Documento adjunto:
domingo, septiembre 10, 2006
Rosa Díez, XII Premio a la Tolerancia
Os adjuntamos el enlace al boletín de la Asociación por la Tolerancia dedicado a Rosa Díez con motivo de la entrega del XII Premio a la Tolerancia:
miércoles, septiembre 06, 2006
Pau Gasol Vs. Artur Mas
Adjunto a continuación dos artículos de EL MUNDO. En el primero se recogen las palabras de un auténtico zote que sólo puede aspirar a político catalán al uso. El segundo contiene las declaraciones de un catalán que, a base de esfuerzo y tesón, se ha convertido en all star de la NBA y MVP del pasado mundial de baloncesto. Juzguen y comparen Uds mismos.
PD: No he podido resistirme a subrayar una de las frases épicas de Artur Mas "Esos cruzados que pretenden españolizar Cataluña pierden el tiempo".
David Miranda
EL MUNDO 6/9/2006
MAS INSINÚA QUE GASOL PODRÍA ELEGIR CATALUÑA
BARCELONA.
Pau Gasol reiteraba ayer mismo en una entrevista concedida a un diario deportivo que, siempre que esté en condiciones, jugará con la selección española. "Sou español y así lo siento", llegaba a asegurar el pivot de los Grizzlies de Memphis en este mismo texto. El Presidente de Convergencia i Unió (CiU), Artur Mas, no obstante, se permitió poner en duda las afirmaciones de la auténtica estrella del combinado que dirige Pepu Hernández, el flamante campeón del mundo de baloncesto.
Durante una conversación con varios periodistas, y ante el comentario de que en un futuro contrato debería incluirse la cláusula para que siga jugando en la elección española, Mas dejó entrever que, en caso de que las selecciones catalanas pudieran competir oficialmente, tal vez la respuesta del jugador sería diferente. "Antes de poner esa cláusula, pregúntele el día de marras dónde quiere jugar", apuntó el presidente de CiU.
"Fíjese si somos gente atrevida. Si algún día se lo pudiéramos preguntar a lo mejor la inquietud no la tendría yo, la tendrían otros", agregó Mas. Tras la disolución del tripartito, y el relevo en la secretaría general de Deportes de la Generalitat, con la salida de Rafael Niubò y la llegada de Lolo Ibern, la oficialidad de las selecciones deportivas catalanas ha pasado a tener un papel más que secundario. Ibern, incluso, en una entrevista concedida a este diario, señaló que el impulso a esta causa debería partir de las propias federaciones, que son entidades privadas, y que lo ideal sería que un jugador no se viera forzado a elegir.
Macao
Mas, en cambio, volvió a recoger ayer claramente el desafío cuando se le preguntó por sus preferencias. "Ya saben la respuesta, y si no la saben la intuyen. ¿Yo que hacía en Macao hace un año apoyando a la selección catalana de hockey? ¿Verdad que está claro? Una imagen vale más que mil palabras", aseguró el dirigente político.
"Nosotros somos así, qué le vamos a hacer, y no nos arrepentimos de eso ni vamos a cambiar. Esos cruzados que pretenden españolizar Cataluña pierden el tiempo. Hay muchos, pero no todos llevan la misma cruz", señaló Mas. El presidente de CiU, no obstante, admitió que conseguir la oficialidad de las selecciones catalanas va a ser muy complicado: "No lo tenemos fácil, y el Estado, de común acuerdo con todas las formaciones políticas, va a hacer todo lo posible para que esto no sea así, tal y como hemos comprobado en nuestras propias carnes desde hace mucho tiempo". "Somos gente incansable", añadió.
EL MUNDO 17/8/2006
Extracto de una entrevista a Pau Gasol.
"[…] P.- ¿Ve a Cataluña jugando un campeonato mundial de baloncesto?
R.- Difícil. No sé si me gustaría porque la selección española es nuestra selección de siempre y no sé qué repercusión podría tener una situación tan delicada para todos: que un trocito que forma parte de España se quisiera independizar o tener su selección.
[...] P.- Ya. ¿Y se ve desde ahí arriba si España se está dividiendo?
R.- Y desde abajo también, ¿no? Desde abajo, desde arriba y desde todos los puntos. España tiene que mantenerse conjunta y fuerte como país. Pero, bueno, en la política es muy difícil entrar si no eres un experto...
[...] P.- Tal y como está la cosa política, ¿jugar con la selección española siendo catalán es ser un rebelde?
R.- Es lo normal. Y ahora parece que con el Gobierno se está cambiando un poquito la dirección, que era la unidad del país español, pero vamos a ver cómo se desarrolla todo. Desde el principio, se oyen rumores, pero hasta que no pase algo a mí me sigue pareciendo normal ser catalán y jugar en la sección española. A tope y para darle una alegría de verdad a todo el país."
PD: No he podido resistirme a subrayar una de las frases épicas de Artur Mas "Esos cruzados que pretenden españolizar Cataluña pierden el tiempo".
David Miranda
EL MUNDO 6/9/2006
MAS INSINÚA QUE GASOL PODRÍA ELEGIR CATALUÑA
BARCELONA.
Pau Gasol reiteraba ayer mismo en una entrevista concedida a un diario deportivo que, siempre que esté en condiciones, jugará con la selección española. "Sou español y así lo siento", llegaba a asegurar el pivot de los Grizzlies de Memphis en este mismo texto. El Presidente de Convergencia i Unió (CiU), Artur Mas, no obstante, se permitió poner en duda las afirmaciones de la auténtica estrella del combinado que dirige Pepu Hernández, el flamante campeón del mundo de baloncesto.
Durante una conversación con varios periodistas, y ante el comentario de que en un futuro contrato debería incluirse la cláusula para que siga jugando en la elección española, Mas dejó entrever que, en caso de que las selecciones catalanas pudieran competir oficialmente, tal vez la respuesta del jugador sería diferente. "Antes de poner esa cláusula, pregúntele el día de marras dónde quiere jugar", apuntó el presidente de CiU.
"Fíjese si somos gente atrevida. Si algún día se lo pudiéramos preguntar a lo mejor la inquietud no la tendría yo, la tendrían otros", agregó Mas. Tras la disolución del tripartito, y el relevo en la secretaría general de Deportes de la Generalitat, con la salida de Rafael Niubò y la llegada de Lolo Ibern, la oficialidad de las selecciones deportivas catalanas ha pasado a tener un papel más que secundario. Ibern, incluso, en una entrevista concedida a este diario, señaló que el impulso a esta causa debería partir de las propias federaciones, que son entidades privadas, y que lo ideal sería que un jugador no se viera forzado a elegir.
Macao
Mas, en cambio, volvió a recoger ayer claramente el desafío cuando se le preguntó por sus preferencias. "Ya saben la respuesta, y si no la saben la intuyen. ¿Yo que hacía en Macao hace un año apoyando a la selección catalana de hockey? ¿Verdad que está claro? Una imagen vale más que mil palabras", aseguró el dirigente político.
"Nosotros somos así, qué le vamos a hacer, y no nos arrepentimos de eso ni vamos a cambiar. Esos cruzados que pretenden españolizar Cataluña pierden el tiempo. Hay muchos, pero no todos llevan la misma cruz", señaló Mas. El presidente de CiU, no obstante, admitió que conseguir la oficialidad de las selecciones catalanas va a ser muy complicado: "No lo tenemos fácil, y el Estado, de común acuerdo con todas las formaciones políticas, va a hacer todo lo posible para que esto no sea así, tal y como hemos comprobado en nuestras propias carnes desde hace mucho tiempo". "Somos gente incansable", añadió.
EL MUNDO 17/8/2006
Extracto de una entrevista a Pau Gasol.
"[…] P.- ¿Ve a Cataluña jugando un campeonato mundial de baloncesto?
R.- Difícil. No sé si me gustaría porque la selección española es nuestra selección de siempre y no sé qué repercusión podría tener una situación tan delicada para todos: que un trocito que forma parte de España se quisiera independizar o tener su selección.
[...] P.- Ya. ¿Y se ve desde ahí arriba si España se está dividiendo?
R.- Y desde abajo también, ¿no? Desde abajo, desde arriba y desde todos los puntos. España tiene que mantenerse conjunta y fuerte como país. Pero, bueno, en la política es muy difícil entrar si no eres un experto...
[...] P.- Tal y como está la cosa política, ¿jugar con la selección española siendo catalán es ser un rebelde?
R.- Es lo normal. Y ahora parece que con el Gobierno se está cambiando un poquito la dirección, que era la unidad del país español, pero vamos a ver cómo se desarrolla todo. Desde el principio, se oyen rumores, pero hasta que no pase algo a mí me sigue pareciendo normal ser catalán y jugar en la sección española. A tope y para darle una alegría de verdad a todo el país."
martes, septiembre 05, 2006
Se acercan elecciones...
El tripartito insertó el domingo pasado en los periódicos catalanes un folleto "informativo" de 13 páginas. El folleto estaba editado en catalán ¡ y en castellano !.
No hay mejor indicativo de que se acercan elecciones (único momento en que la Generalitat utiliza el castellano en sus documentos).
Por cierto, el nuevo Estatuto aparece en el folleto una sola vez y de manera marginal (pg. 13), será que el Estatuto no va con el nombre del folleto ("pensando en las personas").
De Asociación por la Tolerancia
No hay mejor indicativo de que se acercan elecciones (único momento en que la Generalitat utiliza el castellano en sus documentos).
Por cierto, el nuevo Estatuto aparece en el folleto una sola vez y de manera marginal (pg. 13), será que el Estatuto no va con el nombre del folleto ("pensando en las personas").
De Asociación por la Tolerancia
¿Alto el fuego de ETA? Informe de verificación de la violencia terrorista a 3 de Septiembre de 2006
Estimados amigos:
Por su interés, os adjuntamos el siguiente informe de Mikel Buesa:
“¿Alto el fuego de ETA? Informe de verificación de la violencia terrorista a 3 de Septiembre de 2006”
Un cordial saludo
prensa@foroermua.com
( y II) EMILIO SUAREZ TRASHORRAS - Imputado como proveedor de los explosivos del 11-M
Lleva dos años y medio en el centro penitenciario de Alcalá Meco acusado de haber robado y entregado a los autores materiales los explosivos utilizados en los atentados del 11-M. Se enfrenta a una posible condena de más de 3.000 años. En una entrevista exclusiva cuenta una versión muy diferente de lo que sucedió.
FERNANDO MUGICA
EL MUNDO publica hoy la segunda parte de la entrevista realizada en exclusiva a uno de los principales implicados en los atentados del 11-M, Emilio Suárez Trashorras. La versión que ahora da de los hechos que se vivieron antes y después de la tragedia difiere completamente de la versión oficial.
Al margen de su lógica proclamación de inocencia, aporta nuevos datos sobre sus relaciones con Manuel García Rodríguez, Manolón, el inspector de policía responsable de estupefacientes de la comisaría de Avilés para el que trabajaba.
Asegura que desde el primer momento comunicó a la Policía que Jamal Ahmidan, a quien Emilio conocía como Mowgli, tenía contactos con gente de ETA. Confirma el dato publicado por Fernando Lázaro en nuestro periódico el 7 de marzo de 2006 según el cual Trashorras contó a los que le interrogaban que Mowgli le había dicho que conocía a uno de los etarras detenidos en Cañaveras. La Guardia Civil los capturó en la noche del 29 de febrero de 2004, en una carretera secundaria de la provincia de Cuenca a bordo de una furgoneta en la que se transportaban más de 500 kilos de explosivos.
Trashorras insiste en que los policías y el agente del CNI, al que había identificado Manolón como tal, le comentaron que les interesaba implicar a los moros y dejar aparte a ETA.
El episodio que el ex minero explica menos es el referente a los encargos que recibió del propio Manolón en torno a personas que estaban interesadas por la compra de explosivos. A la pregunta de si vendieron explosivos a ETA, contesta de forma ambigua: «Recibimos encargos similares». Por supuesto que se apresura a decir que no se llevaron a cabo «esos encargos» porque, a la hora de la verdad, «cuando las conversaciones estaban muy avanzadas y había que aportar algo para que siguieran», recibió la orden de abortar la operación.
