sábado, mayo 20, 2006

AZNAR EN EL SEMINARIO INTERNACIONAL DE AEI Y FAES (discurso íntegro)




Queridos amigos,     

Estoy verdaderamente contento de estar hoy aquí, sentado junto a Chris deMuth, quien, dicho sea de paso, nos visita por segunda vez en menos de un año, en un acto conjunto entre el American Enterprise Institute y FAES. Y estoy contento porque lo que estamos haciendo ahora, aquí, es la parte pública de una reflexión que expertos de ambas instituciones vienen desarrollando a puerta cerrada durante el día de ayer y todo el día de hoy. Este es el primer encuentro anual entre el AEI y FAES, producto de un acuerdo al que llegamos ya hace tiempo y que ahora hemos podido materializarlo. Muchas gracias desde aquí a todos quienes han hecho posible este primer encuentro.

Pero estoy más contento si cabe por ser el interlocutor de FAES en esta ocasión el AEI, un instituto de pensamiento no sólo influyente –y mucho- en los Estados Unidos sino con una repercusión en el pensamiento liberal-conservador de todo el mundo.

Permítanme que les diga algo más. Estoy contento por lo siguiente: es probable que ustedes hayan oído hablar de Ayaan Hirsi Ali, la diputada holandesa amenazada de muerte por islamista fanáticos por haber escrito el guión de Sumisión, una película que aborda la opresión de las mujeres bajo el Islam. Es posible que recuerden mejor el nombre del director del film, Theo Van Gogh, asesinado a finales de 2004 a manos de un terrorista islámico.

Pues bien, Ayaan Hirsi Ali acaba de ser conminada a abandonar su hogar porque un juez holandés ha entendido más conveniente garantizar la seguridad de sus vecinos, temerosos de convivir con una víctima del terror. El miedo a sufrir daños colaterales en un atentado contra Hirsi Ali acaba con ésta en el exilio. Es una triste historia que deja a Europa en muy mal lugar. Afortunadamente para Hirsi Ali, ha habido una institución, americana para más señas, que se ha prestado a acogerla. Esa institución, me complace decirlo, no es ni más ni menos que el AEI. Aprovecho la ocasión para agradecer a su presidente, Chris DeMuth la lección que eso debe enseñarnos a muchos en este lado del Atlántico. Norteamérica ha venido a Europa dos veces en el último siglo para salvarnos de nuestros propios demonios. De verdad confío en que nos ayude una vez más a superar los retos a los que todos, nos guste o no, nos enfrentamos.

Queridos amigos,

Yo soy un atlantista convencido. No es ningún secreto a estas alturas. Y lo soy porque soy español y a la vez un firme partidario y creyente en una Europa fuerte. Mi propia Historia, la Historia de mi nación, al igual que la de Europa, no puede explicarse si no se tiene presente la dimensión atlántica. Lo atlántico, las Américas, han dejado una huella indeleble en lo que somos.

Pero soy atlantista no sólo por razones históricas. Compartimos los mismos principios de libertad y democracia, de respeto al libre mercado y a la dignidad de las personas. Después de muchas décadas de aislamiento y marginalidad, España y Estados Unidos estaban en la misma onda.

Mientras fui presidente del Gobierno trabajé duro para que España y Norteamérica se convirtieran en unos aliados especiales. Trabajé por ello con un presidente demócrata, como Bill Clinton, y con uno republicano, como George W. Bush.

Y déjenme que lo diga con claridad, en esos años de gobierno siempre sentí la amistad, la cercanía y el apoyo de Norteamérica. No puedo hablar por otras personas y mucho menos por el gobierno –o desgobierno- actual. Pero mi experiencia personal es que nuestros amigos americanos siempre respondieron a nuestras llamadas con generosidad y coraje. En situaciones buenas y en las más delicadas.

Eso explica en parte mi empeño en que ambos países se beneficiaran mutuamente de nuestra relación bilateral y de lo que juntos podíamos hacer en el mundo.

Soy atlantista porque creo que España, y en verdad toda Europa, y con ambas nuestras libertades, nuestra prosperidad y nuestras democracias, están mejor protegidas, cuando las relaciones con los Estados Unidos de América son sinceras y de futuro, no cuando sólo se busca la fricción y el enfrentamiento;

Soy atlantista porque España y los Estados Unidos comparten un enemigo común, el terrorismo, y un objetivo común, prevalecer sobre el terror. Y el terrorismo puede ser derrotado de manera más rápida si se trabaja juntos. Nuestra relación especial fue una mala noticia para los terroristas, los de aquí y los de todas partes, pero fue una excelente noticia para todos quienes aspiran a vivir en libertad, aquí, en el País Vasco o en Nueva York.

