona -y de algunas otras ciudades, pocas a decir verdad- se rebelaron contra Felipe V a instancias de las clases dominantes barcelonesas y catalanas. Veamos, �qui�n formaba parte de esas clases dominantes que apostaron por el Austria? El bando austracista estaba constituido por la Confer�ncia dels Comuns -un superorganismo pol�tico situado por encima de los consejeros y diputados-, la burgues�a comercial, la nobleza de la tierra, y un poder eclesi�stico que devino el propagandista de la causa. �Por qu� las clases dominantes impulsaron la rebeli�n? Seg�n parece -entre otras causas que ten�an a ver con la animadversi�n hacia lo franc�s-, por la falta de voluntad negociadora de los ministros castellanos, por las ansias soberanistas de una oligarqu�a pol�tica local que reivindicaba un marco jur�dico-pol�tico propio que limitaba los poderes del Rey, y por los proyectos de una burgues�a comercial barcelonesa que propugnaba un desarrollo mercantil aut�nomo que quer�a convertir Catalu�a en la Holanda del sur. Y el caso es que en Barcelona y otras ciudades la rebeli�n triunf� y el Archiduque Carlos III lleg� a la ciudad condal. �Cu�l fueron las medidas que tom�? Los dos barcos de comercio con Am�rica se convirtieron en cuatro, se favoreci� la creaci�n de un mercado interior, se limit� la colaboraci�n de los catalanes con el ej�rcito, y se redujo el intervencionismo real. Y se oficializ� una concepci�n plurinacional de Espa�a que fue definida por el caballero Francesc Castellv� en los siguientes t�rminos: �Eran estas naciones en el continente de la Espa�a distintas en leyes, costumbres, traje e idiomas�.

Volviendo al principio de estas l�neas, no hace falta ser muy sagaz para percibir -como afirmaba- la similitud de comportamiento entre las elites de entonces y las de ahora. Entonces como ahora, las elites no se conforman con un amplio �ndice de autonom�a. Entonces como ahora, las elites aspiran a aumentar los privilegios que poseen. Entonces como ahora, las elites se quejan de la falta de voluntad negociadora de Espa�a. Entonces como ahora, las elites apoyan a quien les conceda m�s competencias de las que ya acumulan. Entonces como ahora, las elites incurren en una suerte de afirmaci�n her�ldica con el objeto de diferenciarse a cualquier precio de eso Otro que para ellos es lo espa�ol. Y entonces como ahora, las elites han encontrado -�ay!- un Archiduque que les puede hacer caso.

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