COCHE ROBADO
Trashorras afirma con rotundidad que aportó datos sobre la infraestructura de ETA en Asturias.
No puede facilitar ninguna explicación sobre el hecho de que los etarras robaran un coche, con el que cometieron un atentado en Santander en 2002, en el callejón de la Travesía de la Vidriera de Avilés donde él tenía un trastero.
Pero tal vez su afirmación más rotunda la pronuncia cuando asegura que el que quiere eliminar a Lavandera «tiene nombre y apellido y se llama Manolón. Lavandera les estaba estropeando los negocios paralelos que tenía la Policía».
Es evidente que todo lo que dice Trashorras no debe convertirse en una verdad irrefutable. Pero en sus respuestas aporta datos suficientes como para que nos suscite una profunda inquietud. Es fácil descalificar sus afirmaciones de una forma global. Pero habría que advertir, al que tenga la tentación de hacerlo, que en su día le creyeron a pies juntillas cuando declaró que había visto explosivos en el coche de Jamal Ahmidan. Si ahora no tiene ninguna credibilidad, ¿por qué la tenía entonces? Debemos recordar que la versión oficial, en todo el tema de los explosivos y su relación con los marroquíes imputados como autores materiales, se basa esencialmente en su testimonio.
¿Alguien se imagina lo que hubiera sucedido si todas las afirmaciones que hace ahora las hubiera planteado con nombres y apellidos en la Comisión de Investigación?
En cualquier caso, esto es lo que defiende Emilio Suárez Trashorras dos años y medio después de los atentados. Y esto es lo que, presumiblemente, defenderá de cara al próximo juicio.
Pregunta.- ¿Les encargó alguien de las Fuerzas de Seguridad, a Antonio Toro o a usted, que trataran de vender explosivos a ETA o a los marroquíes en el año 2001?
Respuesta.- Personalmente, he recibido encargos similares por parte de Manolón en los años 2001 y 2002. Pero no se llevaron a cabo. Aunque sí es cierto que he aportado datos sobre explosivos y personas vinculadas a ETA en Asturias.
P.- ¿Llegaron a darles explosivos controlados?
R.- Lo primero que quiero dejar claro es que en los años 2001 a 2003 no han existido los explosivos de los que se ha hablado. Es mentira que yo tuviera un zulo con armas y explosivos. Reto a cualquier persona a encontrar ese zulo. No existe. Es mentira que en el año 2001 dispusiéramos de 150 kilos de dinamita tal y como dice Nayo, o de 400 kilos, tal y como afirma Francisco Javier Lavandera.
Sí es cierto que ha existido un operativo policial para buscar explosivos en mi entorno. Yo mismo encontré a la Guardia Civil en una de las propiedades de mi padre en Cogollo y los expulsé por no tener orden de registro, por cierto. Todas las operaciones que han llevado a cabo tanto la Guardia Civil como la Policía me las comunicaba inmediatamente Manolón cuando éstas iban dirigidas contra mi persona.
P.- ¿Le dio usted a Rafá Zouhier una muestra de explosivo en Madrid en el año 2003?
R.- Todo lo referente a la entrega de una muestra de explosivo a Rafá Zouhier el día 20 de febrero de 2003 es totalmente falso. Se puede comprobar fácilmente por el movimiento de mis tarjetas de crédito y débito, como consta en el sumario. Yo no viajé a Madrid en esa fecha. Lo mismo ocurre con el detonador que les explotó en las manos. Dice Zouhier que le fue entregado en el mes de septiembre. Pero ese mes tampoco viajé a Madrid, como puede comprobarse. El juez tiene constancia de todos mis viajes durante el año 2003 a Madrid, León, Marbella y Valencia.
FURGONETA
Es ridículo que personas que disponen de grandes cantidades de explosivos, tal y como dicen de nosotros, facilitáramos una pequeña muestra de explosivo en mal estado. No íbamos a ser tan idiotas. La muestra se pudo obtener de sus amigos de Almería. Ellos iban a ir a una mina de mármol a sustraer explosivos, Goma 2, tal y como ha relatado un testigo protegido al juez instructor.
P.- ¿En la noche de su detención, o en cualquier otro momento, mencionó usted a la Policía que Jamal Ahmidan, Mowgli, conocía a los etarras que detuvieron en Cañaveras con 500 kilos de explosivos en una furgoneta el 29 de febrero de 2004?
R.- Desde el primer momento en que comenzaron las conversaciones con los agentes de Madrid y del Centro Nacional de Inteligencia, cuando me llamaron a comisaría el 17 de marzo de 2004, les comuniqué que Mowgli tenía contactos con ETA y que me había dicho en una ocasión que uno de los etarras que luego resultaron detenidos en Cañaveras era amigo suyo.
Los agentes de la Policía y del CNI tomaron nota de ello, aunque ya me hicieron expresa mención a que a ellos les interesaba implicar a los moros y dejar a ETA aparte, alegando el momento político que se estaba viviendo en España. El más interesado en implicar a los moros y dejar a los etarras aparte era el agente del CNI. Estaba en el grupo de los que me interrogaron. Era una persona de unos 45 años, con poco pelo de color negro y peinado hacia atrás. No llevaba ni bigote ni barba. Su altura era más o menos como la mía, 1,80 metros. Llevaba traje y era una persona educada y amable. Jamás pronunció su nombre ni se identificó. Fue Manolón el que me dijo que era del CNI y lo reafirmó en el careo.
ALIJO DE DROGA
P.- ¿Por qué cree usted que los etarras robaron un coche para cometer un atentado en Santander en el año 2002, precisamente en el callejón de la Travesía de la Vidriera, en Avilés, donde tenía usted el trastero?
R.- Que miembros o colaboradores de ETA tenían infraestructura en Avilés y Asturias lo puse en conocimiento de Manolón en los años 2001 y 2002. La información provenía de contactos realizados en aquella época en el club Horóscopo de Gijón. Entre esos contactos estaba Javier Lavandera y un grupo de vascos, así como un agente de la Guardia Civil. Estos mismos datos los han facilitado Nayo y un testigo protegido. No sé por qué los etarras robaron el coche en la Travesía de la Vidriera, pero no creo en las casualidades. Nada en este mundo sucede porque sí. Todo tiene una explicación y un razonamiento. Zapatero dio en su momento una versión que era la que le exigía el momento político.
P.- ¿Cuáles fueron los principales trabajos que hizo usted para la Policía?
R.- Se pueden comprobar todos los trabajos que yo hice para Manolón. En el año 2001 participé en la aprehensión de un alijo de cocaína y heroína. Entre los detenidos estaba Nayo.
En 2002 participé en la incautación del mayor alijo de pastillas de éxtasis capturado en Asturias hasta aquel momento. Ese mismo año comenzó la operación por la cual se detuvo a gente en Avilés y Valencia incautándose 180 kilos de cocaína. La operación culminó en 2003.
En ese mismo año colaboré en el seguimiento de un holandés que se dedicaba a introducir drogas de diseño en Asturias. La operación concluyó en el año 2004 con la aprehensión de una gran cantidad de speed.
Durante estos años también he aportado datos puntuales para otras operaciones a más pequeña escala.
En los años 2003 y 2004, tal y como ya he dicho, estaba participando en el seguimiento de las actividades de Mowgli y su banda con el desgraciado resultado que todos sabemos.
P.- ¿Todavía piensa usted que la Policía para la que trabajaba le va a salvar?
R.- Por supuesto que no. Se han tratado de salvar ellos. Sólo lo han conseguido a medias, porque con la Comisión del 11-M se vio claramente que todo era solamente una farsa, una puesta en escena. Nos impidieron asistir a los que más datos teníamos, a los confidentes.
P.- ¿Quien cree usted, a día de hoy, que hizo el 11-M?
R.- No pongo en duda que los autores materiales fueran musulmanes, pero seguro que recibieron ayuda externa. Es imposible que se lleve a cabo una operación de esa envergadura estando todos, absolutamente todos, controlados por el CNI, UDYCO, UCO, UCIE, por las comandancias de la Guardia Civil de Gijón y Oviedo y por la Comisaría de Avilés. Es imposible que los autores actuaran sin el beneplácito de las Fuerzas de Seguridad, teniendo como tenían seguimientos telefónicos y personales, y a confidentes infiltrados.
P.- ¿Considera que quedan temas por aclarar?
R.- Muchos. Tienen que aclararnos el tema de los explosivos, la furgoneta Kangoo, la mochila de Vallecas, la metenamina y el Skoda Fabia. Alguien debe de explicar cómo es posible que un Toyota Corolla, presuntamente cargado de explosivos, en un viaje conocido por las Fuerzas de Seguridad y con los conductores identificados de antemano, pueda atravesar la Península sin documentación, sin seguro, siendo un vehículo robado y con las placas dobladas y con un conductor con la documentación falsificada y sin carné de conducir.
P.- ¿Cree usted que Mowgli se llevó explosivos de Asturias?
R.- Lo desconozco sinceramente. No tengo información ni en un sentido ni en otro. Lo que sí queda claro a lo largo de todo el sumario es que Mowgli era un delincuente habitual, y, sobre todo, era una persona dedicada al tráfico de estupefacientes. No daba para nada el perfil de un terrorista islámico.
P.- ¿Qué hay de las tres bolsas con explosivos que llevaron en autobuses de línea tres jóvenes desde Asturias a Madrid?
R.- Lo primero que quiero dejar claro es que esos viajes estaban controlados por Manolón y que única y exclusivamente transportaban hachís. Así se lo dije al juez.
Por cierto que el viaje del Gitanillo se produjo también en el mes de enero y no a primeros de febrero, como figura en el sumario. Es sencillo de comprobar. El Gitanillo no pudo viajar a Madrid en la primera semana de febrero de 2004 porque estaba cumpliendo esos días una sentencia, la 535/03 del expediente de ejecución 645/03 con la educadora Belén Ojeda Casero en el Centro Trama, dedicado al trabajo para la integración social, situado en la Plaza de Foncalada 21, de Oviedo.
Si fuese verdad que las mochilas de esos viajes iban llenas de explosivos y si añadimos la dinamita que dicen que se llevaron de Asturias a finales de febrero se habría puesto a disposición de Mowgli una cantidad superior a los 315 kilos. Sólo se incautaron o se usaron en los atentados 210 kilos, por lo tanto sobrarían o faltarían, según se mire, 100 kilos. Según el juez, el presunto suministrador de esos explosivos sería Raúl González. Pues bien, en aquellas fechas no trabajaba en Mina Conchita, de donde dicen que se robaron los explosivos. Trabajaba en las minas de Arbodas, desde diciembre de 2003, y a estas explotaciones no llegaron las numeraciones de varias partidas usadas presuntamente en los atentados.
Por si fuera poco, las numeraciones de los cartuchos corresponden a remesas suministradas por la empresa Canela Seguridad a partir del 23 de enero y el primer viaje que se hizo en los autobuses fue el 5 de enero. De las numeraciones entre las fechas del 23 de enero al 9 de febrero solamente se han encontrado los envoltorios correspondientes a 3,444 kilos y El Gitanillo dice que transportó una bolsa que contenía aproximadamente unos 15 ó 20 kilos.
P.- ¿Cree entonces que El Gitanillo mintió al juez?
R.- Ya se han publicado en el diario EL MUNDO, y con detalle, las contradicciones en las que incurrió El Gitanillo. Dijo, por ejemplo, que yo había ido a la mina con él un día en que precisamente yo me encontraba regresando de mi viaje de novios. El Gitanillo intentó retractarse ante el juez de su primera declaración pero no se lo permitieron. Es evidente que su primera manifestación era falsa en todas sus afirmaciones. Fueron las presiones de la fiscal las que le llevaron finalmente a no cambiar su declaración.