Soy atlantista porque a pesar de que la Historia de nuestras dos naciones es diferente, compartimos muchos intereses. En Iberoamérica, nuestra preocupación compartida es la libertad, el fortalecimiento institucional y el imperio de la Ley. Y en mis ocho años de gobierno, tomamos muchas iniciativas juntos para enraizar la democracia en el continente.

Soy atlantista porque creo que nuestra alianza sirve para crear oportunidades económicas y empleo que beneficie a nuestras empresas y a nuestros trabajadores igualmente.

Soy atlantista porque estoy firmemente convencido de que cuando Europa y Estados Unidos van de la mano, el resultado es un mundo mejor. Lo contrario, cuando ambas orillas del Atlántico marchan por caminos separados, la Historia nos enseña que las cosas no van particularmente bien.

Soy atlantista porque creo en el futuro basado en la expansión de la libertad, la democracia y el respeto a la dignidad del ser humano.

Soy atlantista porque quiero lo mejor para España y porque ahí está lo que convenía y conviene verdaderamente a nuestros intereses nacionales.

Por todo eso, como digo, trabajé porque la relación entre España y América fuera algo especial. Desde mi posición actual debo decir que me parece que los resultados merecieron la pena. En abril de 2004 las relaciones bilaterales eran excelentes y prometedoras. España influía en el mundo, y las empresas y los emprendedores españoles tenían oportunidades extraordinarias en los Estados Unidos y en otros países, empezando por los países europeos. Y todo ello, a pesar de que la relación atlántica en general sufría fuertes tensiones en Europa. El gobierno actual tendrá que explicar en algún momento por qué ha alimentado esas tensiones en lugar de rebajarlas y por qué ha puesto los prejuicios y las consignas por delante de los intereses nacionales.

Yo siempre llevé la contraria a quienes pretendían aumentar la distancia entre ambos lados del Atlántico y no puedo entender a quienes, con la responsabilidad de dirigir una nación europea y occidental, como es la nuestra, se empeñan en ahondar las diferencias.

Queridos amigos,

La agenda atlántica es muy compleja y se enfrenta a numerosos problemas. Desde la estabilización de Irak, a la proliferación nuclear, pasando por la defensa frente al populismo y el indigenismo que asola a Iberoamérica. Por no mencionar el terrorismo islamista o la pobreza. Pero la búsqueda de una solución a cada uno de esos problemas puede aliviarse si se persigue con un espíritu constructivo o puede volverse imposible si todo se entiende en términos de rivalidad.

Nadie cuenta con una solución mágica para los problemas del mundo; pero algunos tienen la capacidad de volver las cosas mucho peor, incluyendo la relación entre Estados Unidos y Europa, entre Estados Unidos y España. A veces el poder del gobierno estriba en el poder de sus malas ideas.

Yo estoy con quienes intentan fortalecer el vínculo atlántico y creo que se equivocan –y mucho- quienes día tras día hacen lo posible por socavarlo;

Yo estoy con aquellos que aspiran a una Europa fuerte, a una Europa Atlántica. Y creo que los que buscan una Europa contrapeso a los Estados Unidos, se equivocan;

Yo estoy con quienes creen que los valores occidentales tienen validez universal y que cualquiera puede disfrutarlos. Y me parece que quienes no tienen valores y muestran actitudes derrotistas, están equivocados;

Yo estoy con quienes luchan activamente para derrotar al terrorismo, ayudando a sus aliados, mostrando solidaridad cuando es necesario. Y creo que quienes buscan el apaciguamiento, el acomodo o la retirada de esta lucha, se equivocan y peligrosamente.

Queridos amigos,

Una de las cosas más extraordinarias durante mis ocho años al frente del gobierno fue sentir la irrupción de una nueva ambición nacional en España, así como un nuevo sentimiento acerca del papel que nuestro país podía jugar en la arena internacional. Tras años de consumirnos mirando hacia dentro, ser capaz de estar y contar entre las democracias más importantes del planeta, era una enorme oportunidad histórica.

En estos años España llegó a su cita con la Historia. A la hora correcta, en el lugar correcto y con los debidos amigos, asumiendo sus responsabilidades. Orgullosa como nación libre de extraños complejos.

Ahora la situación es distinta. Peor, en mi opinión. En Europa hemos perdido poder, dinero e influencia. En los Estados Unidos se nos ve como un país voluntariamente aislado. En Iberoamérica se nos ha colocado del lado del populismo antiliberal. En estos días, en los que se expropia no a las empresas, sino a sus accionistas –a las familias que han puesto sus ahorros en esas compañías- es cuando se notan más las consecuencias de una mala política exterior, y se nota más que España se ha quedado sin aliados dispuestos a ayudarle, ni en Europa ni en América.

Cuando los dirigentes de un país dedican sus energías a debilitar internamente la nación no se puede cosechar sino disgregación dentro y fracasos fuera.

Con todo, yo soy optimista. España es una nación fuerte y de una vitalidad sorprendente. A mi me gustaría ver a mi país caminando en la buena dirección. Y aunque yo ya no estoy en la política activa, sí lo estoy plenamente en el campo de las ideas. Y desde esta posición haré cuanto esté en mi mano para que España vuelva a ser un país respetado y con prestigio, y se beneficie de una relación especial con los Estados Unidos y todas aquellas democracias que están en la lucha para derrotar al terror y difundir la libertad y la democracia.

Muchas gracias

Sobre la posición de Unió Democrática de Cataluña respecto al Título I del Proyecto del “Estatut”


     

Comentario de Pablo Nuevo:     

En mi opinión, la nota de los obispos catalanes sobre el Estatuto es,cuando menos, desconcertante.

No entiendo muy bien que digan que "valoran positivamente todo aquello que el progreso del autogobierno puede aportar a Cataluña: redireccionamiento [redreçament] del país, apoyo a la lengua y a la cultura propias,fortalecimiento de las instituciones catalanas y mejora de su financiación."

Aun asumiendo las tesis nacionalistas que consideran aplicables a Cataluña las referencias a los derechos de las naciones de Juan Pablo II (en lo que por cierto no coincido: son referencias del magisterio a naciones colonizadas, y no a realidades que llevan siglos conviviendo en la misma comunidad política, como es el caso de Cataluña en España), la articulación concreta de esos derechos -en el marco del bien común- pertenece al ámbito de lo prudencial. Por tanto, aun en el supuesto de que el nuevo Estatuto realmente implicara un avance en el autogobierno, no corresponde a los obispos entrar en esta valoración.

Ese primer párrafo es injusto con los católicos no nacionalistas, y me parece muy desafortunado.

Lo que parecen no haber reflexionado los obispos es que por decirlo finamente se puede dudar seriamente de que el Estatuto aprobado por el Parlament y las Cortes favorezca la cultura catalana o el autogobierno (por ejemplo: el título dedicado al Poder Judicial no se limita a garantizar que los catalanes pueden pedir justicia en catalán, lo cual me parece perfecto, sino que somete los jueces a la Generalidad; repite lo que hizo el PSOE a escala española en 1985, politizando la Justicia).

Por otro lado, el texto aprobado por el Congreso es completamente intervencionista. ¿Dónde está la libertad de iniciativa, de la que habla la Centesimus Annus? Creo que limitar el juicio negativo al Estatuto a su Título I me parece equivocado (y no estoy entrando en cuestiones identitarias o competenciales; sólo modelo de sociedad, pues el intervencionismo no está sólo en el Título I).

Si para los obispos este avance en el autogobierno hace posible que un católico "en conciencia" pueda votar sí al Estatuto (a pesar del Título I), sinceramente no entiendo qué es para ellos la conciencia. Un católico puede apoyar una ley anticristiana (se supone que lo del Título I: familia, vida, etc. no es opinable) que permite "avanzar" en lo opinable.

El núm. 4 de la Nota Doctrinal sobre la participación de los católicos en la política (elaborada por la Congregación para la doctrina de la fe en 2002, firmada y aprobada por el Papa Juan Pablo II) señala lo siguiente: "Hay que añadir que la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral. Ya que las verdades de fe constituyen una unidad inseparable, no es lógico el aislamiento de uno solo de sus contenidos en detrimento de la totalidad de la doctrina católica. El compromiso político a favor de un aspecto aislado de la doctrina social de la Iglesia no basta para satisfacer la responsabilidad de la búsqueda del bien común en su totalidad".