En los viajes realizados por los tres jóvenes en los autobuses de línea se transportaba droga. Ya conté ante el juez que era una partida que devolvía a Jamal porque el material era de muy baja calidad.
MINEROS
Jamás me entrevisté en ningún lugar cercano a la mina con trabajadores de Mina Conchita. Con el único minero que mantenía relaciones era con Raúl González y ya he dicho que trabajaba en Mina Arbodas.
Aún no han podido identificar a los dos mineros con los que dice El Gitanillo que me entrevisté en Mina Conchita por la sencilla razón de que no existen. No pude entrevistarme con ellos el miércoles o jueves 25 y 26 de febrero de 2004 como dice El Gitanillo porque el 25 estaba de excursión por la isla de Tenerife y el 26 llegué a Asturias pasadas las siete de la tarde y ya era completamente de noche.
Han analizado las botas que presté a Mowgli y no han podido encontrar ni una sola muestra que pruebe que esas botas hayan estado en Mina Conchita. Lo mismo sucede con las muestras que recogieron de puntas y tornillos. No coinciden con ninguno hallado como metralla.
Es falso que me llamaran desde la mina porque allí no hay cobertura de móviles. Mowgli y sus amigos estuvieron más de dos horas parados en la localidad de Salas aquella noche del 28 de febrero de 2004 y aún nadie ha sabido explicar por qué.
Javier González, El Dinamita, no pudo acompañarme a Mina Conchita a robar explosivo puesto que jamás ha estado conmigo en Tineo y se puede probar por los BTS de telefonía móvil. Tampoco pude ir con Javier González a Madrid en Navidades en el Ford Scort, pues en aquella época ya no tenía ese vehículo. Tampoco pude ir con el Opel Calibra con los moros en el mes de febrero porque antes de aquel mes ya había vendido ese coche.
La noche del 28 de febrero yo no andaba con un Ford Scort ni en el Toyota, pues yo andaba con el Lancia que es de mi propiedad y que tiene todos los papeles en regla.
Tampoco envié a El Gitanillo a recuperar el Toyota a Madrid el 4 de marzo de 2004, ya que el coche no era mío. El que pretendía vendérmelo era Mowgli. Fui yo quien acudió a la Jefatura de Tráfico para comprobar, a finales de diciembre, la situación de ese vehículo. Al ver que figuraba como de otra persona, una mujer de Madrid, se lo devolví a Mowgli y por eso se lo llevó.
El Gitanillo, como ya he contado ante el juez, me pidió un vehículo para ir a ver a su tío en Toledo, que estaba enfermo. Yo le pagué un billete a Madrid en autobús el día 4 de febrero y le dije que llamaría a los moros para ver si le podían dejar un vehículo. Le dejaron el Toyota y fue con ese con el que tuvo el accidente, esa noche, en la carretera de Madrid a Toledo.
Después de la detención de Mowgli, yo le dejé mi coche Lancia a Javier González para que pudiera ir a Madrid a recoger al Gitanillo.
P.- ¿Pudieron ofrecerle algo al Gitanillo a cambio de que le implicara a usted?
R.- Las ofertas que pudo recibir pudieron ser múltiples. Desde sacar a su padre de la cárcel, que estaba en la prisión de Villabona, a quitarle de entrar en el centro de menores que tenía pendiente de la sentencia 535/03. Podría haber sido también una promesa económica para poder mejorar la situación familiar, que era muy precaria, Su madre estaba a punto de dar a luz. O simplemente pudieron darle un piso en propiedad y sacarlos del que viven que es de Asuntos Sociales. El Gitanillo es una persona muy vulnerable y con demasiados problemas para su edad.
P.- ¿A qué achaca que a Antonio Toro, su cuñado, no le pidan los mismos años que a usted?
R.- Es incomprensible. Si todos los relacionados en la mal llamada trama asturiana estamos acusados de transporte y tenencia de sustancias explosivas, la pena impuesta debería ser la misma para todos.
P.- ¿Trabajaba Toro para las Fuerzas de Seguridad?
R.- Estoy seguro de que no, porque cada vez que tenía un problema me llamaba a mí para que le ayudase Manolón, bien fuese en temas de coches robados o en temas de narcotráfico. Lo que no pongo en duda es que intentara negociar con la Guardia Civil en el momento en que me detuvieron a mí. Las informaciones que tenía Toro me las pasaba a mí y yo se las pasaba a Manolón. En concreto fue él quien propició el encuentro con Lavandera.
P.- ¿Es cierto, como asegura Rafá Zouhier, que usted buscaba a alguien para matar a Lavandera?
R.- Rafá Zouhier ha manipulado la información sobre la posibilidad de deshacerse de Lavandera a su manera. Lo primero es que se contradice sobre quién se lo ordenó. En el careo con el guardia civil que le controlaba dice que estábamos Toro y yo. Y en el careo con Toro dice que estábamos mi mujer y yo. Pues bien, mi mujer jamás ha estado presente en ninguna conversación transcendente y mucho menos relacionada con ningún tema ilícito.
INFORMACION FALSA
A mí me transmitió Manolón, y el subinspector Juan que iba siempre con él, que Lavandera era confidente de la Guardia Civil. Éstos son los dos policías a los que hizo referencia Rafá Zouhier. Las informaciones que pasaba a la Guardia Civil Lavandera eran, en mi opinión, falsas y nada detalladas. Estábamos al corriente de todas ellas porque me las transmitía Manolón desde el primer momento en que se enteró de que éramos investigados tanto por la Guardia Civil como por la Policía.
P.- ¿Conocía Manolón la existencia de Lavandera?
R.- En el año 2001, tal y como ya he declarado, Manolón estaba al corriente del interés de determinadas personas en la adquisición de sustancias explosivas. Se me ordenó en un primer momento mantener contactos y tenerle informado, lo que se hizo ejemplarmente. Más tarde, cuando las conversaciones ya estaban muy avanzadas y había que dar un paso importante en los contactos, pues no se podían mantener más sin aportar algo a la negociación, entonces se me ordenó directamente abortar la operación y dejarla en un segundo plano pues los temas de armas y explosivos los lleva la Guardia Civil.
Esos contactos eran con gente del País Vasco y fueron realizados en el club Horóscopo. El intermediario era Lavandera, como ha dicho Nayo desde Santo Domingo, y un testigo protegido que declaró ante el juez, tal y como consta en el auto de procesamiento. Manolón, en un careo conmigo, manifestó que nunca le había hablado de ningún Lavandero. Manifestó también que en esas fechas, en el año 2001, trabajaba con un subinspector y que habían estado repasando sus anotaciones internas y que en ninguna salía nada de Lavandero. O sea, que conservaban notas internas del año 2001 y sin embargo habían perdido [en el año 2004] las notas internas de hacía unos meses relacionadas con Mowgli y ni tan siquiera conservaban el Documento Nacional de Identidad falso de Mowgli que les proporcioné.
P.- Que usted sepa, ¿alguien de las Fuerzas de Seguridad quiere eliminar a Lavandera?
R.- Ese alguien tiene nombre y apellido y se llama Manolón. Lavandera aportaba informaciones diversas, pero les estaba estropeando los negocios paralelos que tenía la Policía. Además el propio Lavandera participaba en los negocios de armas, explosivos, drogas y prostitución. Lo que yo creo que ocurrió es que en el año 2001 cogió miedo e intentó protegerse en la Guardia Civil. Todos sabíamos cómo era y cómo actuaba Lavandera.
En 2001 financió un vehículo marca Renault Clio en Los Campos (Corvera de Asturias) presentando una nómina falsa. Por eso no pudo contestarme ante Del Olmo dónde trabajaba en el 2001 para poder financiar el vehículo. Tampoco sabe responder por qué se le dejó el Saab 9000 en el 2001 y por qué teníamos su carné de identidad. En mi declaración de junio de 2004, antes de que el nombre de Lavandera saliera en los medios de comunicación, ya se lo había dicho al juez Del Olmo con nombre y apellidos, pero nadie lo investigó entonces porque no querían abrir nuevas líneas de investigación. En el sumario hay un testimonio de un testigo protegido que pone de manifiesto la rápida evolución económica de Lavandera al conocernos a Toro y a mí.
P.- ¿Se considera usted inocente en relación a los atentados del 11-M? ¿Por qué se dejó implicar?
R.- Soy totalmente inocente. No tengo ningún motivo para participar en el atentado ni para colaborar con los islamistas. Somos de ideas políticas diferentes, de diferente religión. No se han detectado movimientos de dinero que provengan del pago de los explosivos ni se han incautado de droga alguna que pudieran haberme dado. Denuncié a los moros en el año 2003. Si no los detuvieron antes del 11-M fue por incompetencia o negligencia. Jamás participaría con ellos, ni con nadie, en nada parecido. Me implicaron, no me dejé implicar. Buscaban un chivo expiatorio para presentar a la opinión pública. Con todo esto del atentado nadie ha ganado más que el PSOE, por eso no quieren investigar la verdad de todo lo que pasó.
RELACIONADO:
- ¿Dreyfus o Landru?
- EMILIO SUAREZ TRASHORRAS - Imputado como proveedor de los explosivos del 11-M (I)
lunes, septiembre 04, 2006
Mikel Buesa: “Estamos en una etapa que preludia la vuelta a la actividad terrorista de ETA”
Mikel Buesa, Presidente del Foro de Ermua, apunta a que la ruptura en las negociaciones entre el Gobierno central y ETA está "más próxima de lo que se dice", y que hay que prepararse para ella.

- ¿Qué hechos han llevado al Foro de Ermua a la conclusión de que el Gobierno ha adquirido compromisos políticos con ETA para llegar la fin de la banda terrorista?
Yo creo que los acontecimientos y noticias que se van produciendo en los últimos meses llevan a esa conclusión porque lo que vemos son actos del Gobierno que han establecido una creciente permisividad con respecto a las actividades políticas de ETA; por otra parte, hemos asistido a una reclamación continua de cumplimiento de compromisos políticos por parte de la propia ETA o Batasuna, y esto último se ha centrado últimamente en la cuestión de la legalización de Batasuna; en esta dialéctica
el gobierno ha alimentado unas expectativas en ETA y en Batasuna que ahora le reclaman. Nosotros creemos que, efectivamente, existe algún tipo de acuerdo que puede tener una concreción u otra pero que en todo caso ha levantado esas expectativas en el mundo del nacionalismo etarra.
- ¿Qué pide el Foro de Ermua al Ejecutivo?
Exigimos al Gobierno que rectifique la política que ha emprendido, que retome los objetivos del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y, esencialmente, el objetivo de derrotar a la banda terrorista; y en función de ese objetivo que vuelva a una actividad normal en materia de detención de comandos terroristas, que vuelva a la normalidad en relación al tratamiento de Batasuna y que deje la permisividad para evitar que esta organización realice una política más o menos normalizada. Al mismo tiempo pedimos que se mantenga una política penitenciaria que debilite a ETA y refuerce a la propia sociedad civil frente al terrorismo.
- ¿Qué opina de las últimas declaraciones de Josu Jon Imaz, presidente del PNV, sobre que el acercamiento de presos al País Vasco es una "cuestión de derechos humanos"?
Ésta no es una cuestión de derechos humanos. Los presos de ETA tienen un tratamiento absolutamente respetuoso con sus derechos, y entre estos no está precisamente el derecho a pernoctar en su casa o a estar en un prisión al lado de su casa. Esto forma parte de los elementos de política penitenciaria que ha de aplicar el gobierno con los distintos tipos de preso según su peligrosidad y circunstancias. En segundo lugar, el presidente del PNV está pagando a ETA el alquiler de sus votos en el Parlamento Vasco a través del Partido Comunista de las Tierras Vascas, de manera que el Gobierno vasco depende de esos votos porque no olvidemos que es un gobierno minoritario que necesita de los votos de ese partido de ETA para su sostenimiento, por lo que de vez en cuando se efectúan pagos de tipo político y uno de ellos son esas declaraciones.
- ¿Y de la presencia de dirigentes de Batasuna en la manifestación de Bilbao convocada por ciudadanos de la "izquierda abertzale", transcurrida sin indidentes?
El hecho de que haya una manifestación que no registre incidentes no quiere decir que sea aceptable. En este caso no lo era porque se trataba de una manifestación de Batasuna, una entidad terrorista, como tal reconocida e inscrita en la lista europea de organizaciones terroristas a propuesta del Gobierno español. No debe permitirse que una organización terrorista se exprese políticamente en la calle; además esta organización está ilegalizada, por tanto esa manifestación tendría que haber sido prohibida. El juez no ha podido hacerlo porque no ha encontrado el nexo entre los organizadores y Batasuna porque, aunque lo conocemos gracias a la prensa, los informes policiales han sido incapaces de establecerlo, por lo que hemos tenido un funcionamiento deficiente de las instituciones del Estado, y entre ellas también las del Gobierno vasco, sobre todo los servicios de información de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.
- ¿Cómo ve el futuro del proceso de paz en el País Vasco?
En primer lugar no creo que estemos en un proceso de paz, sino de independencia, como ha destacado Batasuna en algunas declaraciones. Es un proceso donde ETA reclama sus objetivos políticos, entre ellos la independencia, porque cree que a través de ella logrará el poder. El Gobierno ha hecho muchas concesiones en el terreno político pero está encontrando límites que establece el marco constitucional: el derecho a la autodeterminación no cabe en la Constitución Española, por lo que es imposible satisfacer completamente las exigencias de los terroristas. Además hay límites estrechos con respecto a la política penitenciaria, porque las víctimas del terrorismo nos hemos manifestado claramente al respecto con un apoyo notable de la sociedad española. Lo mismo pasa con la posible legalización de Batasuna que es, desde el punto de vista jurídico, extremadamente complicada. En consecuencia, se están acumulando tensiones entre el Gobierno y ETA y me parece que el proceso tiene poco futuro, tengo la sensación de que la ruptura está más próxima de lo que se dice y, en consecuencia, debemos prepararnos para esta ruptura.
- ¿Qué supondría esta ruptura?
La ruptura supondría que ETA reemprenda la actividad terrorista. Lo que no sabemos es con qué intensidad y límites, porque también hay límites de tipo político a la actividad de ETA. Estamos en una etapa que preludia la vuelta a la actividad terrorista de ETA.
Si queremos vencer al terrorismo necesitamos que actúe también el conjunto de la sociedad. El Foro de Ermua intenta canalizar esas aspiraciones y resistencia de la sociedad civil con respecto al terrorismo. Animo a todos a que reflexionen sobre este asunto y que cooperen con los movimientos de la sociedad civil que se oponen a la activida terrorista.
- ¿Qué hechos han llevado al Foro de Ermua a la conclusión de que el Gobierno ha adquirido compromisos políticos con ETA para llegar la fin de la banda terrorista?
Yo creo que los acontecimientos y noticias que se van produciendo en los últimos meses llevan a esa conclusión porque lo que vemos son actos del Gobierno que han establecido una creciente permisividad con respecto a las actividades políticas de ETA; por otra parte, hemos asistido a una reclamación continua de cumplimiento de compromisos políticos por parte de la propia ETA o Batasuna, y esto último se ha centrado últimamente en la cuestión de la legalización de Batasuna; en esta dialéctica
el gobierno ha alimentado unas expectativas en ETA y en Batasuna que ahora le reclaman. Nosotros creemos que, efectivamente, existe algún tipo de acuerdo que puede tener una concreción u otra pero que en todo caso ha levantado esas expectativas en el mundo del nacionalismo etarra.
- ¿Qué pide el Foro de Ermua al Ejecutivo?
Exigimos al Gobierno que rectifique la política que ha emprendido, que retome los objetivos del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y, esencialmente, el objetivo de derrotar a la banda terrorista; y en función de ese objetivo que vuelva a una actividad normal en materia de detención de comandos terroristas, que vuelva a la normalidad en relación al tratamiento de Batasuna y que deje la permisividad para evitar que esta organización realice una política más o menos normalizada. Al mismo tiempo pedimos que se mantenga una política penitenciaria que debilite a ETA y refuerce a la propia sociedad civil frente al terrorismo.
- ¿Qué opina de las últimas declaraciones de Josu Jon Imaz, presidente del PNV, sobre que el acercamiento de presos al País Vasco es una "cuestión de derechos humanos"?
Ésta no es una cuestión de derechos humanos. Los presos de ETA tienen un tratamiento absolutamente respetuoso con sus derechos, y entre estos no está precisamente el derecho a pernoctar en su casa o a estar en un prisión al lado de su casa. Esto forma parte de los elementos de política penitenciaria que ha de aplicar el gobierno con los distintos tipos de preso según su peligrosidad y circunstancias. En segundo lugar, el presidente del PNV está pagando a ETA el alquiler de sus votos en el Parlamento Vasco a través del Partido Comunista de las Tierras Vascas, de manera que el Gobierno vasco depende de esos votos porque no olvidemos que es un gobierno minoritario que necesita de los votos de ese partido de ETA para su sostenimiento, por lo que de vez en cuando se efectúan pagos de tipo político y uno de ellos son esas declaraciones.
- ¿Y de la presencia de dirigentes de Batasuna en la manifestación de Bilbao convocada por ciudadanos de la "izquierda abertzale", transcurrida sin indidentes?
El hecho de que haya una manifestación que no registre incidentes no quiere decir que sea aceptable. En este caso no lo era porque se trataba de una manifestación de Batasuna, una entidad terrorista, como tal reconocida e inscrita en la lista europea de organizaciones terroristas a propuesta del Gobierno español. No debe permitirse que una organización terrorista se exprese políticamente en la calle; además esta organización está ilegalizada, por tanto esa manifestación tendría que haber sido prohibida. El juez no ha podido hacerlo porque no ha encontrado el nexo entre los organizadores y Batasuna porque, aunque lo conocemos gracias a la prensa, los informes policiales han sido incapaces de establecerlo, por lo que hemos tenido un funcionamiento deficiente de las instituciones del Estado, y entre ellas también las del Gobierno vasco, sobre todo los servicios de información de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.
- ¿Cómo ve el futuro del proceso de paz en el País Vasco?
En primer lugar no creo que estemos en un proceso de paz, sino de independencia, como ha destacado Batasuna en algunas declaraciones. Es un proceso donde ETA reclama sus objetivos políticos, entre ellos la independencia, porque cree que a través de ella logrará el poder. El Gobierno ha hecho muchas concesiones en el terreno político pero está encontrando límites que establece el marco constitucional: el derecho a la autodeterminación no cabe en la Constitución Española, por lo que es imposible satisfacer completamente las exigencias de los terroristas. Además hay límites estrechos con respecto a la política penitenciaria, porque las víctimas del terrorismo nos hemos manifestado claramente al respecto con un apoyo notable de la sociedad española. Lo mismo pasa con la posible legalización de Batasuna que es, desde el punto de vista jurídico, extremadamente complicada. En consecuencia, se están acumulando tensiones entre el Gobierno y ETA y me parece que el proceso tiene poco futuro, tengo la sensación de que la ruptura está más próxima de lo que se dice y, en consecuencia, debemos prepararnos para esta ruptura.
- ¿Qué supondría esta ruptura?
La ruptura supondría que ETA reemprenda la actividad terrorista. Lo que no sabemos es con qué intensidad y límites, porque también hay límites de tipo político a la actividad de ETA. Estamos en una etapa que preludia la vuelta a la actividad terrorista de ETA.
Si queremos vencer al terrorismo necesitamos que actúe también el conjunto de la sociedad. El Foro de Ermua intenta canalizar esas aspiraciones y resistencia de la sociedad civil con respecto al terrorismo. Animo a todos a que reflexionen sobre este asunto y que cooperen con los movimientos de la sociedad civil que se oponen a la activida terrorista.
EMILIO SUAREZ TRASHORRAS - Imputado como proveedor de los explosivos del 11-M (I)
Lleva dos años y medio en el centro penitenciario de Alcalá Meco acusado de haber robado y entregado a los autores materiales los explosivos utilizados en los atentados del 11-M. Se enfrenta a una posible condena de más de 3.000 años. En una entrevista exclusiva cuenta una versión muy diferente de lo que sucedió.
FERNANDO MUGICA
Emilio Suárez Trashorras declaró ante el juez que él había visto gran cantidad de explosivos en el maletero de un coche aparcado en la Travesía de la Vidriera de Avilés en la madrugada del 29 de febrero de 2004. Jamal Ahmidan y otros dos marroquíes, que se suicidaron en un piso de Leganés junto al resto de los autores materiales de la masacre del 11-M, habían viajado desde Madrid en ése y en otro vehículo.
Según la versión oficial de los hechos, fue Trashorras quien robó esos explosivos en una mina asturiana, Mina Conchita, en la que había trabajado intermitentemente hasta diciembre de 2002. Fue él, a su vez, quien proporcionó dichos explosivos a los marroquíes.
Por eso, está considerado como uno de los principales implicados en la matanza y la fiscal pide para él una condena de más de 3.000 años.
Desde el primer momento se filtró a los medios de comunicación un dato inquietante. Emilio Suárez Trashorras era confidente del inspector responsable de estupefacientes en la Comisaría de Avilés, Manuel García Rodríguez, Manolón.
La declaración de un menor, al que llamaban El Gitanillo, vecino y amigo de Trashorras, fue definitiva para incriminarle. Dijo ante el juez que Emilio había acompañado a los marroquíes hasta la mina en la tarde del 28 de febrero para indicarles dónde podían recoger los explosivos, además de tornillos y clavos.
También contó que había hecho un viaje a Madrid en autobús de línea para llevar una bolsa muy pesada en la que, según le había dicho otro joven del barrio, Iván Granados, había transportado explosivos para los marroquíes por encargo de Trashorras. En concreto fueron tres los viajes de los muchachos, que aceptaron llevar ese tipo de bolsas a Madrid, en enero y febrero de 2004, en autobuses de línea.
Suárez Trashorras, al que detuvieron tan sólo seis días después del 11-M, quiso rectificar ante el juez su primera declaración. Contó que él no había visto explosivos aquella noche, que lo que transportaron en autobuses a Madrid fue droga y que todo lo que dijo en su primera versión era por encargo de la Policía, para la que trabajaba desde el 2001. Ya no le creyeron.
Emilio confesó, inútilmente, que su primera versión la hizo convencido de que formaba parte de un programa de testigos protegidos y de que iba a obtener beneficios del pacto con la Policía para implicar a Jamal Ahmidan. Cuando pasaron las primeras semanas en prisión se dio cuenta, según asegura ahora, de que ese pacto no iba a cumplirse. Le habían utilizado, engañado y traicionado.
SILENCIO ROTO
Ahora ha roto definitivamente el silencio para contar su versión de lo que sucedió realmente. Lanza acusaciones gravísimas contra las Fuerzas de Seguridad. Dice que quisieron comprarle con un piso, con dinero y con inmunidad para la operación Pípol, un asunto de tráfico de drogas en el que se había visto implicado junto a su cuñado Antonio Toro. Además le habían prometido, siempre según su versión, que no le imputarían ningún cargo en relación con el 11-M y que él y su familia entrarían en el programa de protección de testigos.
En sus declaraciones, asegura que se infiltró en la banda de Jamal Ahmidan por indicación de la Policía. Que informó de cada detalle de su relación con los marroquíes y que proporcionó todos los datos para que pudieran ser detenidos. Insiste en que se ofreció para facilitar la captura de Jamal, para ir con un coche lanzadera en la famosa caravana del 29 de febrero, y en que reveló a la Policía, mucho antes del 11-M, el domicilio que tenía Jamal en Morata de Tajuña.
Ésta es la primera parte de la entrevista, obtenida por EL MUNDO en rigurosa exclusiva.
Pregunta.- Usted ahora se considera una víctima. ¿Por qué?