Si el Estatuto (ley particular: es una única ley en que no se pueden distinguir aspectos; con propuestas contrarias a la fe y la moral: como mínimo el Título I) no entra en la categoría de lo que una conciencia bien formada no puede apoyar con su voto, sinceramente no sé qué ley es inaceptable para un católico.

La misma ley que despenaliza el aborto exige que se haga en una clínica y con garantías sanitarias para la madre. De hecho, la argumentación pro-abortista ha sido, tradicionalmente, esta: "siempre va a haber aborto; por tanto, en lugar de abortos clandestinos (con riesgo para la vida de la madre), hagamos posible un aborto seguro, practicado por médicos, para casos excepcionales, rodeado de todas las garantías". ¿Significa que dado que la ley tiene aspectos "positivos" (garantiza la atención médica a la madre) se puede votar en conciencia la ley del aborto? No hay que ser un experto en moral o doctrina social de la Iglesia para ver que la nota de los obispos es desacertada.

Además, la misma estructura de la nota es anti-pedagógica. Primero, se señala un aspecto "positivo" del Estatuto. Después, se señala lo negativo (la preocupación que suscita el Título I). Y, finalmente, se concluye apelando a la conciencia. Parece que estén diciendo: si os gusta más lo positivo, adelante, que no pasa nada. Cuando los medios presentan la nota diciendo que da "libertad de voto", los obispos no rectifican (¡cómo van a hacerlo, si el de Tarragona dijo que se podía votar a favor).

¿Dónde queda la formación de la conciencia de los fieles?

Yo entiendo que las preferencias políticas de un católico le animen a ver con buenos ojos el Estatuto y su supuesto avance en el autogobierno (creo que avanza el control de la Generalitat, no el autogobierno de los catalanes de carne y hueso), pero no creo que esas preferencias puedan pasar por encima del modelo antropológico que impregna el Estatuto.

El juicio debe hacerse sobre lo concreto, y el Estatuto es un único texto legal. No se trata de una discusión acerca de los derechos de las naciones y los Estados, sino de juzgar moralmente el texto que se convertirá en la norma institucional básica de Cataluña.

Recientemente, el Papa ha beatificado al cardenal von Galen, obispo de Münster (Alemania), que había liderado la resistencia católica contra los nazis. Después de la guerra el cardenal von Galen repasó su actuación diciendo: “Dios me puso en una situación que me obligaba a llamar negro a lo negro, y blanco a lo blanco, como se dice en la ordenación episcopal.Sabía que podía hablar en nombre de miles de personas que, como yo, estaban convencidas de que solamente apoyándose en el fundamento del cristianismo nuestro pueblo alemán puede estar verdaderamente unido y alcanzar un futuro bendito”.

Lástima que nuestros obispos no hayan llamado blanco a lo blanco, negro a lo negro.

Un saludo,

jueves, mayo 18, 2006

El Foro de Intereconomia - 18 de Mayo de 2006


Suspendida la condena a Otegi por injuriar a Su Majestad el Rey



La gran estafa legal de Zapatero y su amigo Contreras


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Con la excusa del Mundial, y a costa del Ente público, La Sexta se paga su antenización      

En vísperas de Alemania 2006, el Gobierno Zapatero obligará a TVE a retransmitir los partidos del Mundial previo pago al asesor de imagen de Zapatero. Polanco ya ha advertido que sólo trasmitirá en abierto aquellos partidos que le interesen y donde le interesen. Recordemos que La Sexta y Sogecable, sólo han pagado 104 millones de euros por los derechos del Mundial. Las cifras de antenización ofrecidas por Montilla en el Parlamento, así como las de la propia Sexta, son falsas: se refiere a señalizaciones, no a recepción en domicilio.

El pasado miércoles el Partido Popular exigía al titular de telecomunicaciones, el incombustible ministro José Montilla, que asegurara que los españoles iban a poder seguir el Mundial de Fútbol Alemania 2006, sin pagar, es decir, en abierto. Montilla se lanzó a defender a La Sexta, canal que posee los derechos de retrasmisión, y que dirige el asesor personal de Zapatero, José Miguel Contreras, así como los socialistas Jaume Roures (Mediapro) y a al que se incorporará el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Barroso, íntimo de Contreras. En resumen, el único nuevo canal ideológico admitido por el zapaterismo, y donde nunca se escuchará una crítica al Presidente del Gobierno.