Respuesta.- Soy una víctima de un golpe de Estado que se ha tratado de encubrir detrás de las responsabilidades de un grupo de musulmanes y de los confidentes cuando estaba todo perfectamente controlado por los Cuerpos de Seguridad. Existen complicidades que el juez no está dispuesto a descubrir. Si no, deberían estar detenidos o imputados agentes de varios Cuerpos de Seguridad.
P.- ¿Pero entonces, por qué le dijo usted al juez que Jamal Ahmidan llevaba los explosivos en su coche, en la madrugada del 29 de febrero de 2004, en Avilés?
R.- Yo le dije al juez que Jamal Ahmidan, a quien conocía como Mowgli, llevaba los explosivos porque así me lo pidió la Policía desde que me trasladaron a comisaría el 17 de marzo de 2004. Me manifestaron que ya habían hablado con el juez sobre ello y que éste estaba bajo la dirección del Ministerio del Interior. Desde ese día fui amenazado y coaccionado para que declarase en ese sentido. Fui manipulado constantemente para que declarase que Mowgli llevaba los explosivos. En mi primera declaración tan sólo dije que los había visto en su coche. Era una forma de contemporizar con la versión pactada con la Policía sin implicarme.
P.- ¿Sospechó usted de Mowgli antes de ir a comisaría?
R.- Mis sospechas de que Mowgli tenía algo que ver con el 11-M comenzaron en la noche del 12 de marzo cuando desde la cadena Ser se aseguraba, con total fiabilidad, que un terrorista suicida iba en los trenes. Yo había recibido, a primeros de marzo, una extraña llamada de Mowgli desde Ibiza, en la que me decía que si no nos veíamos en este mundo nos veríamos en el cielo. Me pareció una cosa muy rara y, por supuesto, se lo comuniqué a Manolón, el inspector de estupefacientes de Avilés Manuel García Rodríguez, para el que trabajaba desde el año 2001.
Desde el día 5 de marzo, los teléfonos de Mowgli estaban todos apagados. Yo sabía además que a Rafá Zouhier, Rachid Aglif y Mowgli les había explotado un detonador mientras lo probaban. Así me lo habían dicho ellos mismos en la reunión que tuvimos en Carabanchel, a últimos del mes de octubre del año 2003.
Después de los atentados del 11-M, yo seguía el tema por la radio y la televisión. El día 13 de marzo por la mañana, el sábado, yo le comenté todas estas cosas por teléfono a Manolón. Por la noche vi que habían detenido a un moro en Lavapiés, a Jamal Zougam. Yo sabía que en ese barrio era muy conocido Mowgli y aumentaron mis sospechas.
P.- ¿Fue usted voluntariamente a declarar a comisaría?
R.- Fui a comisaría confiado. Manolón me dijo que simplemente quería que contara a otros policías que habían venido de Madrid lo que ya le había comentado a él. Pero enseguida, cuando comenzaron a interrogarme me di cuenta de que era una trampa. Desde el primer momento, en la comisaría de Avilés, empezó una negociación ofreciéndome todo tipo de cosas para que mantuviera ante el juez una versión que incriminara ante todo a el Tunecino y a Jamal Zougam, el marroquí que habían detenido. Fue más tarde cuando introdujeron a Mowgli en la versión que querían que yo diera.
TESTIGO PROTEGIDO
P.- ¿Cómo consiguieron convencerle?
R.- Empezaron por ofrecerme dinero, a lo que yo les contesté que no tenía necesidad de implicarme en un tema tan serio pues no me faltaba el dinero. Luego me ofrecieron una vivienda, a lo que respondí que hacía escasos años que mis padres me habían regalado una vivienda y un vehículo marca Mercedes. Por lo tanto, no tenía necesidad de nada de eso.
Entonces empezaron a decirme que yo trabajaba para ellos y que mi identidad no sería desvelada absolutamente para nada. Que había un programa de protección de testigos y que, por supuesto, no se formularía ningún cargo contra mí.
También me comunicaron que hablarían con la Fiscalía asturiana para que retirara los cargos por la operación Pípol. Esta última proposición era la que más me interesaba porque hacía escasos meses que había sido procesado por ese sumario. [El juicio saldrá en octubre próximo. Es un caso de tráfico de drogas en Asturias en el año 2001 por el que le piden 17 años].
Más tarde, me dijeron que desde el Ministerio del Interior habían hablado con el juez y que estaba de acuerdo con ese pacto. La realidad fue que, cuando llegué ante el juez, ya estaba todo preparado por la Policía para la fabricación del chivo expiatorio. Yo creí que era testigo protegido.
P.- ¿Por qué pensó usted que era testigo protegido?
R.- El juez me dijo textualmente: «Se entiende procedente la aplicación del sistema de protección vigente en España, garantizado en su caso, a través del trámite correspondiente con intervención del Ministerio Fiscal, la protección necesaria del imputado en este momento y de su esposa María Toro Castro». Y yo me lo creí.
Estuve las primeras 24 horas sin saber por qué estaba allí. Se me impidió contactar con mi abogado, el señor José Luis Suárez. En ningún momento se me permitió llamarle. Han violado todos mis derechos constitucionales. Me sentí secuestrado.
Fue la Policía la que me dijo en todo momento lo que debía decir ante el juez y lo que debía callar. Incluso querían redactar en la comisaría una declaración hecha a medida para incriminar a las personas que ellos querían. Llegaron a traer una abogada que yo rechacé. Me opuse a firmar la diligencia, tal y como consta en el sumario.
El día en que más me presionaron para que inculpara a Mowgli fue el 23 de marzo de 2004, cuando pasé a disposición judicial. Ese día fui visitado en los calabozos de comisaría por una multitud de agentes, en diversas ocasiones, con la única pretensión de que realizara una declaración a su gusto en la cual implicara a Mowgli.
Hay que tener en cuenta que durante todos los días que duraron los interrogatorios a mí no me dieron la medicación que debo tomar por mi enfermedad [Un cuadro de esquizofrenia por el que le dieron la invalidez laboral]. Declaré, como se puede comprobar por los informes psiquiátricos que me hicieron en prisión, presentando un cuadro delirante-alucinatorio. Desde mi ingreso en prisión me he mantenido, como puede leerse en los informes, con predominio de sintomatología deficitaria, ocasionalmente con alucinaciones auditivas y visuales, y con escasa comprensión vivencial, de larga evolución. Eso es lo que ponen los expertos. Durante los 10 primeros días desde mi detención no me dieron mis medicamentos.
P.- ¿Cuál es hoy su visión global de lo que sucedió el 11-M?
R.- El atentado del 11-M no ha sido más que una operación policial que se descontroló y se les fue de las manos a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Ésta es la única explicación coherente, a no ser que existan complicidades ocultas, al igual que ocurrió con el GAL.
No hay explicación alguna para que las policías de Avilés y de Oviedo no quisieran detener a Jamal Ahmidan cuando disponían de todos los datos de sus operaciones de narcotráfico. Conocían el origen de la droga, su destino, sus transportistas, tanto de Madrid hacia el norte peninsular como a la inversa. Tanto Sergio Alvarez, Juan Reiss como el Gitanillo (Gabriel Montoya Vidal) [Los tres jóvenes que presuntamente transportaron droga en bolsas en autobuses de línea regular desde Asturias a Madrid] estaban perfectamente identificados y controlados. Manolón conocía y controlaba cada uno de esos viajes. También se disponía de los coches que usaban los miembros de la banda de Mowgli y sus matrículas. La Policía tenía en su poder mucho antes del 11-M el Documento Nacional de Identidad con la fotografía de Jamal Ahmidan y el nombre falso que utilizaba en aquellas fechas.
VOTANTE DEL PP
P.- ¿Tenía usted alguna afinidad ideológica con los terroristas islámicos?
R.- Para ser colaborador de alguna organización terrorista hay que tener una cierta adhesión ideológica. Salta a la vista que no comparto ni la ideología, ni la religión, ni la cultura con ningún musulmán.
¿Por que iba a ayudar a los extremistas radicales musulmanes? ¿Por qué iba a querer perjudicar al PP, el partido en el Gobierno, cuando es sabido que yo siempre les he votado desde que soy mayor de edad? Yo estaba de acuerdo con el envío de tropas militares españolas a Irak. Jamás participaría en ningún tipo de acción que perjudicara al PP.
Se llegó a publicar que yo había invitado a mi boda [El 14 de febrero de 2004, en Avilés] a varios de los moros implicados en los atentados. Es totalmente falso. Se puede demostrar repasando el vídeo y las fotos de la boda. Por cierto, que ese material está en poder de la Policía y aún no se lo han devuelto a mi familia.
P.- ¿Se considera usted un confidente ocasional o algo más serio?
R.- La Policía tiene muy claro cómo es la forma de obtener informaciones de sus confidentes. Hay que iniciar el contacto con el grupo a seguir. Más tarde infiltrarse, hacerse pasar por uno de ellos, para que no le cueste la vida al confidente.
La forma de pagar esa información por parte de la Policía puede ser con favores, con dinero o con pago en especies. Por ejemplo, con droga. Nadie arriesga su vida gratis. La información tiene un precio y no es barato.
Ha quedado demostrado a lo largo del sumario que mi relación con Manolón iba mucho más lejos que la de un confidente cualquiera o una relación de simple vecindad o amistad. Es imposible justificar las más de 50 llamadas telefónicas [En un breve periodo de tiempo] entre ambos. Había días en que le llamaba ocho veces. Era para pasarle informaciones urgentes. A estas llamadas siempre le seguían las reuniones personales.
Manolón ha declarado que en el año 2003 se alejó de mí. Pues bien, fue en ese año cuando más relación tuve con él. Si alguien estaba en condiciones de hacer un perfecto seguimiento de mis actividades era Manolón, ya que disponía de todos los números de teléfono que yo manejaba. Era informado puntualmente cada vez que cambiaba uno de esos números. Sabía los coches que conducía, ya que nos veíamos todos los días. Conocía mi lugar de residencia. Que digan que me hicieron una investigación es una farsa pues quien me controlaba y me protegía no era otro que Manolón, el jefe de la brigada de estupefacientes de Avilés.
EXPLOSIVOS
P.- ¿Proporcionó usted explosivos en la noche del 28 de febrero de 2004 a Mowgli y sus amigos cuando fueron a Asturias?
R.- Durante el viaje de Jamal Ahmidan, Mowgli, y dos de sus amigos a Asturias a finales de febrero de 2004 yo no les proporcioné explosivos, ni vi explosivos en su coche. Declaré ante el juez que los había visto porque fue lo que me dijo la Policía que tenía que decir. Cuando rectifiqué más tarde ante el juez ya no me creyeron.
Es más. Desde el año 2002, fecha en que dejé la empresa Caolines de Merillés, no he estado en las instalaciones de Mina Conchita, ni con Mowgli ni con ninguna otra persona.
El Gitanillo ha declarado que fue él con los tres moros, en la noche del 28 de febrero, a las instalaciones de la mina y que yo no les acompañaba. Nadie ha podido aportar ni una sola prueba o vestigio de que yo me encontrara en esas instalaciones.
Por cierto, es llamativo que ni en los envoltorios de los cartuchos encontrados en el piso de Leganés ni en las bolsas de embalaje de la Goma 2 ni en los restos de explosivos hallados no se ha encontrado ni una sola huella de nadie relacionado con Mina Conchita. No existe ni una sola prueba concluyente al respecto.
A mí nadie me enseñó aquella noche dinamita, ni en el coche que llevaban los moros ni en ningún otro lugar. Solamente observé, cuando tenían aparcado el Volkswagen Golf en la Travesía de la Vidriera, entre los portales 8 y 10, en un momento en que abrieron el maletero, que llevaban bolsas que parecían haber estado en una obra.
P.- ¿Descargó usted explosivos en su garaje de Travesía de la Vidriera de Avilés?
R.- En la mañana del día 29 de febrero de 2004 no se descargó absolutamente nada en el garaje de la Travesía de la Vidriera. En primer lugar, porque no se introdujo ningún coche en ese garaje. Ya le dije al juez que un vecino amigo de mi padre coincidió con nosotros y puede certificar dónde estaba el coche y si descargamos algo. Por esa razón, la Guardia Civil no presenta ante el juez a tan importante testigo. Seguro que lo tienen localizado y que ya le han tomado declaración.
Es más. No pudimos aparcar los coches dentro del garaje por la sencilla razón de que yo no dispongo de plaza de garaje en ese edificio. Se puede comprobar por la escritura. [Las seis plazas que tiene su padre están alquiladas y ocupadas]. En aquellas fechas tenía yo un garaje, en otra parte. Es sencillamente imposible que ningún coche de los moros o mío quedara aparcado en la Travesía de la Vidriera dentro de un garaje.
Lo que tengo es un trastero muy estrecho. Para ir a ese trastero por la entrada peatonal hay que entrar por el portal de la calle Marqués de Suances y no por la Travesía de la Vidriera. Es un trastero que ha registrado durante horas la Guardia Civil con todo tipo de medios y no ha podido encontrar ni el menor vestigio de explosivos.
Toda la mal llamada trama asturiana fue un montaje de la Policía.
ENGAÑADO
P.- Pero usted participó con sus primeras declaraciones ante el juez en engordar esa versión.
R.- Desde que me di cuenta de que estaba detenido yo ya no hablé más de Mowgli ni de nadie. No me pudieron sacar una declaración de cómo era pues en el momento en que yo me vi detenido oficialmente corté todo tipo de comunicación con los agentes que me interrogaban. Luego siguieron presionándome y acepté un pacto con el que iba a quedar libre de cualquier cargo.
Fui tan ingenuo que me creía dentro de un sistema de protección cuando ya se había desvelado mi identidad por todos los medios de comunicación del mundo. Para poner más en peligro mi vida se difundió mi fotografía y se filtró a la prensa que era confidente.
Para recordarme lo que me podía pasar si cambiaba la primera versión que había dado se detuvo a mi mujer en el mes de junio, justo después de declarar de nuevo ante el juez para desdecirme y desvelar la manipulación de la Policía.
El juez, la Policía y el CNI han utilizado a mi mujer como forma de presión para que yo aceptara ser el chivo expiatorio.
La realidad fue que mi primera declaración, en la que decía que había visto los explosivos, la hice dirigido y coaccionado por la Policía.
P.- ¿Cómo consiguió usted entrar en contacto con la banda de Mowgli?
R.- Fue Manolón quien me pidió que me infiltrara en la banda de Mowgli. Cada operación que he llevado a cabo sobre tráfico de drogas y otros temas ha sido controlada por Manolón y todos los implicados han acabado detenidos en operaciones especiales. Manolón ha sido en cada momento quien me ha fijado el objetivo a seguir y hay que tener en cuenta que él ya se lo había comunicado a los compañeros de estupefacientes de Oviedo.
Informé a Manolón desde el día en que bajé a Madrid a traer un regalo al hijo de un amigo, que un grupo me había ofrecido una considerable cantidad de hachís.
Le aporté fotografías de la primera operación con drogas, que fue totalmente controlada por Manolón. Más tarde le di los números de los teléfonos móviles y los números de las placas de las matrículas de los coches que utilizaban. Le di a Manolón también un carné de identidad con la fotografía de Mowgli que, al comprobarlo en comisaría, resultó que era falso. Y tampoco lo detuvieron.
MANIPULACION
P.- ¿Le proporcionó usted datos concretos por escrito?
R.- Manolón disponía de una agenda con todos los datos que yo le había proporcionado. Tardó meses en presentársela al juez Del Olmo. Tuvo que ser requerido judicialmente para su presentación. Entregó una fotocopia, no la original a pesar de haber reconocido anteriormente que la tenía.
Faltaban páginas. Las fotocopias habían sido manipuladas. Habían desaparecido, por ejemplo, los números de teléfono de Jamal Ahmidan y de Rafá Zouhier. Conservaba sin embargo los números de Antonio Toro, Rubén Iglesias, Javier González el Dinamita, Raúl González, Iván Granados, etcétera. Eso quiere decir que conocían los teléfonos de la mayor parte de los imputados por el juez Del Olmo.
Manolón dice que extravió la fotocopia del DNI falso de Jamal Ahmidan que yo le había proporcionado. ¡Perdió nada más y nada menos que el DNI que usaba Jamal con su fotografía, uno de los cabecillas del atentado del 11-M!
También han desaparecido las fotografías de Polaroid que facilité en su día a Manolón sobre la operación de compra venta de hachís. Han manipulado pruebas y ocultado otras. Tenían datos y pruebas suficientes para que Jamal Ahmidan fuese detenido bastante antes del 11-M.
La Policía no lo hizo porque no quiso o porque no le interesó hacerlo. La información sobre Jamal era muy extensa y fiable y ya había sido comunicada a los superiores de Manolón en Oviedo.
Tampoco hay explicación alguna para que no lo detuvieran en Madrid, después de los atentados, y mucho antes de que se suicidara. El día 17 de marzo e incluso antes, cuando yo aún no estaba detenido, me ofrecí para montar un operativo para localizar a Jamal Ahmidan y detenerlo. No se quiso hacer. Me decían que estaba todo controlado. Dejaron que llegara al piso de Leganés y que todos ellos cometieran el suicidio colectivo.
¿Por qué no querían capturar vivo a Jamal Ahmidan? ¿Tiene algún sentido que llevara meses denunciando las actividades ilícitas de Jamal, que yo supiera que los tenían totalmente controlados y que en esas circunstancias le proporcionara explosivos? No hay nadie que pueda creérselo.
Todos los implicados estaban bajo seguimientos personales y telefónicos del CNI, la Udyco, la UCO, la Policía Nacional de Oviedo y Avilés, además de la Guardia Civil de Gijón y de Oviedo. Y ahora nos quieren responsabilizar a los confidentes de su negligencia, incompetencia o complicidad.
Los confidentes no disponemos de los presupuestos del Estado que ellos tienen, ni de los medios técnicos y materiales. No tenemos traductores y ni tan siquiera gozamos de la preparación adecuada. El confidente no es más que un colaborador ciudadano. La obligación de perseguir los delitos es de los funcionarios policiales.
No nos olvidemos que determinados mandos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad son de la misma ideología que el PSOE, que es el gran beneficiado de los atentados del 11-M. Tampoco olvidemos que algún que otro mando policial ha estado involucrado en la trama de los GAL. Por ejemplo, el coronel Hernando, jefe de la UCO.
P.- ¿Cree que hubiera sido útil que hubiese ido usted a declarar a la Comisión sobre el 11-M?
R.- El PSOE y sus aliados políticos han hecho que se cerrara la Comisión del 11-M del Congreso en falso. No quieren saber lo que ocurrió porque les puede acabar salpicando, igual que ocurrió con los GAL. Por eso no quisieron que los confidentes fuésemos a la Comisión pues temían que contáramos estas cosas y que se supiera toda la verdad. Alegaban que éramos delincuentes, siendo esto totalmente falso. Carezco de antecedentes penales y no he sido condenado por ningún delito.
Sin embargo, hay mandos policiales que prestaron testimonio en la Comisión y que están imputados por haber entregado dinero a las mujeres de Amedo y Domínguez, responsables de los GAL, como Hernando. O Rodolfo Ruiz, el responsable de la comisaría de Vallecas que ha sido condenado por detención ilegal y falsificación de documentos.
P.- ¿No ha quedado constancia por escrito de sus informaciones?
R.- En noviembre de 2003 entregué, como ya he dicho, a Manolón una agenda con todos los datos. Ya he comentado que Manolón presentó ante el juez sólo parte de esta agenda, con fotocopias manipuladas.
Ahora resulta que no hay ni siquiera un informe interno sobre todos esos datos. No se ha conservado copia del DNI de Mowgli, las fotografías que yo aporté han desaparecido.
Insisto en que yo me ofrecí a Manolón incluso a viajar en un coche lanzadera en la caravana de Mowgli. Se me mandó esperar y no intervenir asegurándome que los tenían totalmente controlados.
ORDEN DE ESPERA
P.- ¿Informó usted del viaje que hicieron los marroquíes a finales de febrero de 2004 a Asturias, cuando presuntamente se aprovisionaron de explosivos?
R.- Manolón conocía desde el 27 de febrero por medio de una llamada que le hice [Está acreditado que desde el teléfono de su mujer se realizaron ese día llamadas a Manuel García Rodríguez] y una posterior reunión que el día 28 de febrero, que fue cuando subió Jamal Ahmidan a Asturias, se iba a realizar un transporte de sustancias ilícitas. Yo quería que los detuvieran, pero se me dio la orden de esperar. ¡Me ofrecí a ser el coche lanzadera y se me dijo que no, que estaba todo bajo control! Di por hecho que la detención de Jamal Ahmidan era cuestión de días.
El día 27, además de avisar a Manolón del viaje de los moros a Asturias le conté que al pasar por Madrid, en mi regreso del viaje de novios, había localizado uno de los domicilios de Mowgli, la finca de Morata de Tajuña. Había ido con Mowgli allí el día 26 de febrero para ver unas parcelas que vendía por el equivalente a un millón de pesetas un amigo suyo que trabajaba en una inmobiliaria.
Con todos estos datos no fueron capaces de detenerlos antes del 11-M. El policía Manolón ha mentido en sus declaraciones ante la Comisión del Congreso y ante el juez Del Olmo. Ha destruido pruebas y ha manipulado otras y así consta en el sumario.
Mañana segunda parte de la entrevista
RELACIONADO:
domingo, septiembre 03, 2006
¿Dreyfus o Landru?
03-09-06
CARTA DEL DIRECTOR
PEDRO J. RAMIREZ
Vencido este verano de incendios y piscina, de colapso aeroportuario y de cayucos, de bochorno agosteño en julio y borrascas del Cantábrico en agosto, de decepción futbolera y eclosión baloncestística, de carné de conducir por lonchas y presuntos locales sin tabaco, de baile de las víctimas y tambores de hojalata -¡ay, la memoria histórica!-, he aquí al hombre.
Zanjadas estas vacaciones en las que ETA sólo cubrió las apariencias de la protesta callejera mientras negociaba con el Gobierno profundamente y en secreto; en las que Fernández de la Vega recorrió dos continentes, desde Bolivia hasta Finlandia, en esforzada defensa de los intereses nacionales; en las que la mujer de Maragall se dio de baja del futuro ex partido de Maragall ; y en las que ZP sintió el halago del taconazo de Touriño en los humeantes bosques de Galicia y el agravio del desdén de Jaume Matas que no acudió a recibirle al pie de la escalerilla del avión y le esperó sin corbata -¡ni calcetines!- en justa correspondencia a la negativa presidencial a reunirse en otro sitio que no fuera el aeropuerto de Palma, he aquí al hombre.
Rodeado en la portada de nuestras nuevas secciones y fichajes -qué orgullo poder sumar el de Anson a otros talentos tan dispares-, de las expectativas de la gloria deportiva para hoy, del lanzamiento de las dos mejores colecciones jamás editadas por un medio escrito -vean, vean con toda la familia el tráiler de Los Años del NO-DO-, y del más enorme esfuerzo de investigación y encuesta sobre un solo hecho nunca realizado, en suma, por un periódico, he aquí al hombre.
Con su cara de buen chico, con su mirada a la vez enigmática y serena, con el pelo y la corbata en su sitio, con sus labios finos como una cicatriz o la hendidura de una hucha, con ese aire de cordero degollado que sube al altar con la misma impasibilidad con que se escala un cadalso sobre el que reposa el hacha de una condena a 3.000 años de cárcel, tan distinto del tarado patibulario y asocial que nos han presentado las fotos y versiones policiales, he aquí al hombre.