Según Montilla, el 1 de junio, días antes del comienzo del Mundial, La Sexta llegará al 70% de la población española, tras una fortísima inversión en antenización. El ministro, además, prometió que “todos” los españoles podrían seguir los partidos del Mundial, sin especificar cómo.

Es muy sencillo, y todo está previsto. No tendrán que ser televisiones autonómicas –salvo que se presenten voluntarias- ni será la Cuatro de Jesús Polanco, que ya ha dejado claro que emitirá todo por Digital +, es decir, en pago por visión, al tiempo que emitirá por la Cuatro aquello que le convenga, pero sin comprometerse a retrasmitir los partidos allá donde no llegue La Sexta tal y como en un principio se había acordado.

Entonces, ¿a que viene la seguridad de Montilla? Pues muy sencillo, a que detrás dispone de ese saco de pérdidas que es la televisión pública. En efecto, el Gobierno se sacará de la manga que, por interés general, RTVE accederá gustosamente a retrasmitir los partidos de fútbol del Mundial en aquellas zonas donde no llegue La Sexta o llegue de forma defectuosa. Así, La Sexta habrá conseguido un doble propósito : meter presión a Abertis, responsable de la red troncal de señalización, y a los antenistas (recuerden la campaña, sobre la estrella del Mundial el antenista de La Sexta), así como a su propia red. Luego, cuando se vea que no es posible llegar al 100 por 100, a todos, entonces le revenderán derechos a RTVE que, como es de todos y tira con pólvora del rey, le pagará a La Sexta su rapidísima antenización.

Si esto lo hubiera hecho cualquiera de las cadenas locales (Localia, Popular TV o Vocento TV), que tienen el mismo problema de antenización, ahora mismo estarían entre las grandes. Y, además, se lo pagaremos todos los españoles. A fin de cuentas, si el Ente tiene una deuda de más de 7.000 millones de euros, un poquito más no se va a notar.

Por otra parte, y para añadir más presión, se está mintiendo con las cifras. Por ejemplo, dicen Contreras y Montilla que se ha antenizado ya un 55% de la población y se llegará al 70% el 1 de junio. Lo cual, es mentira. De hecho, el único compromiso de Abertis, propietaria de la red de retrasmisión de señales de TV en España, es alcanzar el 80% de cobertura a finales de año. Ojo, hablamos de cobertura de señal, es decir, de la red troncal, que es lo que Abertis pone en marcha. Peor luego hay que llegar hasta el domicilio, con el famoso antenista. En definitiva, muchos millones de españoles ven hoy La Sexta en analógico –sin adaptador, que es otra posibilidad- pero con muy baja calidad. Por tanto, las cifras exhibidas son falsas.

Sin embargo, Contreras ha conseguido lo más importante: antenizar aceleradamente y, encima, que se lo paguen todos los españoles a través de RTVE.

Prisa, por su parte, que compró conjuntamente con La Sexta los derechos de retrasmisión (a Telefónica, por 104 millones de euros), le sacará buen rendimiento al Mundial, especialmente en la modalidad de pago. Por último, todos los españoles, a través de RTVE, y en nombre del poderoso interés general, pagaremos la infraestructura de un canal de TV cuyo propietario ideológico es el Gobierno Zapatero, y que le será más fiel que e propio grupo Prisa-Sogecable. Es la gran estafa –perfectamente legal, eso sí- de Rodríguez Zapatero y el tándem de los migueles, es decir, José Miguel Contreras y Miguel Barroso, hoy, por el momento, al frente de la Casa de América. Es el otro PRISA.

Eso sí, Jesús Polanco está enfadado. En La Sexta, la progresía internacional filosocialista está representada por Televisa, el principal accionista. El PSOE por Contreras, su consejero delegado, pero el socialismo catalán, tiene en Jaume Roures, de Mediapro, a su principal valedor. La gente de Mediapro se crió con Polanco pero ahora vuela libre. Por ejemplo, la pasada semana advirtieron a la prensa que están dispuestos a competir por los derechos de retransmisión de la Liga de Fútbol, a partir de 2008. De inmediato, Sogecable se hundió en bolsa. Cuidado, Roures, estás despertando las iras de Polanco. Con el dinero de don Jesús, no se juega. Con las ideas puede, pero con el dinero, jamás.

Y lo más gracioso de todo es que el propietario de los derechos de retrasmisión de Alemania 2006, no es ni La Cuatro ni La Sexta, sino Telefónica. Las presiones políticas del Gobierno Zapatero, obligaron a Telefonía a vender a un consorcio formado por La Sexta y la Cuatro, apoyados cada uno por distintos miembros del Gobierno. Y Telefónica se lo vendió barato. Eso sí, acordaron que La Sexta aparecería como ganadora del concurso, aunque en el fondo los derechos se los repartían Polanco y Contreras.

Por decirlo de otra forma: Telefónica pierde porque vende barato, La Sexta gana porque anteniza aceleradamente y se lo pagamos entre todos, Polanco gana, porque utilizará el Mundial para lanzar la Cuatro y afianza su monopolio de TV digital de pago. El Gobierno Zapatero gana porque consigue afianzar a las dos televisiones más próximas a sus postulados, jamás críticas con el zapaterismo. Los únicos que perdemos somos todos los españoles pero, eso sí, en nombre del interés general. No se olviden: en España todo pasa por el fútbol o por la tele. Si coinciden ambos fenómenos a la vez…

Con cuatro millones de firmas y diez millones de votos es difícil estar solo


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El pasado martes, Mariano Rajoy defendió en el Congreso la proposición no de Ley en la que el PP pedía la celebración de un referéndum sobre los cambios en el modelo de Estado. No se trataba de una propuesta más, porque además de ser el tema central de la Legislatura, la iniciativa llegó al Congreso avalada por más de cuatro millones de firmas.

Cuatro millones de españoles que pedían, con su rúbrica, que se tuviese en cuenta su opinión. En democracia, las reglas del juego las marcan los ciudadanos. Ese era precisamente el mensaje de la campaña de recogida de firmas: no se puede cambiar la base de nuestro sistema político, el modelo territorial, sin escuchar a los ciudadanos.

La iniciativa fue rechazada, entre graves descalificaciones, por el resto de grupos de la Cámara, que prefirieron mantener sus calendarios de reformas a escuchar la voz de la calle. La conclusión a la que llegaron quienes no querían que prosperase la proposición fue nuevamente que el PP se había quedado solo.

La soledad, para ellos, la marca la falta de apoyo de algún grupo político cuya representación no excede el territorio de una Comunidad Autónoma. Ignoran, con ello, un apoyo de cuatro millones de ciudadanos que libre y pacíficamente se han acercado a expresar su opinión a las mesas de firmas y sedes del PP. Omiten también que el PP, que cuando gobernó lo hizo para todos, representa, ahora en la oposición, a diez millones de personas que le votaron en el peor momento posible. Es, por tanto, mucho lo que ignoran y demasiado lo que omiten. Muchos a los que ignoran y demasiados a los que omiten.

Con Rubalcaba vuelve la fantasía


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Que sí, que lo hemos visto con nuestros propios ojos: diez años después, Rubalcaba, como un aparecido que saliera del túnel del tiempo, cabalga de nuevo. Antes nos deleitaba con sus imaginativas historietas sobre el GAL, Filesa o el expolio de los fondos reservados. Ahora lo hace con los cuentos de las agresiones fantasmas a ministros: que sí, que el juez dirá lo que quiera, pero que a Bono le pegaron porque lo ha visto él mismo con sus ojos de lince. Si ya nos lo dijo don Alfredo: "España no se merece un Gobierno que mienta". Pero le falto añadir: "... y que yo no forme parte de él".

Por eso, ahora que empiezan a pintar bastos, le ha fichado Zetapé. Porque es cosa sabida: cuando el asunto se afea, sale Alfredo con la tea. Así que a partir de ahora podemos esperar cualquier cosa: cayucos que desembarcan en las costas canarias con ondeantes banderas del PP, fotomontajes con diputados populares quitándoles sus videoconsolas a los niños, militantes del PSOE autolesionándose ante la sede de la calle Génova, etc. Con don Alfredo, el único límite es la imaginación. Y a él le sobra.