José Emilio Suárez Trashorras no es una atracción de feria, pero fíjense bien en él porque en su memoria y en su conciencia están guardadas claves esenciales para desentrañar la cadena de acontecimientos que sacudieron a España entre el 11 y el 14 de marzo de 2004. Y porque de lo que argumenten, establezcan y decidan los jueces sobre cuál fue su conducta y cuáles sus móviles dependerán en gran medida las referencias morales por las que transcurrirá nuestro futuro y el grado de confianza que los ciudadanos podrán sentir hacia el sistema.
(.../...)
Al cabo de más de dos años de intentarlo, Fernando Múgica ha logrado que le conceda una extensa entrevista. Hoy publicamos la desnuda síntesis de su tremenda interpretación de lo sucedido y situamos al personaje en su circunstancia. A partir de mañana divulgaremos sus revelaciones y alegaciones, con tanto detalle como él mismo las ha expresado. Junto a ellas incluiremos también un minucioso resumen de los testimonios que le señalan en el sumario instruido por el juez Del Olmo como responsable directo de los asesinatos de 192 personas.
No faltarán los bellotaris que vociferen acusándonos de hacer el juego al peor de los delincuentes. Ya ocurrió cuando entrevistamos a Amedo y Domínguez o al fugitivo Roldán. Pero lo esencial no es quién sea el narrador, sino cuál es la trascendencia y fiabilidad del relato. Además en el caso de los ex policías se trataba, es cierto, de dos personas que ya habían sido condenadas a más de 100 años de cárcel por varios asesinatos frustrados y bien podía alegarse que la decisión del Director General de la Guardia Civil de poner pies en polvorosa era toda una declaración de culpabilidad anticipada. Trashorras -que ni siquiera tiene antecedentes penales- es sólo un procesado en prisión preventiva. Nada menos, pero tampoco nada más. Su presunción de inocencia está en entredicho, pero de ninguna manera destruida.
Trashorras tiene derecho a ser escuchado y no sólo por el juez, sino por el conjunto de una opinión pública a la que desde el día de su detención se le dio por hecho que, de forma deliberada y consciente, él había suministrado a los islamistas los más de 200 kilos de Goma 2 necesarios para volar los trenes del 11-M, el AVE a su paso por Mocejón y el piso de Leganés en el que ellos mismos murieron. Anhelaba poder hacerlo ante la Comisión del 11-M, pero no le dieron ni la oportunidad de declarar en directo, ni siquiera la de testificar por escrito. Ahora ha decidido contar su versión a través de nuestro periódico y yo les pido que la lean con atención y la pongan en contraste con las acusaciones que pesan contra él y con los demás elementos de juicio que EL MUNDO ha venido desvelando.
Escribo con la ventaja de haber leído ya lo que publicaremos mañana y pasado. Trashorras no es ningún mentecato. Su enfermedad podrá haberle hecho perder el equilibrio en momentos críticos, pero su relato revela una mente lógica y una capacidad especialmente articulada para contestar al detalle con el detalle. Sus opiniones tienen un valor relativo, pero los hechos y conversaciones que reconstruye componen el único testimonio conocido de alguien de nacionalidad española, ajeno a su círculo familiar, ideológico y religioso que durante las semanas anteriores al 11-M mantuvo reiterados contactos con Jamal Ahmidan, a quien hemos venido apodando El Chino y atribuyendo la condición de jefe operativo del comando que perpetró y ejecutó la masacre.
¿Cuál era el origen y finalidad de esa relación? Tres cosas parecen fuera de duda a propósito de Trashorras: 1) que trapicheaba con droga, 2) que era confidente habitual de la Policía, 3) que desde casi tres años antes del 11-M el tráfico de explosivos -consumado o no, a una escala u otra- se mezcló con los otros dos ingredientes. Agítese todo ello en la coctelera y llegaremos a las reuniones con el también confidente Zouhier en las que supuestamente comenzó la negociación del trato que, según la Policía, la Fiscalía y el juez, desembocó en el suministro de la dinamita del 11-M. ¿Pero eran un marroquí y un ex minero los que se miraban a los ojos, o la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil y la Policía de Asturias las que lo hacían?
Desde que en julio de 2001 Lavandera le cuenta al agente Campillo que Trashorras y su cuñado Antonio Toro «buscan a alguien que sepa montar bombas con móviles» hasta la extraña detención de quien cree estar ayudando a investigar el 11-M y se encuentra de repente entrullado y sin medicación contra la esquizofrenia, suceden suficientes episodios extraños a su alrededor -incluido el constatado merodeo de ETA que culmina en el robo del vehículo del callejón de Avilés- y va quedando una estela lo suficientemente espesa de las actividades del tándem, como para que sólo su control y supervisión policial expliquen que ambos no permanecieran todo ese tiempo entre rejas.
A los testimonios de Lavandera y de Zouhier hay que unir los de dos de sus jóvenes compinches de ocasión, Iván Granados y el llamado El Gitanillo, que también involucran a Trashorras en la entrega de explosivos mediante viajes en autobuses de línea. De los cuatro sólo el último le implica concretamente en la puesta a disposición de los islamistas del gran cargamento de Goma 2 ECO que supuestamente salió de Mina Conchita durante aquella tenebrosa madrugada del 28 de febrero con destino a Morata de Tajuña. El problema es que El Gitanillo llegó a un pacto con la Fiscalía, mediante el que su autodeclarada participación activa en el mismo presunto tráfico criminal por el que a Trashorras le piden más de 3.000 años de cárcel quedó sospechosamente zanjada con seis de reformatorio.
Es, de hecho, el testimonio de este menor, poniendo en boca de su jefe comentarios casuales del tipo de «¡menuda la que armó Mowgly!», lo que permite al juez Del Olmo llegar en su auto de conclusión del sumario a la implacable tesis de que Trashorras «tenía conocimiento del radicalismo islamista de Jamal Ahmidan y su grupo así como del destino que podían dar a los explosivos», lo que es tanto como decir que no le importaba contribuir al asesinato de decenas y decenas de personas con tal de obtener un beneficio en forma de dinero o droga. Es una lástima que la inferencia sobre tamaña insensibilidad no quede, sin embargo, complementada por el instructor con mención alguna del cuánto, cómo y cuándo debía cobrar Trashorras, ni por supuesto con datos bancarios o indicios de otra naturaleza que revelen entregas en metálico o en hachís inmediatamente antes, durante o después del viaje de los islamistas a Asturias.
La tendencia de los investigadores a tirar por elevación en todo lo concerniente a Trashorras queda aún más patente en el documento con las conclusiones policiales cuyo punto 27 desenterró anteayer Casimiro García-Abadillo para poner definitivamente en entredicho la consistencia como prueba de la mochila de Vallecas. Dos apartados más adelante, concretamente en el número 29, se afirma literalmente: «Teniendo en cuenta que algunas personas acusaron a José Emilio Suárez Trashorras de conocer el procedimiento para activar explosivos con teléfonos móviles, años antes de este atentado terrorista, no resulta descartable que éste asesorara en este aspecto a los terroristas del 11-M».
¿Desde cuándo «buscar a alguien que sepa montar bombas con móviles» equivale a «conocer el procedimiento para activar explosivos con móviles», en vez de constituir un claro indicio de lo contrario? A no ser, claro está, que a la Policía le conste que las pesquisas de Trashorras y Toro en 2001 obtuvieron los frutos deseados y sirvieron a los fines perseguidos.
También produce similar perplejidad leer que la sucesión de contactos telefónicos de Trashorras con los islamistas en los días posteriores a su viaje a Asturias «hacen sospechar que pudiera haberlos asesorado en la manipulación del explosivo» y, en cambio, comprobar cómo los mismos investigadores desdeñan de plano que las llamadas simultáneas a su controlador, el policía Manolón, guarden relación alguna con los hechos. Extraña manera de sumar y de restar.
Con los ya mencionados testimonios en su contra, algunos elementos indiciarios nada despreciables y su propia autoinculpación inicial -cuando dijo haber visto el explosivo en el maletero del coche de los islamistas- sólo cabría tachar de imprudente a aquél que se precipitara a proclamar la inocencia de Trashorras. Pero, por otra parte, resultaría mucho más sencillo creer en su culpabilidad -concediendo incluso que no calibró las consecuencias de sus actos- si al menos existiera una explicación de cómo pudo sustraer una cantidad tan enorme de Goma 2 ECO de Mina Conchita, si al menos existiera una sola prueba fehaciente de que la Goma 2 ECO hallada en Leganés procedía realmente de Mina Conchita o si al menos existiera una sola prueba fehaciente de que la dinamita que estalló en los trenes, viniera de Mina Conchita o no, era realmente Goma 2 ECO.
El problema de la versión oficial del 11-M es el de cualquier castillo de naipes: la caída de una sola pieza arrastra encadenadamente a todas las demás. Si no es verosímil que en 12 explosiones no quedaran rastros suficientes como para detectar los componentes del tipo de dinamita empleada -y menos aún que los resultados de los análisis no se pusieran por escrito-, ¿por qué vamos a sentirnos cómodos con la mera deducción de que, puesto que Trashorras hablaba de vender explosivos y tenía contactos en una mina, Trashorras pasó de manera tan abundante de las palabras a los hechos y Trashorras fue quien posibilitó que se desencadenara la matanza del 11-M?
Tres cuartos de lo mismo podemos decir de la mochila de Vallecas. Si ahora resulta que la conclusión policial es que «pudo ser manipulada en el Ifema», eso significa que alguien ajeno a los islamistas pudo colocar allí el teléfono con la tarjeta que, además de propiciar la detención de Zougam, permitió rastrear las llamadas de Ahmidan, Mowgly, El Chino o como quiera que realmente se llamara, con el propósito de acreditar sus contactos con Trashorras y proporcionar así soporte documental a una complicidad precocinada.
Piensa mal y acertarás, pero in dubio pro reo. Yo a este Trashorras no le daría mi confianza ni como vocal suplente de la junta de mi comunidad de vecinos, pero como el escéptico apóstol Tomás, tendría de verdad que ser capaz de meter mullidamente la mano en el costado de su culpabilidad para poder condenarle por 192 asesinatos. Ni antes ni mucho menos después de haber repasado con lupa sus respuestas me ha ocurrido eso.
¿Culpable o inocente? ¿Chivo propiciatorio camino de la Isla del Diablo de una sentencia injusta como el capitán Alfred Dreyfus o frío y calculador criminal sin entrañas como su contemporáneo Henri Desiré Landru que fue guillotinado negando cínicamente su acreditada trayectoria como asesino contumaz? Mi veredicto dista mucho de ser aún definitivo. Mírenle a la cara, léanlo todo y díganme después qué opinan.
CARTA DEL DIRECTOR
PEDRO J. RAMIREZ
Vencido este verano de incendios y piscina, de colapso aeroportuario y de cayucos, de bochorno agosteño en julio y borrascas del Cantábrico en agosto, de decepción futbolera y eclosión baloncestística, de carné de conducir por lonchas y presuntos locales sin tabaco, de baile de las víctimas y tambores de hojalata -¡ay, la memoria histórica!-, he aquí al hombre.
Zanjadas estas vacaciones en las que ETA sólo cubrió las apariencias de la protesta callejera mientras negociaba con el Gobierno profundamente y en secreto; en las que Fernández de la Vega recorrió dos continentes, desde Bolivia hasta Finlandia, en esforzada defensa de los intereses nacionales; en las que la mujer de Maragall se dio de baja del futuro ex partido de Maragall ; y en las que ZP sintió el halago del taconazo de Touriño en los humeantes bosques de Galicia y el agravio del desdén de Jaume Matas que no acudió a recibirle al pie de la escalerilla del avión y le esperó sin corbata -¡ni calcetines!- en justa correspondencia a la negativa presidencial a reunirse en otro sitio que no fuera el aeropuerto de Palma, he aquí al hombre.
Rodeado en la portada de nuestras nuevas secciones y fichajes -qué orgullo poder sumar el de Anson a otros talentos tan dispares-, de las expectativas de la gloria deportiva para hoy, del lanzamiento de las dos mejores colecciones jamás editadas por un medio escrito -vean, vean con toda la familia el tráiler de Los Años del NO-DO-, y del más enorme esfuerzo de investigación y encuesta sobre un solo hecho nunca realizado, en suma, por un periódico, he aquí al hombre.