Como también parece sobrarles imaginación y "seny" a los del PSC. No sabemos si también será cosa de Rubalcaba, pero sólo de un talento privilegiado de su nivel podía salir un lema para el referéndum sobre el Estatuto tan bueno como ese de "El PP usará tu 'no' contra Cataluña". Eso es lo que se llama apelar a la madurez intelectual del ciudadano. Aunque se han quedado cortos: podían haber aguzado aún más su sutil ingenio con un "Tarzán, votar sí; cazador malo, votar no" o un más breve pero contundente "PP, caca". Dicen los del PP de Cataluña que algo así justifica que se rompan relaciones con el PSC. Sin embargo, no nos parece justo: no está bien malquistarse con quien parece tan empeñado en regalarte votos,

Sin duda, el del PSC es un lema para recordar, no sólo en este plebiscito, sino en las próximas citas electorales. Conviene que todos lo tengamos en cuenta y, a la hora de acudir a las urnas, nos digamos: ¡Cuidado! El Partido Socialista puede utilizar mi voto contra mi inteligencia.

miércoles, mayo 17, 2006

El Foro de Intereconomia - 17 de Mayo de 2006


El Congreso da la espalda al Referéndum nacional apoyado por 4 millones de firmas     


PELOTAS Y BANDERAS


Jorge Martí     
Barcelona     


Tenía una cierta curiosidad morbosa para ver el inicio de la final y me he sentado ante el televisor el tiempo justo para ver las indumentarias del F.C. Barcelona y constatar si en algún pliegue de su camiseta se apreciaba, por pequeña que fuera, una bandera española del mismo modo que, hace dos semanas, era perfectamente visible en las elásticas del Sevilla, dejando muy a las claras que disputaban la final de la UEFA por méritos a la clasificación obtenida en la liga española.

Indudablemente, he pecado de una candidez infantil pues, el único símbolo perceptible, era la cuatribarrada en la parte alta de la espalda, lo cual me ha provocado una tremenda duda existencial que me ha obligado a cerrar la conexión para reflexionar y hacer un esfuerzo de memoria.

Duda existencial y esfuerzo de memoria porqué tenía entendido que, a la final de la Champions, acudían los campeones de Liga de cada nación y como, ahora, el término nación es cuestionado, cuestionable y divisible, no recordaba si ese campeonato de Liga había sido en competición con cuatro equipos de Andalucía, tres de Madrid, tres de Vascongadas, dos de Galicia, dos de Valencia, uno de Aragón, uno de Cantabria, uno de Navarra, uno de Baleares y otro de Cataluña aparte del finalista o, por el contrario, había alcanzado la clasificación después de competir con tres del Barcelonés, tres del Tarraconés, dos de Gerona, dos del Segriá, uno del Pallars Llussá, uno de la Selva (nada que ver con Tarzán ni con el proyecto gran simio), uno del Baix Llobregat, uno del Anoia, otro de la Cataluña Nord del que es socio de honor Carod-Rovira por sus viajes a Perpiñán, otro de Osona, mas alguno mas que se me puede olvidar.

Y, para que negarlo, aparte de la duda existencial me ha provocado, como español nacido en Cataluña, el sentimiento de rabia lógico por el hecho de tener unos conciudadanos y unos dirigentes, los políticos y los deportivos, movidos por un fundamentalismo tan fanático, absolutista y totalitario que no sabe uno si atribuirlo a ceguera o a cortedad mental, para no entrar en aspectos mas punibles, especialmente cuando la euforia se desata

Cierro estas líneas sin conocer el resultado pero una cosa es cierta y es que mi barcelonismo de otrora - exjugador de balonmano en equipos inferiores, exsocio y excompromisario - se ha esfumado con el incremento exponencial del aldeanismo y la banalidad, al extremo que me inclino por el equipo de la “pérfida Albion”.

Duelo Zapatero-Montilla por la Presidencia de la Generalitat y por la gran alianza PSOE-CIU


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El pacto Zapatero-Mas es muy simple: el partido que obtenga más escaños, que no más votos, en el Parlament, ocupará el Palacio de Sant Jordi. El problema es que tanto Artur Mas como el ministro de Industria no se conforman con ser “conseller en cap”: sólo aceptan la Presidencia de Cataluña. Montilla abandonará el gabinete Zapatero para las elecciones de octubre, y en principio sería sustituido por otro catalán: David Vegara. Durán Lleida anhela que Mas consiga la Presidencia y él pueda convertirse en ministro de Asuntos Exteriores del Reino de España. A todo esto, sólo hay una persona que no sabe que Pasqual Maragall está muerto políticamente: Pasqual Maragall

Ocurrió durante la mañana del miércoles 17, desayuno informativo organizado por Europa Press con Pasqual Maragall, presidente de la Generalitat de Cataluña, organizador del próximo referéndum sobre el Estatut , de la convocatoria anticipada de elecciones (finales de septiembre, primeros de octubre) y de la doble remodelación del Gobierno autónomo en un periodo de quince días. Días de mucho, vísperas de nada. Así, alguien, ingenuo o sarcástico, no lo sabemos, le preguntó al todavía presidente de la Generalitat: “¿Deja usted abierta la vuelta de ERC a un Gobierno de la catalán después de las elecciones autonómicas?”. A lo que el presidente catalán respondió con el socorrido “Hoy no toca”.