Con su cara de buen chico, con su mirada a la vez enigmática y serena, con el pelo y la corbata en su sitio, con sus labios finos como una cicatriz o la hendidura de una hucha, con ese aire de cordero degollado que sube al altar con la misma impasibilidad con que se escala un cadalso sobre el que reposa el hacha de una condena a 3.000 años de cárcel, tan distinto del tarado patibulario y asocial que nos han presentado las fotos y versiones policiales, he aquí al hombre.
José Emilio Suárez Trashorras no es una atracción de feria, pero fíjense bien en él porque en su memoria y en su conciencia están guardadas claves esenciales para desentrañar la cadena de acontecimientos que sacudieron a España entre el 11 y el 14 de marzo de 2004. Y porque de lo que argumenten, establezcan y decidan los jueces sobre cuál fue su conducta y cuáles sus móviles dependerán en gran medida las referencias morales por las que transcurrirá nuestro futuro y el grado de confianza que los ciudadanos podrán sentir hacia el sistema.
(.../...)
Al cabo de más de dos años de intentarlo, Fernando Múgica ha logrado que le conceda una extensa entrevista. Hoy publicamos la desnuda síntesis de su tremenda interpretación de lo sucedido y situamos al personaje en su circunstancia. A partir de mañana divulgaremos sus revelaciones y alegaciones, con tanto detalle como él mismo las ha expresado. Junto a ellas incluiremos también un minucioso resumen de los testimonios que le señalan en el sumario instruido por el juez Del Olmo como responsable directo de los asesinatos de 192 personas.
No faltarán los bellotaris que vociferen acusándonos de hacer el juego al peor de los delincuentes. Ya ocurrió cuando entrevistamos a Amedo y Domínguez o al fugitivo Roldán. Pero lo esencial no es quién sea el narrador, sino cuál es la trascendencia y fiabilidad del relato. Además en el caso de los ex policías se trataba, es cierto, de dos personas que ya habían sido condenadas a más de 100 años de cárcel por varios asesinatos frustrados y bien podía alegarse que la decisión del Director General de la Guardia Civil de poner pies en polvorosa era toda una declaración de culpabilidad anticipada. Trashorras -que ni siquiera tiene antecedentes penales- es sólo un procesado en prisión preventiva. Nada menos, pero tampoco nada más. Su presunción de inocencia está en entredicho, pero de ninguna manera destruida.
Trashorras tiene derecho a ser escuchado y no sólo por el juez, sino por el conjunto de una opinión pública a la que desde el día de su detención se le dio por hecho que, de forma deliberada y consciente, él había suministrado a los islamistas los más de 200 kilos de Goma 2 necesarios para volar los trenes del 11-M, el AVE a su paso por Mocejón y el piso de Leganés en el que ellos mismos murieron. Anhelaba poder hacerlo ante la Comisión del 11-M, pero no le dieron ni la oportunidad de declarar en directo, ni siquiera la de testificar por escrito. Ahora ha decidido contar su versión a través de nuestro periódico y yo les pido que la lean con atención y la pongan en contraste con las acusaciones que pesan contra él y con los demás elementos de juicio que EL MUNDO ha venido desvelando.
Escribo con la ventaja de haber leído ya lo que publicaremos mañana y pasado. Trashorras no es ningún mentecato. Su enfermedad podrá haberle hecho perder el equilibrio en momentos críticos, pero su relato revela una mente lógica y una capacidad especialmente articulada para contestar al detalle con el detalle. Sus opiniones tienen un valor relativo, pero los hechos y conversaciones que reconstruye componen el único testimonio conocido de alguien de nacionalidad española, ajeno a su círculo familiar, ideológico y religioso que durante las semanas anteriores al 11-M mantuvo reiterados contactos con Jamal Ahmidan, a quien hemos venido apodando El Chino y atribuyendo la condición de jefe operativo del comando que perpetró y ejecutó la masacre.
¿Cuál era el origen y finalidad de esa relación? Tres cosas parecen fuera de duda a propósito de Trashorras: 1) que trapicheaba con droga, 2) que era confidente habitual de la Policía, 3) que desde casi tres años antes del 11-M el tráfico de explosivos -consumado o no, a una escala u otra- se mezcló con los otros dos ingredientes. Agítese todo ello en la coctelera y llegaremos a las reuniones con el también confidente Zouhier en las que supuestamente comenzó la negociación del trato que, según la Policía, la Fiscalía y el juez, desembocó en el suministro de la dinamita del 11-M. ¿Pero eran un marroquí y un ex minero los que se miraban a los ojos, o la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil y la Policía de Asturias las que lo hacían?
Desde que en julio de 2001 Lavandera le cuenta al agente Campillo que Trashorras y su cuñado Antonio Toro «buscan a alguien que sepa montar bombas con móviles» hasta la extraña detención de quien cree estar ayudando a investigar el 11-M y se encuentra de repente entrullado y sin medicación contra la esquizofrenia, suceden suficientes episodios extraños a su alrededor -incluido el constatado merodeo de ETA que culmina en el robo del vehículo del callejón de Avilés- y va quedando una estela lo suficientemente espesa de las actividades del tándem, como para que sólo su control y supervisión policial expliquen que ambos no permanecieran todo ese tiempo entre rejas.
A los testimonios de Lavandera y de Zouhier hay que unir los de dos de sus jóvenes compinches de ocasión, Iván Granados y el llamado El Gitanillo, que también involucran a Trashorras en la entrega de explosivos mediante viajes en autobuses de línea. De los cuatro sólo el último le implica concretamente en la puesta a disposición de los islamistas del gran cargamento de Goma 2 ECO que supuestamente salió de Mina Conchita durante aquella tenebrosa madrugada del 28 de febrero con destino a Morata de Tajuña. El problema es que El Gitanillo llegó a un pacto con la Fiscalía, mediante el que su autodeclarada participación activa en el mismo presunto tráfico criminal por el que a Trashorras le piden más de 3.000 años de cárcel quedó sospechosamente zanjada con seis de reformatorio.
Es, de hecho, el testimonio de este menor, poniendo en boca de su jefe comentarios casuales del tipo de «¡menuda la que armó Mowgly!», lo que permite al juez Del Olmo llegar en su auto de conclusión del sumario a la implacable tesis de que Trashorras «tenía conocimiento del radicalismo islamista de Jamal Ahmidan y su grupo así como del destino que podían dar a los explosivos», lo que es tanto como decir que no le importaba contribuir al asesinato de decenas y decenas de personas con tal de obtener un beneficio en forma de dinero o droga. Es una lástima que la inferencia sobre tamaña insensibilidad no quede, sin embargo, complementada por el instructor con mención alguna del cuánto, cómo y cuándo debía cobrar Trashorras, ni por supuesto con datos bancarios o indicios de otra naturaleza que revelen entregas en metálico o en hachís inmediatamente antes, durante o después del viaje de los islamistas a Asturias.
La tendencia de los investigadores a tirar por elevación en todo lo concerniente a Trashorras queda aún más patente en el documento con las conclusiones policiales cuyo punto 27 desenterró anteayer Casimiro García-Abadillo para poner definitivamente en entredicho la consistencia como prueba de la mochila de Vallecas. Dos apartados más adelante, concretamente en el número 29, se afirma literalmente: «Teniendo en cuenta que algunas personas acusaron a José Emilio Suárez Trashorras de conocer el procedimiento para activar explosivos con teléfonos móviles, años antes de este atentado terrorista, no resulta descartable que éste asesorara en este aspecto a los terroristas del 11-M».
¿Desde cuándo «buscar a alguien que sepa montar bombas con móviles» equivale a «conocer el procedimiento para activar explosivos con móviles», en vez de constituir un claro indicio de lo contrario? A no ser, claro está, que a la Policía le conste que las pesquisas de Trashorras y Toro en 2001 obtuvieron los frutos deseados y sirvieron a los fines perseguidos.
También produce similar perplejidad leer que la sucesión de contactos telefónicos de Trashorras con los islamistas en los días posteriores a su viaje a Asturias «hacen sospechar que pudiera haberlos asesorado en la manipulación del explosivo» y, en cambio, comprobar cómo los mismos investigadores desdeñan de plano que las llamadas simultáneas a su controlador, el policía Manolón, guarden relación alguna con los hechos. Extraña manera de sumar y de restar.
Con los ya mencionados testimonios en su contra, algunos elementos indiciarios nada despreciables y su propia autoinculpación inicial -cuando dijo haber visto el explosivo en el maletero del coche de los islamistas- sólo cabría tachar de imprudente a aquél que se precipitara a proclamar la inocencia de Trashorras. Pero, por otra parte, resultaría mucho más sencillo creer en su culpabilidad -concediendo incluso que no calibró las consecuencias de sus actos- si al menos existiera una explicación de cómo pudo sustraer una cantidad tan enorme de Goma 2 ECO de Mina Conchita, si al menos existiera una sola prueba fehaciente de que la Goma 2 ECO hallada en Leganés procedía realmente de Mina Conchita o si al menos existiera una sola prueba fehaciente de que la dinamita que estalló en los trenes, viniera de Mina Conchita o no, era realmente Goma 2 ECO.
El problema de la versión oficial del 11-M es el de cualquier castillo de naipes: la caída de una sola pieza arrastra encadenadamente a todas las demás. Si no es verosímil que en 12 explosiones no quedaran rastros suficientes como para detectar los componentes del tipo de dinamita empleada -y menos aún que los resultados de los análisis no se pusieran por escrito-, ¿por qué vamos a sentirnos cómodos con la mera deducción de que, puesto que Trashorras hablaba de vender explosivos y tenía contactos en una mina, Trashorras pasó de manera tan abundante de las palabras a los hechos y Trashorras fue quien posibilitó que se desencadenara la matanza del 11-M?
Tres cuartos de lo mismo podemos decir de la mochila de Vallecas. Si ahora resulta que la conclusión policial es que «pudo ser manipulada en el Ifema», eso significa que alguien ajeno a los islamistas pudo colocar allí el teléfono con la tarjeta que, además de propiciar la detención de Zougam, permitió rastrear las llamadas de Ahmidan, Mowgly, El Chino o como quiera que realmente se llamara, con el propósito de acreditar sus contactos con Trashorras y proporcionar así soporte documental a una complicidad precocinada.
Piensa mal y acertarás, pero in dubio pro reo. Yo a este Trashorras no le daría mi confianza ni como vocal suplente de la junta de mi comunidad de vecinos, pero como el escéptico apóstol Tomás, tendría de verdad que ser capaz de meter mullidamente la mano en el costado de su culpabilidad para poder condenarle por 192 asesinatos. Ni antes ni mucho menos después de haber repasado con lupa sus respuestas me ha ocurrido eso.
¿Culpable o inocente? ¿Chivo propiciatorio camino de la Isla del Diablo de una sentencia injusta como el capitán Alfred Dreyfus o frío y calculador criminal sin entrañas como su contemporáneo Henri Desiré Landru que fue guillotinado negando cínicamente su acreditada trayectoria como asesino contumaz? Mi veredicto dista mucho de ser aún definitivo. Mírenle a la cara, léanlo todo y díganme después qué opinan.
RELACIONADO:
sábado, septiembre 02, 2006
Boletín FAES nº74 - Resolución de la ONU 1701 sobre el conflicto en el Líbano
- "Piggybacking on Terrorism" Daniel Pipes, Human Events Online (Aug 30, 2006)
- "Cuba: El principio del fin" Mario Vargas Llosa, El Diario Exterior (21 de agosto de 2006)
- "Hizbollah's Outlook in the Current Conflict" Amal Saad-Ghorayeb, Carnegie Endowment for International Peace
- "Hezbollah Didn't Win" Amir Taheri, The Wall Street Journal (August 25, 2006)
- "Ya están aquí" GEES
- Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el conflicto en el Líbano (11/08/06)
Documento adjunto:
Suscribirse a:
Entradas (Atom)