Algo muy cierto. De hecho, no le tocará a él. Veamos: Pasqual Maragall no va a repetir, en ningún caso, como candidato de los socialistas catalanes (PSC) a la Generalitat. El candidato, como ya insinuara Miquel Iceta, será el actual ministro de Industria del Gobierno Zapatero, secretario general del PSC y eternamente enfrentado a Maragall, José Montilla.

El calendario está clar Tras el referéndum de junio sobre el Estatut –sólo para catalanes- vendrá las elecciones anticipadas en Cataluña, a finales de septiembre o primeros de octubre. Allí se enfrentarán Montilla por el PSC y Artur Mas, por los nacionalismos moderados de CiU. Ahora bien, todo con un guión escrito, con el guión del pacto Zapatero-Mas. El pacto consiste en lo siguiente: el PSOE abandona a ERC y cambia de aliado, lo cambia por CiU que, al igual que los hombres de Carod, le apoyarán, tanto en Cataluña como en Madrid. Para ello, el PSC elegiría como candidato a Montilla, y jubilaría a Maragall. Éste asegura a sus íntimos que todavía tiene bazas que jugar y que cuenta con el apoyo de Zapatero para repetir como candidato. En breve plazo sabrá cuánto valen las promesas de Zapatero.

No sólo eso. CiU entraría en el Gobierno español, con dos o tres carteras y, desde luego, una de ellas seria la de Asuntos Exteriores, que recaería en Josep Antoni Durán i Lleida.

En Cataluña, PSOE y CiU gobernarían en coalición y sería presidente el que obtuviera más escaños (hasta ahora siempre ha sido CiU, mientras el PSC le ganaba en número de votos) en el Parlament. El otro se quedaría como Conseller en Cap.

Con ligerísimas variaciones, se está cumpliendo el guión anunciado por Hispanidad (edición del 18 de octubre) nada menos que hace 8 meses. Un Zapatero empeñado en aislar al PP y en prescindir de los montaraces independentistas de Carod, que tantos votos le estaban quitando en el resto de España, y una Mas que tenía al nacionalismo moderado de CiU en estado catatónico y que necesitaba resucitar y volver a controlar la Generalitat.

Pero aquí comienza el problema. Ni Montilla ni Mas aceptan ser segundos: sólo se conforman con la Presidencia. Si Mas no la consigue, presumiblemente no permitirá a Durán Lleida –como no se lo permitió Jordi Pujol con Aznar- entrar en el Gobierno de España. Si Mas se hace con la Presidencia de la Generalitat, Montilla pediría su reingreso en Madrid como ministro de no se sabe qué, dado que David Vegara, actual secretario de Estado de Economía, ya habría ocupado su puesto.

Este es el duelo : Mientras Montilla asegura que será presidente o no será, Zapatero ya le ha prometido ese cargo, elecciones por medio, a Artur Mas. El duelo se presume precioso.

Eso sí, Zapatero le ha prometido la Presidencia de la Generalitat a Artur Mas pero también le ha prometido a Montilla que, si pierde, siempre tendrá abiertas las puertas del Gobierno madrileño. Es una cuestión peliaguda, dado que no es tan fácil remodelar el Gobierno. Ahora bien, estamos hablando de una posible vuelta de Montilla a Madrid en febrero de 2007, así en la recta final para las próximas elecciones generales. Y, con tal de contar con CiU como aliado permanente, pacto de sangre que aislará definitivamente al Partido Popular, Zapatero está dispuesto a darle a Mas lo que le pida.

Con todo ello, se vivirá una curiosa situación: cuando se celebren las elecciones catalanas, el líder del PSOE, el Presidente Zapatero, estará deseando que los suyos, el PSC, obtenga un buen resultado… pero aún deseará más que gane CiU.